El poder detrás del poder

La Ley de Medios en Argentina, que busca limitar el número de licencias de radio y televisión, puso en escena la relación del grupo de medios más grande del país con diferentes gobiernos.

El gobierno de la presidenta argentina, Cristina Fernández, presentó una nueva demanda ante la Cámara para que la Ley de Medios entre en vigor.  /EFE
El gobierno de la presidenta argentina, Cristina Fernández, presentó una nueva demanda ante la Cámara para que la Ley de Medios entre en vigor. /EFE

Desde su creación en 1945, la historia del diario argentino Clarín ha estado atravesada por acusaciones de diversos talantes, que se han hecho más fuertes y frecuentes en los últimos años. De pronazis y antiperonistas, primero; después, de trabajar en favor de la dictadura en los años setenta; de manipular a los distintos gobiernos que han ocupado la Casa Rosada desde los cincuenta; de poner y quitar ministros a su antojo; de hacer aprobar leyes a su favor.

Sus actuales dueños no han escapado del escándalo. Ernestina Herrera de Noble, viuda del fundador del diario, fue acusada de haber adoptado ilegalmente hijos de desaparecidos por la dictadura, y Héctor Magnetto, actual gerente del conglomerado, de ser uno de los más grandes mafiosos del país. La Ley de Medios, promovida desde hace tres años por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y que debía entrar a regir el 7 de diciembre, puso en evidencia el poder de Clarín y la pelea que tiene con el actual gobierno. Hoy en día, la cuestionada Ley, que busca limitar el número de licencias de radio y televisión en manos de una empresa, está en el limbo por cuenta de los diferentes recursos que el conglomerado más grande del país puso ante los tribunales.

La Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual pidió la revisión del fallo, levantando críticas sobre la independencia de los jueces. Los miembros de la Cámara Civil y Comercial, que emitieron el fallo, habían sido recusados anteriormente por el Gobierno, pues se había evidenciado la cercanía de algunos de ellos, con el grupo de medios. Un par de meses atrás, por ejemplo, el juez Francisco de las Carreras había sido invitado a Miami, con todos los gastos pagos, por el Grupo Clarín, a un evento que nunca se confirmó, según varios informes periodísticos. De igual forma, se ponía en duda la labor de la jueza Graciela Medina, cuestionada por estar casada con un abogado que había asesorado al Grupo Clarín.

Así, la verdadera razón detrás de la Ley de Medios —la posibilidad de contar con una mayor pluralidad en el manejo de los medios de comunicación— quedó relegada a otra discusión: el conflicto de poderes más grave desde el restablecimiento de la democracia, según dice el analista Rosendo Fraga.

Según la periodista Graciela Mochkofsky, autora del libro Pecado original (sobre la relación de Clarín con el poder), el modelo que ha usado siempre el grupo de medios consiste en quebrar las reglas del juego y “negociar tras bambalinas con los poderes económicos, sociales o políticos”. La creación de la sociedad Papel Prensa, a instancias de la Junta Militar (1976-1983), fue el primer paso hacia el multimedios que hoy se engloba bajo el nombre Clarín. Fue Magnetto quien entonces negoció directamente con la dictadura militar y se ganó así la confianza de Ernestina Herrera.

Ya en democracia, sería el mismo Magnetto el encargado de utilizar sus influencias para obtener diversos beneficios económicos que convirtieron a Clarín en el principal grupo de medios del país. Con Raúl Alfonsín, por ejemplo, buscó licencias de radio y televisión que la Ley en ese entonces les prohibía obtener. La relación entre el presidente y el diario fue tensa, similares incluso a las de hoy.

Con la llegada de Menem, las cosas cambiarían. El 12 de junio de 1989, ya como presidente electo, el riojano de patillas pobladas invitaba a Magnetto y le confirmaba que privatizaría los canales de TV y que le interesaría que Clarín participara. Fue durante las dos presidencias de Menem que Clarín se convirtió en el multimedios que es hoy, con la adquisición de Canal 13, y la construcción de la empresa de cable Multicanal. Se convirtió además en el dueño exclusivo de la transmisión por televisión de los partidos de fútbol y de otras empresas de telefonía celular, espectáculos, entre otros.

La crisis del 2001 la sorteó con un intenso lobby, con el que logró que el presidente interino Eduardo Duhalde sancionara una ley de “bienes culturales”, que impedía que acreedores externos se quedaran con empresas declaradas en quiebra. Así, durante todos estos años, Clarín hizo constantes acuerdos con presidentes para apoyar sus gobiernos, a cambio de favores. Sus relaciones terminaban en conflicto, cuando sus intereses se veían perjudicados.

Pasó también con los Kirchner. Néstor Kirchner vio en Magnetto un aliado durante sus primeros años de gobierno. Era frecuente que lo invitara a la residencia presidencial a almorzar y debatieran ideas sobre el país. Clarín, por su parte, apoyaba las principales medidas del Gobierno y se abstuvo de criticarlo casi hasta el final de su período presidencial en 2007. Magnetto obtuvo de Kirchner, no solo la aprobación para la fusión de Multicanal y Cablevisión, sino también la promesa de poder adquirir parte de Telecom.

Las cosas cambiaron cuando llegó Cristina. Según algunas versiones, la relación comenzó a dañarse cuando Clarín publicó los informes sobre el escándalo de Antonini Wilson y su relación con el Gobierno, en 2007. Otras fuentes dicen que fue por el apoyo de Clarín al paro del campo en 2008. Y otras más... Dicen incluso que en ese mismo año los Kirchner propusieron a Magnetto participar en el negocio de los medios, con nuevas publicaciones. Ante la negativa del CEO de Clarín, la relación terminó por romperse.

Tras la muerte de Kirchner, la presidenta decidió terminar con el poderío de Clarín. La primera estocada fue la operación “Fútbol para todos” que le arrebató al Grupo Clarín la exclusividad sobre las transmisiones de los partidos del torneo local. Después fue la aprobada Ley de Medios. Luego, la Ley de ADN, que obligó a los hijos de Noble a hacerse pruebas de sangre para determinar si son hijos de desaparecidos (los resultados después no permitirían comprobar nada).

La batalla de la constitucionalidad de la Ley de Medios ha sido la más reciente, pero se pone en duda que será la última. Mochkofsky dice que el perjudicado será Clarín, pues año a año pierde el ingreso de negocios estratégicos. De llegarse a aprobar más adelante el decreto que impugnaron de la Ley de Medios, se vería obligado a ceder 213 de sus 237 licencias de cable y 15 de sus 25 licencias de radio y televisión.

Las cosas, sin embargo, no parecen tan claras, tras la resolución de los jueces, en el aire queda aquella frase que le adjudican a Magnetto y que forma parte del mismo mito que rodea al grupo: no se puede gobernar la Argentina sin el apoyo de Clarín.