El papa y Guantánamo

El sumo pontífice les deja a los cubanos una Iglesia católica más fortalecida y un diálogo más fluido con Raúl Castro.

La histórica visita de Francisco a Cuba termina hoy. Luego de tres días de peregrinación por La Habana, capital de la isla; Holguín, cuna de la Revolución, y Santiago de Cuba, en donde está el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de los cubanos, el presidente parte esta noche hacia Estados Unidos.

Deja una Cuba llena de esperanza. “Francisco es el misionero que ahora va para Estados Unidos y quiere unificar a los dos pueblos”, declaró Carlos Berejano, de la provincia de Granma, vecina de Holguín. Palabras que reflejan lo que los cubanos esperan de esta visita. “Francisco es el único que puede lograr que Estados Unidos levante el embargo a Cuba”, dijo Yelsid Martínez, quien llegó de visita a Holguín.

“Vinimos a verlo porque lo queremos mucho por todo lo que ha hecho por la paz y por Cuba”, dijo a la AFP Norales Mendoza, de 45 años, quien trabaja de vigilante en Guantánamo, en el extremo oriental de la isla, desde donde viajaron cientos de fieles durante nueve horas en autobús hasta Holguín. Viajaron porque entre sus plegarias, además del fin del embargo, estaba pedirle al papa que interceda para que les devuelvan esa bahía en el extremo suroriental de Cuba, que fue alquilada a Estados Unidos desde 1903. El contrato, sin embargo, no tenía fecha de término.

Este tema es otro de los escollos en el proceso de normalización de las relaciones entre La Habana y Washington. Según la prensa estadounidense, el presidente cubano, Raúl Castro, le pidió a Francisco interceder para que el presidente Barack Obama pueda devolverle ese territorio. Una tarea difícil, teniendo en cuenta que desde 2009 el mandatario estadounidense prometió el cierre de la prisión –creada en esa base naval tras los atentados del 11 de septiembre de 2001– y no lo ha logrado por la dificultad para trasladar a los presos que aún están allí.

Cuba exige la restitución del territorio de 117 kilómetros cuadrados, pero la Casa Blanca ha respondido que “no tiene intención de alterar el contrato de arrendamiento” y que el tema de la base no forma parte de las discusiones en curso con La Habana. “Queremos pedirle al papa paz y tranquilidad, que el mundo se una y que nos ayude a recuperar la base”, dijo a la AFP Noel Pérez, un constructor de 54 años que vive en Caimanera, pueblo “pegado a la base naval” estadounidense. “Sí, que la devuelvan, es de nosotros”, vociferó una mujer del mismo grupo de González, que viajó toda la noche en autobús desde Caimanera para asistir a la misa papal en Holguín, en el noreste de Cuba.

Con este pedido y el levantamiento del embargo, el papa llega mañana a Estados Unidos. Deja una Iglesia católica cubana con más espacio en la sociedad, con mejor relación con el Estado y un diálogo más fluido con Raúl Castro.

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2015-09-21T22:55:52-05:00

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Redacción Internacional

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