Siga en vivo el debate de control político al ministro de Hacienda

hace 4 horas

El juego del estadista

La guerra entre Palestina e Israel cada vez alcanza nuevos eventos y no es fácil conceptuar sobre ese conflicto sin caer de pronto en posiciones extremas.

Ese parece ser el reto que hoy tenemos los colombianos y en especial el presidente Juan Manuel Santos frente a la actitud asumida por el pueblo palestino, que hoy busca el apoyo de los países miembros de la ONU para que se le reconozca como Estado.

El presidente Santos fijó hace unas semanas la posición de Colombia de abstenerse de apoyar la solicitud del pueblo palestino hasta que se consolide un acuerdo entre las dos naciones en conflicto. Decisión respetable desde todo punto de vista, más si tenemos en cuenta que vivimos un conflicto interno al que no le hemos podido poner fin, precisamente por falta de un diálogo entre las partes.

En ese sentido, la opinión a favor y el apoyo alcanzado por Palestina para lograr ser reconocido como Estado en las Naciones Unidas no va a cambiar en nada la posición del gobierno colombiano, pese al grueso número de voces respetables que aspiran a que exista un viraje en la perspectiva adoptada por parte del presidente.

Eso nos lleva a la disyuntiva de calcular muy bien la posición que se va a asumir por parte del gobierno colombiano, pues resulta difícil presupuestar qué consecuencias pueden desprenderse al final si Palestina logra hacerse con el apoyo mayoritario de los países y cuál sería la posición de Israel de darse ese escenario.

Los críticos dirán que será difícil que Colombia se desmarque de la posición de EE. UU. para actuar de manera independiente en un momento que puede ser decisivo para el conflicto palestino-israelí, ejerciendo así, con los países que vienen apoyando la petición palestina, una influencia en las deliberaciones que tendrá que desarrollar la ONU en el futuro inmediato.

Otros dirán que la posición colombiana estaría direccionada por el afán de que EE. UU. apruebe el TLC, y unos más, que Colombia va a perder la posibilidad de exponer una posición independiente como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, que le da derecho a pasar del estatus de observador y votante a ser parte de la solución a ese conflicto, libre de prejuicios. Pero lo cierto es que, pese a la fuerte presión que vivirá el presidente Santos al recibir la visita del líder palestino Mahmud Abás, al final creo que mantendrá su decisión.

Los grandes líderes norteamericanos que dicen conocer el problema se han equivocado en reiteradas ocasiones. Esa decisión es para un estadista y si incurre o no en un error, será la historia la que lo juzgue.

* Presidente de la Comisión Segunda del Senado.