El plan de Putin

El presidente ruso dijo que esperará a que Donald Trump llegue a la Casa Blanca para responder a las sanciones que Barack Obama impuso a Rusia por su presunta injerencia en las elecciones presidenciales a través del espionaje a la candidata demócrata, Hillary Clinton.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que no reaccionaría ante las sanciones que le impuso el presidente saliente, Barack Obama. / AFP
El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que no reaccionaría ante las sanciones que le impuso el presidente saliente, Barack Obama. / AFP

El próximo año será definitivo para el plan del presidente ruso, Vladimir Putin, de ubicar a Rusia como protagonista del nuevo orden mundial. En su discurso del Estado de la Nación, el pasado 1° de diciembre, el mandatario develó la “Nueva Doctrina de Política Exterior de Rusia”, que establece, entre otros temas, “la necesidad urgente de reforzar la posición de Rusia como un país predominante en el mundo”.

Varios de los puntos de su plan señalan directamente a Estados Unidos. De acuerdo con el decreto, que ya está en vigencia, los pasos a seguir con Washington son: “Considerar intolerable cualquier intento de presión de EE.UU. y reaccionar con fuerza a cualquier acción hostil”, “construir relaciones mutuamente beneficiosas con EE.UU. y “luchar contra la presión política y económica de EE.UU. y sus aliados, que llevan a la desestabilización global”. Según anunció Putin el día de la presentación de su plan, estos puntos se comenzarán a cumplir a partir de 2017, cuando se cumplen dos fechas claves en el calendario ruso: el centenario de la Revolución Bolchevique (1917) y los 210 años del establecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

Y es por esto justamente que, de acuerdo con analistas, Putin no reaccionó ante las sanciones impuestas por Barack Obama al gobierno ruso, al que acusa de haber planificado ciberataques para obtener y difundir miles de correos electrónicos de responsables demócratas, interfiriendo así en las elecciones presidenciales.

Entre otras cosas, Obama ordenó la expulsión en tres días de 35 agentes del servicio de inteligencia rusa, restricciones a altos cargos del Kremlin y el cierre de algunas instalaciones rusas en suelo estadounidense.

Consciente de que Obama ya está de salida —en tres semanas entrega el poder a Donald Trump—, Putin decidió no aplicar el principio de reciprocidad. “Rusia se reserva el derecho de tomar medidas de represalia y restaurará las relaciones diplomáticas en función de la política del presidente electo Donald Trump”, señaló Putin.

De acuerdo con la prensa rusa, Putin ya esperaba esta reacción de Obama. Por eso su reacción fue muy conciliadora: “No les vamos a crear problemas a los diplomáticos estadounidenses. No expulsaremos a nadie. No prohibiremos ni a sus familias ni a sus hijos disfrutar de sus lugares habituales de descanso en las fiestas navideñas”, aseguró el ruso.

El mandatario, sin embargo, reconoció que las relaciones entre los dos países nunca habían estado peor y se puso de parte de su amigo y aliado, Trump. “Las sanciones persiguen dos objetivos: empeorar aún más las ya malas relaciones bilaterales y golpear al nuevo gobierno de Estados Unidos. Se trata de acciones que minan sustancialmente las posiciones de política exterior de la Administración siguiente”.

Horas después de las sanciones y luego de que varios republicanos respaldaran las medidas de Obama, tildándolas incluso como suaves, Trump aseguró que ya había que pasar la página. De acuerdo con el próximo presidente, “es hora de que nuestro país avance hacia cosas más grandes y mejores”.

Admiradores rusos de Trump, como el ministro Dimitri Medvedev, mostraron su respaldo al republicano. “Es lamentable que la administración Obama, que comenzó restaurando nuestros lazos, está terminando su mandato en una agonía antirrusa. q.e.p.d.”.

Sin embargo, en su propio terreno, lo que le piden a la próxima administración de Trump es endurecer las sanciones. John McCain y Lindsey Graham, dos “halcones” republicanos en el Senado, señalaron que Moscú salía bien parada y prometieron imponer “sanciones más duras”. En el mismo sentido se pronunció el presidente de la Cámara, el republicano, Paul Ryan, quien dijo que las medidas “se habían tardado”.

El Kremlin ha negado su implicación en los ataques informáticos contra el Partido Demócrata y ha afirmado que con sus acusaciones la Administración norteamericana sólo pretende justificar su derrota en las elecciones presidenciales. Pero la Administración Obama dio a conocer más pruebas de la interferencia de Rusia, incluyendo un informe de la FBI y del Departamento de Seguridad Nacional que contenía muestras de malware y otros indicadores de la ciberactividad rusa. Muchos más detalles podrían surgir si el Congreso, como muchos lo han pedido, nombra una comisión especial de investigación bipartidista”.

“En menos de un mes, el nuevo presidente de Estados Unidos tendrá que decidir si se queda con sus aliados demócratas en Estados Unidos o al lado de su amigo autoritario del Kremlin”, dijo The New York Times en un editorial.

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