El mal perdedor

Como sucedió hace seis años, Andrés Manuel López Obrador anunció que impugnará las decisiones. Según dice, el PRI compró votos y violó los topes financieros de la campaña.

“Sí, vamos a impugnar. Nosotros no podemos aceptar un resultado fraudulento”. Con estas palabras, pronunciadas 24 horas después de su derrota electoral ante el priísta Enrique Peña Nieto, el candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, revivió los fantasmas del grave conflicto postelectoral que sufrió México en el año 2006.

Hace seis años, cuando perdió la elección presidencial por menos de un punto porcentual (0,56%) frente a Felipe Calderón, el aguerrido López Obrador denunció también un fraude electoral, se declaró “presidente legítimo” y bloqueó por tres meses, junto con centenares de sus seguidores, el Paseo de la Reforma, la avenida más emblemática de la capital mexicana.

Ahora, cuando el conteo preliminar del Instituto Federal Electoral (IFE) lo pone con siete puntos de desventaja frente al priísta Peña Nieto, con el 97,23% de las casillas escrutadas, López Obrador no descarta claramente la toma de las calles aunque, por ahora, se ciñe a las vías establecidas por la legislación electoral mexicana.

“El proceso electoral estuvo plagado de irregularidades, antes, durante y después, y la actitud de Felipe Calderón es una prueba más. Vamos a proceder de conformidad con la ley, primero, cómputos distritales, y este proceso termina hasta la calificación de la elección presidencial, vamos a acudir a todas las instancias y se van a presentar las pruebas”, dijo López Obrador.

¿Pero qué tan real es la posibilidad de que se repita un conflicto postelectoral como el de 2006, que por varios meses sumió a México en la inestabilidad política y que, incluso, puso en peligro la posesión de Felipe Calderón?

“López Obrador tiene el derecho a no estar conforme con la elección y a exigir que las instancias correspondientes, en este caso el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la procesen de manera adecuada. Es el mecanismo legal y hasta ahora el candidato izquierdista se ha mantenido dentro de los cauces institucionales”, señaló el analista político Javier Tello.

“No es obligatorio dentro de un proceso democrático que un candidato reconozca inmediatamente su derrota electoral. Si existe alguna inconformidad, la ley establece los canales e instituciones para resolverlas”, agregó Tello, y señaló una marcada diferencia con lo ocurrido en 2006.

“Yo sí veo una gran diferencia. En esa ocasión, López Obrador y miles de sus seguidores se fueron a celebrar al Zócalo (plaza de la Constitución en la Ciudad de México), porque estaban seguros que habían ganado la elección. Ahora, López Obrador no se ha declarado ganador”, agregó.

Aunque López Obrador ha denunciado irregularidades cometidas por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante el proceso electoral, como la compra de votos y la violación a los topes de financiamiento de campaña, analistas como Jorge Alcocer, experto en temas electorales, aclaran que el proceso de impugnación no es tan sencillo y que para la anulación de la elección presidencial la izquierda tendría que comprobar que más de tres millones de mexicanos fueron coaccionados en su voto.

“No se pueden recontar los votos simplemente porque alguien lo pida, sino que tienen que comprobarse las irregularidades casilla por casilla”, dijo Alcocer.

También es importante aclarar que la violación a los topes de financiamiento de campaña no es causal de anulación de la elección. Para eso López Obrador tendría que demostrar que hubo exceso de recursos en la campaña del PRI y que esta cantidad de dinero violó el principio de equidad de la contienda. Es decir, demostrar que con ese dinero se compró el voto de más de tres millones de mexicanos, que es la diferencia entre los candidatos.

El PRI, por su parte, defendió el triunfo de Enrique Peña Nieto y se dijo listo para responder al “berrinche” de López Obrador. El coordinador general de la campaña de Peña Nieto, Luis Videgaray, aseguró: “Tenemos un claro ganador, pero hay alguien en este proceso que al parecer no sabe perder, alguien que nunca ha sabido reconocer un resultado cuando le es adverso”.