El hombre al que quieren matar por segunda vez

El implicado es un iraní de 37 años condenado por narcotráfico.

Alireza, iraní acusado de traficar con drogas, puede ser condenado a morir ahorcado por segunda vez.

Este hombre de 37 años ya fue colgado a principios de este mes en la prisión de Bojnurd, provincia de Jorasán, por orden de un tribunal, luego de que las autoridades lo encontraran en posesión de un kilo de metanfetamina. Tras estar suspendido de la horca durante 12 minutos fue declarado muerto y su cuerpo fue enviado a la morgue.

Al día siguiente, cuando se disponía a arreglar el cuerpo para entregarlo a la familia, un funcionario notó que la bolsa en la que estaba Alireza presentaba vapor condensado de la respiración.

El caso, no hace falta decirlo, es muy inusual. Pero aún más extraña es la posible decisión de la justicia iraní de repetir la ejecución argumentando que la sentencia en contra de Alireza fue la muerte, no la ejecución: si sobrevivió, entonces, debe morir.

El condenado se recupera en un hospital, mientras en el país (y fuera de él) hay un intenso debate jurídico acerca de la conveniencia de volver a aplicar la máxima sentencia. Parte de la argumentación para pedir que así se haga parecía provenir de un decreto religioso proferido por uno de los ayatolás iraníes, Lotfollah Safi Golpaygani. De acuerdo con un reporte del diario inglés The Guardian (que a su vez cita a un diario semioficial de Irán), el líder religioso habría escrito que “después de la ejecución y antes del entierro, si el convicto vuelve a la vida en la morgue y se recupera, el veredicto continúa siendo viable”.

Un comunicado oficial de este ayatolá, sin embargo, pidió el jueves que su visión religiosa no se aplique en el caso de Alireza.

Irán es uno de los países utilizan con mayor frecuencia la pena de muerte. De acuerdo con Amnistía Internacional, sólo el año pasado, el gobierno iraní ejecutó a 314 personas (aunque se cree que el número real es mayor), muchas de ellas involucradas en narcotráfico. Desde agosto desde este año, cuando Hasán Rohani asumió la presidencia, la pena capital se ha aplicado en 125 ocasiones.

Hasta el momento, Amnistía Internacional ha pedido detener la ejecución de este iraní en dos oportunidades.

El crimen de Alireza pertenece a una categoría cuyo castigo, dentro del complejo sistema judicial de Irán, puede ser administrado por un juez, lo que significa que, eventualmente, podría incluso suspenderse. Pero esto tendría que hacerse por orden directa del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei. De acuerdo con Mohammad Mostafaei, un abogado iraní citado por The Guardian, existen varios precedentes en los que el jefe de la justicia ha pedido clemencia ante Jamenei para personas acusadas de crímenes similares a los de Alireza.

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