El Mediterráneo, tumba de migrantes

A causa de las tormentas, los traficantes reducen sus precios y los migrantes aprovechan la oportunidad.

Migrantes auxilian a una mujer en la isla de Lesbos después de su tránsito por Turquía. / AFP

En otros años, el invierno solía detener las aspiraciones de los migrantes de llegar a Europa a través del Mediterráneo. Sin embargo, la frecuencia de su tránsito por las rutas más comunes no se ha detenido desde el año pasado: las agencias reportaron ayer la muerte de al menos 44 refugiados (entre ellos 17 niños) que intentaban llegar desde las costas turcas a las griegas, a través del mar Egeo. El pésimo tiempo no los detuvo; de hecho, gracias a las lluvias, los traficantes les cobraron menos: casi 500 euros, la mitad de la tarifa acostumbrada.

De acuerdo con la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), hasta hoy han llegado a Europa 36.000 refugiados, diez veces más que en el mismo período de 2015. Las razones son múltiples: la guerra civil en Siria, el acoso extorsivo de los grupos extremistas, la pobreza, la carencia de servicios básicos, el hambre. A la isla de Lesbos, en Grecia, llegaron ayer 2.000 personas (34 % son niños, 21 % mujeres y 45 % hombres).

Las cifras de muertos también recalcan la multiplicación de la desgracia. En el Mediterráneo, la casa mudable de los migrantes, han muerto este año 139 personas: casi diez veces más que en la misma época en 2014 (12) y 57 más que en todo enero de 2015. Grecia se ha convertido en el puerto ideal para los migrantes, dado que muchos parten de Turquía y es el punto más cercano de entrada a Europa (de allí continúan hacia Alemania, Francia o el norte del continente). También es una de las rutas menos costosas y una que, debido al incontenible número de migrantes, tiene una vigilancia menos estricta. A las costas de Italia han llegado 950 (con una frecuencia mucho menor de hundimientos), mientras que en las de Malta, España y Chipre no se registra ningún caso.

Los números retratan el número de muertos que han sido recuperados. Pero es bien sabido que muchas de las barcas que atraviesan el Mediterráneo van sobrecargadas y que el número de muertos puede ser mucho mayor. Entre 2.000 y 3.000 migrantes llegan cada día a las costa de Grecia e Italia, y las autoridades de ambos países se han declarado rebosadas: en el caso griego, esta ruta les sirve sólo como paso, pero la capacidad de respuesta y refugio temporal ha sido llevada a su punto máximo.

Respuesta política

En este caso, no es sólo Grecia quien necesita ayuda y control constante. La mayoría de los migrantes de Irak y Siria (que suman la mayoría) toman por Turquía, atraviesan el país de frontera a frontera y se encuentran con los traficantes en las costas. La Unión Europea prometió US$3.000 millones al gobierno turco para un control mayor en sus fronteras. Sin embargo, todavía queda un problema por solucionar: el refugio de esos posibles migrantes en Turquía. De acuerdo con cifras del gobierno turco, más de 2 millones de sirios están dentro de su territorio, algunas en situación de refugiados y otros en espera de un mejor momento para llegar a Europa.

Ante el flujo masivo de personas hacia Europa, el primer ministro francés, Manuel Valls, dijo: “tenemos que atajar este problema en las próximas seis a ocho semanas”. Después de ese período, según Valls, el número de migrantes se multiplicaría por cuatro y “entonces la Unión ya no podrá gestionar” la entrada de los migrantes ni su distribución. Más que una mera inquietud, el fenómeno migrante se le está saliendo de las manos a Europa. El reconocida economista George Soros dijo esta semana: “La Unión Europea está cayéndose a pedazos”.

 

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