¿El momento más grave del terrorismo?

En todo el mundo, los muertos por este mal parecen estar disminuyendo. En Occidente, sin embargo, ha habido un repunte, aunque menor. Según expertos, en los 70 y 80 era peor.

En 1988 un avión estalló en el aire y cayó en Lockerbie (Escocia). 270 personas murieron. AP

Los últimos ataques terroristas en suelo europeo (Francia, Alemania, Bélgica) hacen sentir que el terrorismo va en aumento, que hoy este mal está desbordado y que nunca antes el mundo había visto tal oleada en el corazón de Occidente. Sin embargo, analistas de Global Terrorism Database, que hacen seguimiento a los atentados terroristas a nivel mundial, señalan que la percepción de riesgo no corresponde al riesgo real.

Según registró The New York Times, la base de datos de terrorismo global de la Universidad de Maryland, que consigna en sus archivos cada acto de terror desde 1970, muestra que el número de muertos del 2015 corresponde a la media de épocas previas. Sus cifras revelan que los niveles más altos se presentaron en las décadas de los años 70 y 80.

Durante esos años, Europa era víctima de una alta actividad terrorista por parte de los brazos armados de movimientos separatistas como el vasco Eta y el irlandés Ira. Los registros de la U. de Maryland muestran que 1985 fue el año en que se registró un mayor número de muertes por actos terroristas en Estados Unidos y Europa: 600, una cifra tres veces mayor que la que se presentó el año pasado.

El Departamento de Estado cifró en más de 630 los ataques terroristas en todo el mundo en los años 80. Por ese entonces, los expertos señalaban que el número de incidentes crecía a una tasa del 15 % anual. Los Angeles Times señaló que ese año se caracterizó por un aumento en los secuestros de aviones, bombas, asesinatos y secuestros.

Dicen analistas que el número de muertos por terrorismo parecen estar disminuyendo en todo el mundo, no aumentando, con una excepción: en Occidente la cifra sí va en aumento, aunque, explican, “los números siguen siendo relativamente bajos”. The New York Times señala que, aunque todo los métodos para medir el terrorismo son imperfectos y se basan en el criterio de quien los analiza, dos bases de datos de gran tamaño dicen que el número de personas que murieron por ataques terroristas en Estados Unidos y Europa occidental aumentó significativamente en 2015 y cobró más de 200 vidas. Este año, según un recuento, podría ser aún peor.

“El terrorismo en Occidente sigue siendo una excepción. En los lugares donde sucede con mayor frecuencia —donde las muertes se cuentan por miles y no por docenas— los ataques terroristas están disminuyendo. Y aunque el terrorismo parece estar omnipresente, en los setenta y los ochenta era peor”, señalan investigadores.

Un ejemplo del tipo de actos terroristas que sucedían en esos años fue lo ocurrido en 1988, cuando un avión de la aerolínea Pan Am explotó en el aire y cayó sobre la ciudad de Lockerbie, en Escocia. Producto del atentado perpetrado por agentes libios, murieron 270 personas. Los expertos explican que la percepción cambió el 11 de septiembre de 2001, cuando los atentados en Estados Unidos mataron a 2.977 personas. Ese día cambió la forma como se cometían los atentados. La aparición del Estado Islámico, que tiene un poderoso aparato de propaganda, aumenta la percepción de que el mundo vive sus peores años de terrorismo.

“En Estados Unidos, la amenaza terrorista es incluso menor que en el resto de Occidente. Sin contar el atentado del 11 de septiembre de 2001 y el de Oklahoma City en 1995, no ha habido ningún año en que el terrorismo haya matado a más de 50 personas en Estados Unidos desde 1970, cuando murieron más de 50 personas. El año pasado fueron 44, según Global Terrorism Database. Eso significa que el terrorismo mata a tantas personas como los rayos”.

“La inmensa mayoría de atentados terroristas que suceden en el mundo se limitan a una serie de países que atraviesan problemas políticos. Más de tres cuartas partes de las muertes por terrorismo de los últimos cinco años han sucedido en seis países: Afganistán, Irak, Nigeria, Pakistán, Siria y Yemen”, señala el Times.

“Lo que ocurre es que cuando las bombas estallan en las capitales de Occidente, se acciona inconscientemente un uso selectivo de la memoria, efecto directo del terror, y se olvida la cantidad infinita de ataques terroristas de los años setenta y ochenta o los ataques fuera del continente europeo”, dice Massimo di Ricco, docente de la U. del Norte.