El largo camino desde el recelo a la integración de los musulmanes en EE.UU.

Los malos momentos en las relaciones de Estados Unidos con sus compatriotas musulmanes pueden repetirse por la influencia del Estado Islámico

AFP

 Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, las relaciones de EEUU con sus compatriotas musulmanes han pasado por malos momentos que ahora pueden repetirse por la influencia del Estado Islámico (EI), que ha llevado a la Casa Blanca a intensificar sus iniciativas de integración social.

En la cumbre internacional contra el extremismo violento que acoge la Casa Blanca esta semana, el presidente estadounidense, Barack Obama, ha reiterado que EEUU no está "en guerra con el Islam", sino con grupos como el EI que "pervierten" la religión.

No obstante, la estrategia de Washington contra el extremismo violento ha tenido sus altibajos al crear malentendidos y un ambiente de paranoia y recelo en algunas comunidades musulmanas.

Pese a los intentos de mejorar las relaciones y las oportunidades en la comunidades musulmanas de EEUU, aún persisten las presiones en decenas de vecindarios estadounidenses para que no se abran mezquitas, mientras que la religión de Mahoma sigue siendo la peor valorada, según un estudio del centro Pew del pasado verano.

Algunas técnicas gubernamentales han suscitado críticas en comunidades, como las reiteradas este miércoles por el Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses (CAIR), que denunció algunas prácticas policiales que "estigmatizan" a los musulmanes y no son efectivas.

"La confianza mutua con las fuerzas de la ley es muy difícil, si no imposible, dada la manera en que el FBI opera, con el uso de informantes y otras técnicas de inteligencia", explica Jaylani Hussein, director ejecutivo de CAIR en Minesota, donde vive una importante comunidad somalí.

La reciente muerte de tres musulmanes a tiros en Carolina del Norte, tampoco ayuda a lo que la asesora de seguridad nacional de Obama, Lisa Mónaco, describe como "ofrecer una visión alternativa" a aquellos que quieren unirse al extremismo del EI.

Pero con un 0,8% de la población creyente del Islam, EEUU no se expone a los problemas y tensiones religiosas de países como Francia (con un 7,5% de musulmanes), Alemania (5,8%), Reino Unido (4,8%), o incluso España (2,1%).

La única zona comparable a esos países europeos es la región de las llamadas Ciudades Gemelas de St. Paul y Mineápolis, donde cerca del 4% es población musulmana, o el estado de Illinois, donde el 2,8% profesa la religión de Mahoma.

En las Ciudades Gemelas vive Mohamed Amid Ahmed, el modesto gerente de una gasolinera local que ha decidido por sí solo hacer frente a los vídeos de decapitaciones del EI con un portal que ha bautizado como AverageMohamed.com.

Cansado de ver como los jóvenes de su comunidad eran reclutados por el grupo Al Shabab en Somalia y ahora persuadidos por el EI, Amid Ahmed decidió enfrentarse a la propaganda islamista en sus ratos libres.

AverageMohamed ataca las técnicas de reclutamiento de los movimientos islamistas que pululan por internet y se extienden con el boca a boca por las calles de esta zona urbana del Medio Oeste estadounidense.

"La frustración me llevó a comenzar este proyecto", comentó a Efe Amid Ahmed, que ha financiado sus dibujos animados con dinero propio y algunas pequeñas donaciones.

"Mi objetivo es desmantelar esta ideología. Lo distribuyo para que se muestre a niños y jóvenes y se abra un debate. La idea es desmontar la idea de que el suicidio es algo encomiable. Unirse a un grupo para matar personas es como matar el Islam", explicó Ahmed.

"EEUU -afirmó- no es la encarnación del mal. Las iniciativas en el país están bien, pero son necesarios más recursos y apoyos para suplir el apoyo y los recursos que ofrecen Al Qaeda o el EI".

Mónaco recordó este miércoles que es necesario que todos aquellos que quieren poner fin a la tragedia de perder hijos y vecinos en el radicalismo "piensen fuera de las convenciones", para contrarrestar a terroristas "que son expertos en el uso de internet"

A pesar de los recelos, ya no se incita al odio con actuaciones como la del pastor Terry Jones, que se hizo mundialmente famoso en 2010 por convocar una quema en Florida del Corán.

Hoy, Jones ha abandonado la provocación religiosa y se dedica a gestionar un puesto de patatas fritas en un centro comercial, sirviendo ahora de muestra de los nuevos tiempos.