El papa asceta

Fernando Estrada era feligrés de la arquidiócesis de Bergoglio.

Fernando Estrada, profesor de la Universidad de la Plata en Argentina, habla de su experiencia frente a Jorge Bergoglio. / Andrés Torres
Fernando Estrada, profesor de la Universidad de la Plata en Argentina, habla de su experiencia frente a Jorge Bergoglio. / Andrés Torres

Fernando Estrada, profesor asistente de la Universidad de la Sabana y de la Universidad de la Plata en Argentina, se cruzó con Jorge Bergoglio, el ahora papa Francisco, varias veces. Era feligrés de su arquidiócesis. Lo veía en varios eventos y es conocedor, como pocos, de la historia del pontífice desde sus inicios en la orden jesuita. En charla con El Espectador, Estrada cuenta que en Buenos Aires el papa es famoso por su ascetismo. (Vea el especial sobre la visita del papa a Colombia)

“Tiene una dieta de asceta, muy limitada. No participa en banquetes. No le gusta asistir a invitaciones de familia. Le gusta la literatura, algunas de sus lecturas favoritas son las obras de Leopoldo Marechal, un novelista y ensayista argentino cuya obra más importante es Adán Buenos”, dice Estrada.

Sin embargo, no se puede decir del nuevo papa que sea un hombre solitario. “Él practica de manera inquebrantable el contacto personal con sus feligreses. Lo que pasa es que es un hombre de oración, necesita aislarse. Cuando los fieles de una parroquia lo encuentran, es cariñoso, les habla, pero si en algún momento lo invitan a las próximas fiestas parroquiales, va a decir que no, no sólo porque tiene otras obligaciones administrativas, sino porque necesita tiempo para la oración. Eso le da un aspecto de solitario, pero no lo es”.

El papa, además, es un hombre de a pie. Recuerda Estrada que hace dos o tres años se realizó un homenaje al escritor y pensador católico Gilbert Chesterton en Buenos Aires y el cardenal Bergoglio iba a inaugurar el evento, pero no llegaba. Alguien lo llamó al celular y resultó que estaba caminado y el tráfico estaba muy congestionado como para cruzar las calles. “De modo que llegó tarde, pero demostrando que es un religioso de a pie. El viaje en metro es algo que siempre le ha gustado, es un pasajero del metro, aunque tampoco es que salga demasiado”.

Bergoglio, hijo de un trabajador del ferrocarril en Buenos Aires, primero obtuvo un título de técnico químico antes de entrar a la orden jesuita. Poco a poco se convirtió en una referencia de la obra de la Iglesia para ayudar a los pobres. Una de las consecuencias de la crisis económica en Argentina en 2001 fue el empobrecimiento de muchos sectores que no eran estructuralmente pobres, es decir, sectores de clase media y mucha gente que cayó en la pobreza y no pocos en la indigencia. Bergoglio tuvo una gran intervención en Caritas —la institución de caridad de la Iglesia— y en otros instituciones, como Manos Unidas, que en definitiva aliviaron bastante la situación de la pobreza.

Luego vendrían sus encuentros con los Kirchner, sobre todo relativos al impulso del aborto y el matrimonio gay en Argentina. “Francisco no es un papa que vaya a callar, va a mantener la posición de la Iglesia, pero en tono conciliados y pacífico”, añade Estrada.