El primer cara a cara

Serán tres debates en televisión con miras a las elecciones del 6 de noviembre. Pequeños deslices o aciertos ante las cámaras pueden hundir campañas o impulsarlas.

El debate entre el presidente, Barack Obama, y el candidato republicano, Mitt Romney, será transmitido por Youtube.
El debate entre el presidente, Barack Obama, y el candidato republicano, Mitt Romney, será transmitido por Youtube.EFE

Sin duda alguna, el pánico para el Partido Republicano no es tan grande hoy como hace cuatro años, cuando una imprecisa Sarah Palin desconocedora de asuntos vitales para el país se medía en un debate presidencial con uno de los viejos zorros del Partido Demócrata, el legendario senador por el estado de Delaware y hoy vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden.

No obstante, a pesar de que Mitt Romney, candidato a la presidencia por el Partido Republicano, tuvo una feroz campaña al interior de su partido con más de 19 debates en los que logró sortear a oradores de la talla de Newt Gingrich, Rick Santorum y Ron Paul, el exgobernador del estado de Massachusetts nunca ha tenido en su carrera un debate político cara a cara. Mucho menos con Obama, el que, asegura su propia campaña, es uno de los mejores oradores de la historia reciente de los Estados Unidos.

Su estrategia: jugar a la ofensiva. Ser certero a la hora de fustigar al presidente en materia económica con preguntas como: ¿dónde está el empleo?, ¿por qué el crecimiento de la economía no supera el 13%?, y ¿por qué el déficit está fuera de control? Según los expertos, será la única opción que tenga el candidato republicano de hacer ver al presidente dubitativo e incomodo.

Mantener el debate enfocado en la economía y manejar un tono comprometido con los más necesitados de todo el país es claramente la mejor estrategia que tiene Romney para salirle al paso a la estela negativa que dejó el video en el que compara a los seguidores de Obama con víctimas que se aprovechan de los programas del Gobierno.

“No hay duda que este es un debate vital para Romney: solamente una victoria puede devolverle el impulso que tenía antes de la convención de su partido. De mostrarse indeciso e inexacto sobre su pasado y posiciones políticas le quedará muy poco por hacer para cerrar la brecha que se ha abierto recientemente en los estados decisivos para la elección del 6 noviembre”, explica John Nichols, analista de The Nation.

Las toldas de Obama, en cabeza de David Plouffe, tienen claro el dossier de las debilidades del candidato republicano. Acorralarlo en temas como su paso por Bain Capital, empresa liderada por Romney que ha sido fuertemente cuestionada por sus inversiones en el exterior, sus despidos masivos, programas de subcontratación y cierre de empresas están a la cabeza de la lista. A su vez, cuestionar sobre la injerencia del plan de recorte fiscal de su fórmula presidencial, Paul Ryan, que reduce de forma abultada el apoyo a programas del Gobierno en rubros como salud y educación para favorecer el gasto militar va a paso seguido.

El objetivo: definir a Romney ante el país entero como un plutócrata fuera de sintonía con el pueblo estadounidense y sus necesidades, así como en un político que cambia de posición según las necesidades electorales, justo como lo ha hecho en el pasado con temas como el aborto, la reforma al sistema de salud, el matrimonio homosexual, el cambio climático y el control de armas.

El debate comenzará a las 9 de la noche en la Universidad de Denver, Colorado, y se calcula que tendrá una audiencia de 60 millones de televidentes. Será la primera vez que los dos candidatos hablen de cara al país sin ningún tipo de filtro. La pregunta que mantiene a todos cautivos es quién hará la primera provocación. Por su parte, los republicanos esperan que a Romney no se le vayan las luces, como ocurrió en el debate de su partido cuando el gobernador de Texas, Rick Perry, lo acusó de contratar personal a sabiendas de que eran ilegales.

Gane quien gane, aún quedarán dos capítulos en esta disputa: uno el 16 de octubre, en Hofstra University, en Nueva York, y el último en Lynn University, en Boca Ratón, Florida, el 22 de este mes. La última encuesta nacional de CNN vuelve a dejar a los dos candidatos distanciados tan sólo por tres puntos, razón por la cual su desempeño cobra hoy más importancia que nunca en la caza del voto de los indecisos.