El hombre fuerte de Egipto

Una economía débil, además de un país fraccionado por el aplastamiento militar de la oposición, dos de los principales retos del nuevo mandatario.

Al Sisi logró el 97% de la votación, victoria celebrada ampliamente por un gran sector de la población. / AFP

“Tengo la intención de abrir una etapa de construcción para que el país se levante interna y externamente”, fueron las palabras que Abdelfatah al Sisi pronunció ayer luego de ser juramentado como el nuevo presidente de Egipto.

Al Sisi, exgeneral del ejército, es el nuevo hombre fuerte de Egipto tras haber recibido la transferencia del poder de manos de su predecesor, Adli Mansur, quien se desempeñó como una especie de gobernante interino luego del derrocamiento y encarcelación de Mohamed Morsi en julio del año pasado, movimientos orquestados principalmente por la cúpula de las fuerzas armadas; Morsi fue el primer gobernante elegido por voto popular después de la caída de Hosni Mubarak, en 2011.

El nuevo presidente se enfrenta a un país con una economía seriamente debilitada por la caída del turismo, entre otros factores, en el que la oposición política, encarnada en el partido de Morsi, ha sido brutalmente reprimida por el gobierno de Al Sisi. Desde la caída del poder de la Hermandad Musulmana, varios miles de sus militantes han sido asesinados en choques con fuerzas del gobierno, mientras que otros tantos han sido encarcelados y condenados en juicios relámpago en los que se reparten sentencias de muerte a un gran número de acusados.

En un discurso luego de su posesión como presidente, Al Sisi (quien ganó las elecciones de mayo con el 97% de la votación) prometió defender un régimen civil y lograr la seguridad en su país para proteger a todos sus ciudadanos.