El matrimonio infantil, una lacra alimentada por "la pobreza y la ignorancia"

Alrededor del 10% de las mujeres de todo el mundo fueron desposadas antes de cumplir los 18 años, según la ONG "Girls not brides". Dicen que en 2050 serán 1.200 millones de niñas casadas por la fuerza.

Imagen de una pantalla en la que se observa a una presunta víctima del matrimonio infantil.EFE

El matrimonio de menores, que implica a 15 millones de niñas cada año en el mundo, es una lacra que hay que combatir urgentemente y que crece alimentada por la pobreza, la ignorancia y el miedo, denunciaron los participantes de un coloquio celebrado en Marruecos.

Alrededor del 10% de las mujeres de todo el mundo fueron desposadas antes de cumplir los 18 años, según la oenegé "Girls not brides" ("Chicas, no novias"), que agrupa a 450 organizaciones de 70 países y que ideó este coloquio de tres días, inaugurado el martes pasado en Casablanca. Si no se hace nada, de aquí a 2050 1.200 millones de chicas habrán sido casadas por la fuerza.

La directora ejecutiva de "Girls not brides", Lakshmi Sundaram, avisó que cada año 15 millones de chicas son forzadas al matrimonio y que, en los países en vías de desarrollo, "una de cada tres se ha casado antes de los 18 años y una de cada nueve, antes de los 15". "Son cifras enormes", dijo a la AFP y destacó que están "muy concentrados en la aceleración" de sus programas.

'Pobreza, ignorancia'

Entre los países más afectados, estarían Bangladés, India y Níger, donde cada año se casan 244.000 niñas antes de los 18 años, es decir, tres de cada cuatro, según Unicef. Se trata de "niñas que no van a la escuela", afirmó Mussa Sidiku, de la Coalición de las Organizaciones Negerinas de los Derechos del Niño (Conide).

"La pobreza y la ignorancia son los principales factores", destacó. Se apunta a los fallos en el sistema educativo como una causa prioritaria, pero "la sensibilización de las comunidades es una condición previa", agregó. "Cuando se habla del matrimonio infantil, es una decisión tomada entre un padre y una madre" y también "por la comunidad, que a menudo tiene miedo de dejar ir a su hija y que acabe en un ambiente donde 'falte seguridad' y que pueda ser fuente, por ejemplo, de un embarazo no deseado", explicó Sidiku.

Otra de las participantes, Usha Chudary, india de 38 años, es una figura de la lucha contra el dictado de la comunidad, en un país donde tiene lugar el 40% de los matrimonios infantiles de todo el mundo. Con 14 años, se opuso al deseo de su familia de imponerle el anillo de compromiso. Desde entonces, lucha desde su oenegé "Vikalp" ("Alternativa") por el derecho de las niñas a vivir su infancia y ser educadas.

"He visto la violencia a la que ha estado sometida mi madre, casada a la fuerza, y no quería tomar el mismo camino. He querido romper las cadenas", afirmó. Enfrentada a sus allegados, Chudary no cedió y consideró que "es (su) responsabilidad ayudar a las chicas vulnerables". En un cuarto de siglo, India ha "cambiado suavemente", aseguró.

Una costumbre importada

A finales de 2014, la Asamblea General de la ONU adoptó por primera vez una resolución instando a los gobiernos a prohibir los matrimonios infantiles. La Unión Africana, por su parte, lanzó una campaña de dos años para poner fin al matrimonio infantil, mientras que varios gobiernos del sur de Asia adoptaron un plan de acción regional.

Sin embargo, este fenómeno no concierne únicamente a los países en vías de desarrollo, pues estas costumbres continúan asentadas en las comunidades de emigrantes. Con ocasión de una "caravana de sensibilización", la Fundación Ytto denunció que la práctica persistía dentro de las comunidades marroquíes de España y Francia.

"Existe el matrimonio a través de la Fathia (una lectura simple de un capítulo del Corán), que no queda registrado", advirtió Mehdi Msaad, abogado de la Fundación. En Marruecos, el matrimonio de menores sigue siendo una preocupación. Si bien el código de familia adoptado en 2004 lo prohíbe, el juez tiene la posibilidad de contravenirlo. En 2013, se registraron más de 35.000 casos, frente a los 18.000 ocurridos diez años antes. Los diputados estudian desde hace meses los medios para remediar el problema, pero no logran encontrar un terreno de entendimiento.

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