El otro escenario de la tragedia

Varias avalanchas enterraron parte del campamento base, donde se encontraban mil escaladores y guías, entre ellos 400 extranjeros. Así se transformó el país con el turismo, principal fuente de divisas y que sufrirá los efectos del sismo.

Uno de los campamentos en el monte Everest que fueron golpeados por avalanchas tras el terremoto. / AFP

“Estoy iniciando el informe y escucho la tercera avalancha de hielo y roca en menos de una hora. Hoy las avalanchas han sido especialmente frecuentes. Las montañas se están acabando. Es alarmante el proceso de desaparición de los glaciares. Al efecto de la temperatura relacionada con el calentamiento global se suma el hecho de que, a medida que se pierde la base glaciar, se desestabiliza el hielo de la parte superior y se generan grandes desprendimientos de hielo y roca, lo que hace que los glaciares pierdan de forma acelerada su masa.

Una cuarta avalancha me interrumpe y al sacar la cabeza puedo ver el Nuptse (montaña de 7.800 msnm, guardiana de nuestro campamento), de donde se desprende una inmensa nube de nieve. El hielo en polvo alcanza a llegar hasta nuestras carpas. Estamos bastante lejos y solo llegó el vendaval de polvo blanco y las carpas quedaron cubiertas de una fina película de medio centímetro de nieve. Da miedo, angustia y al mismo tiempo tristeza. Se nos están acabando las montañas...”.

Esto es lo que escribí a mi regreso del Campo II del Everest (7.400 metros de altura) en abril de 2010, cuando adelantábamos la expedición “Epopeya-Colombia. Everest sueño de uno; sueño de todos”, cuyo propósito era que Nelson Cardona se convirtiera en el primer latinoamericano con una pierna amputada que alcanzara la cima del Everest.

La Gran Cordillera del Himalaya, con su esplendor de picos nevados de más de 8.000 metros, se está derritiendo. Tal situación, sumada al terremoto del pasado sábado, ha generado grandes desprendimientos de hielo que sepultaron a varios montañistas y habitantes locales que estaban apoyando a las expediciones.

Hoy, el Himalaya, Nepal y su capital Katmandú se cubren de dolor. Al sufrimiento que genera la pérdida de miles de seres humanos se suma la destrucción de un invaluable legado arquitectónico. Desde que se aterriza en Katmandú se empiezan a sentir la riqueza cultural, la diversidad de razas y costumbres y la calidad de sus gentes en medio de un ambiente único de montaña. La ciudad, en rápido y desordenado crecimiento —con un nivel de congestión creciente y una fuerte polución generada especialmente por las motocicletas de dos tiempos—, contiene templos y viviendas que son una joya arquitectónica mundial.

El turismo es la principal actividad generadora de divisas. El turismo de naturaleza venía creciendo y el negocio era próspero, pues día a día se acercaban más turistas a Nepal. Las agencias de turismo, que antes eran simples bodegas, ahora son edificios con oficinas y computadores. ¿Después de esta tragedia qué pasara en el corto plazo con el turismo que genera opciones de trabajo y es pilar de la economía nepalesa?

Nepal se transforma asociado al turismo y camino al Everest, en 2010, varios sherpas que nos apoyaron en expediciones años atrás ya tenían hostales y restaurantes. Los nepaleses son grandes emprendedores y ello contribuirá en la urgente tarea de la reconstrucción nacional.

Las montañas no han escapado de los efectos devastadores del terremoto y el Campo Base del Everest (C.B), que es visitado por cerca de 30.000 personas cada año, también ha sido azotado por las avalanchas. Para llegar al C.B se debe realizar una caminata de aproximadamente ocho días y ascender de 2.000 a 5.300 metros de altura. Durante el recorrido se atraviesa un área habitada por los sherpas, que son el grupo étnico que desde el siglo pasado ha acompañado a los montañistas que han intentado escalar cumbres en el Himalaya. La zona está muy bien manejada y aún es posible observar un paisaje bien conservado y una cultura que, a pesar de su intenso intercambio con los visitantes, mantiene muchas de sus costumbres, el estilo arquitectónico de las casas y la piedra como material principal para la construcción.

El C.B es como una ciudad de temporada. En 2010, desde su entrada, hasta donde se instaló el campamento de la expedición colombiana al pie de la cascada del Khumbu, caminamos alrededor de 20 minutos pasando por campamentos de expediciones de innumerables países, que también iban al encuentro con la Diosa Madre de la Tierra. Nuestro campamento fue ubicado en una lengua (pequeño saliente de hielo) con terraza y vista a un mar de inmensos picos nevados: Por el oriente, el Nuptse (7.860 msnm), al sur el Lobuche, al occidente el Pumori, y al nororiente la cascada del Khumbu, que conduce a la Ruta Sur-Oeste del Everest.

En el C.B los montañistas preparan lo que será su hogar por dos meses. Al llegar es tradicional realizar la Puya, una ceremonia budista mediante la cual se pide autorización a los dioses para ingresar a la montaña. Durante la oración, desde el monte Pumori se desprendió una tremenda avalancha de hielo y nieve. Esta es la misma montaña de la cual se desprendió la primera avalancha, que causó la muerte de varios montañistas en el terremoto.

En el C.B-2010 conocimos a David Breshears, quien instaló una exposición de fotos comparativas sobre el estado de los glaciares entre 1921 y 2007 en el Himalaya, trabajo que muestra el retroceso glaciar. Antes de que se acelerara el calentamiento global, Peter Hillary, un gran montañista, decía: “Han pasado 50 años y la montaña no ha cambiado. Somos nosotros quienes hemos cambiado”. Ahora ya no podemos decir lo mismo, las montañas están cambiando y con este terremoto el cambio será aún más acelerado, pues se generaron grandes desprendimientos glaciares.

 

* Montañista y líder de expediciones colombianas al Everest.

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