El paraíso de la cocaína

Esta nación de África occidental, escenario de varios golpes de Estado, inestabilidad política y corrupción, es hoy centro de operaciones de los carteles suramericanos.

Los habitantes de Guinea Bissau eligieron presidente el domingo. / AFP

Guinea Bissau es un centro neurálgico para el transporte de las drogas que salen de Suramérica hacia Europa y Asia. En esta pequeña nación costera de África occidental, el narcotráfico ha permeado las altas esferas del Estado y el país se ha convertido en uno de los más débiles del continente. La incompetencia y corrupción de los gobiernos de turno lo han llevado a ocupar el quinto lugar entre los más pobres del mundo. Las elecciones de este domingo fueron las primeras desde el golpe de Estado que hace dos años dejó sumido al país en la inestabilidad.

Los golpes de Estado en esta antigua colonia portuguesa han sido frecuentes al menos desde 1980. En los últimos años, la agitación política ha tenido como razón principal el fenómeno del ‘narco’: el asesinato en 2009 de Batista Tagme Na Wai, entonces jefe militar del país, y el posterior asesinato del presidente Joao Bernardo Vieira por fuerzas leales a Na Wai surgieron de una disputa sobre el narcotráfico.

Durante los años del general Na Wai como jefe de las fuerzas armadas se encontró cocaína en instalaciones militares, 25 soldados fueron detenidos por transportar la droga en sus vehículos, oficiales militares intervinieron en las investigaciones de la policía para liberar a los presos y confiscar la cocaína, y en un incidente conocido en julio de 2008, las tropas oficiales acordonaron y descargaron cerca de 600 kilogramos de cocaína de un avión privado que aterrizó en el aeropuerto principal del país procedente de Venezuela.

El 12 de abril de 2012, el jefe de las fuerzas armadas, el general Antonio Injai, dio un golpe militar con el que interrumpió las elecciones generales y derrocó al primer ministro Carlos Gomes Junior. Luego, EE.UU. acusó a Injai de estar implicado en negocios de tráfico de drogas. Los resultados de las elecciones aún no se conocen, pero el candidato favorito para convertirse en jefe de Estado era José Mario Vaz, del Partido Africano para la Independencia de Guinea y de Cabo Verde (Paigc), quien ya fue ministro de Finanzas. Recuperar la estabilidad democrática es el reto para por lo menos salir del ostracismo internacional y buscar ayudas para controlar el narcotráfico, que es la fuerza dominante.

El reporte Advancing Stability and Reconciliation in Guinea Bissau: Lessons from Africa’s First Narco-State, del African Center for Strategic Studies (ACSS), indica que la volatilidad generada por ese último golpe de Estado abrió las puertas para que las redes de narcotraficantes de América Latina, Europa y el Magreb islámico, entre otros, cooptaran a importantes líderes políticos y militares para hacer del país un núcleo del comercio mundial de cocaína, lo cual ha generado inestabilidad en Senegal, Guinea, Liberia, Malí, Mauritania, Nigeria y otros países de África.

Guinea Bissau, así como sus vecinos del occidente de África, es un terreno propicio para el tráfico ilícito de drogas y armas que salen desde Suramérica. La costa guineana se alcanza cruzando el Atlántico en avión, hay rutas que salen de Colombia y hacen una escala en Brasil o Venezuela antes de llegar allá. Por mar el recorrido es más pesado: las embarcaciones se camuflan durante el día y pueden pasar cuatro o cinco noches navegando antes de llegar a alguno de los 82 islotes deshabitados del archipiélago.

Luego, la droga va a dar por diferentes rutas al Viejo Continente. Más de un cuarto de la cocaína que se consume en Europa llega desde Guinea Bissau, por donde pasan alrededor de 2.200 libras de cocaína cada noche por vía aérea y otra cantidad difícil de determinar por vía marítima. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd), hay alrededor de 50 capos del narcotráfico colombianos que tienen su sede de operaciones allí, donde controlan el tráfico ilícito y también tienen relaciones con las esferas políticas y militares.

 

 

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@DanielSalgar1

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