El profesor que se volvió ‘narco’

Servando Gómez Martínez, uno de los criminales más buscados de México, fue detenido en Morelia por la policía federal.

En esta casa de la colonia Oviedo Mota, en la ciudad de Morelia, se ocultaba Servando Gómez, alias la “Tuta”. /EFE

Servando Gómez Martínez, más conocido como la Tuta o el Profe, no ejerce como maestro desde hace 14 años. Aunque todavía conservaba su plaza en 2014, este hombre de 48 años, natural de Arteaga, en la sierra michoacana, en el oeste de México, prefirió cambiar las aulas por el control de los grupos criminales que operaban en la zona. Fue primero líder de La Familia Michoacana, por debajo de Nazario Moreno González, el Chayo, y de José de Jesús Méndez Vargas, el Chango Méndez. A finales de 2010 hubo una ruptura entre ellos y nació una nueva banda: Los Caballeros Templarios.

Servando Gómez se graduó en la Escuela Normal de Arteaga, donde obtuvo su plaza como maestro en 1985. Además de profesor normalista, el Profe fue agricultor, creó centros de ayuda a jóvenes adictos a las drogas y después se convirtió en traficante de estupefacientes, según la Procuraduría General de la República. Su estilo incluía dar entrevistas con los medios y subir vídeos a Youtube. En ellos, sin reparos, ha reconocido ser un delincuente y un asesino, “aunque nunca he matado a ningún inocente”, se justifica.

Desde enero de 2014, fecha en la que el Gobierno federal intervino en Michoacán para acabar con la violencia, las autoridades lo buscaban. Aunque finalmente fue capturado en Morelia, durante meses las fuerzas de seguridad tuvieron cercado el municipio de Tumbiscatío, donde diversos testimonios señalaban que residía, obligándolo a cambiar sus rutinas y limitando cada día más su libertad. Hasta hace poco, en este pueblo de 7.800 vecinos —la mayoría habitan en la cabecera municipal, pero muchos ocupan rancherías de la sierra— era habitual verlo por la plaza principal, pronunciando discursos que más parecían sermones, dejándose besar la mano por señoras y niños, atendiendo las peticiones de unos y otros, y regalando dinero en plena calle. Este hombre, al que le encantan las peleas de gallos y alude a héroes de la revolución como Francisco Villa y Emiliano Zapata para justificar su actividad (“Villa era un delincuentazo”, dijo a Mundo Fox), aseguraba que la misión de la hermandad —los templarios— no era otra que la de restablecer el orden en el Estado. “Solo quiero que haiga paz (sic), que haiga tranquilidad”, repetía en la misma entrevista. “Porque las autoridades no hacen su trabajo”.

Con la muerte de Enrique Plancarte, el 31 de marzo de 2014 en un enfrentamiento con la Marina, Servando Gómez quedó como el único mando conocido de la organización criminal. Cuando el Gobierno federal entró en Michoacán para acabar con el crimen organizado a comienzos del año pasado, se fijaron seis blancos prioritarios, sin contar a Nazario Moreno, el Chayo, líder absoluto de la organización. Este se encontraba fuera de los cómputos oficiales porque había sido dado por muerto en 2010 durante el sexenio de Felipe Calderón. Sin embargo, en su día las autoridades nunca presentaron el cuerpo y en Michoacán era un secreto a voces que el Chayo seguía vivo.

Un informe de inteligencia del gabinete de seguridad nacional filtrado a la prensa local revelaba a comienzos de 2014 que la estructura de poder de los templarios era controlada por Servando Gómez Martínez, Dionisio Loya Plancarte, alias el Tío, y Enrique Plancarte Solís, la Chiva o Kike.

El Tío fue detenido en una casa el 27 de enero de ese año en Morelia; el Chayo falleció a manos de los elementos de la Marina el 9 de marzo en Tumbiscatío y Kike Plancarte cayó el último día de marzo en el municipio de Colón, en el estado de Querétaro, a unos 250 kilómetros (tres horas de viaje) de Morelia, la capital de Michoacán.

La Tuta asumió el control de La Familia Michoacana con Kike Plancarte después de que el Chayo fuese dado por muerto en 2010. Según la PGR, en enero de 2011 Jesús Méndez Vargas, el Chango Méndez, quiso tener el control de la Familia, pero tuvo desacuerdos con Kike Plancarte y la Tuta, lo que provocó la escisión entre los narcos y dio origen a Los Caballeros Templarios. Mediante pancartas, los dos líderes dieron a conocer en marzo de 2011 la organización y anunciaban una guerra contra el Chango Méndez, quien se quedó al frente de la Familia. En un video difundido en junio de ese año por la Secretaría de Seguridad Pública, Méndez Vargas declaraba ante las autoridades tras ser detenido que temía que exmiembros del cartel atentaran contra su vida. “No tenía que hacer nada en Michoacán, mi vida corría peligro”, dijo. Al ser preguntado sobre quién o quiénes podrían matarlo, respondió que la Tuta sería el principal responsable en caso de morir y lo tildó de “traidor”.

Servando Gómez nunca le tuvo miedo a la muerte, decía. “A que me agarren a lo mejor… ¿qué me espera? Con la fama que me he hecho, ¿estar encerrado en un pinche cuarto de un metro por dos? A morirme no, sé que algún día me voy a morir”.

Últimos golpes contra el crimen

En años recientes, el golpe más contundente de las autoridades mexicanas contra el crimen organizado tuvo lugar el 22 de febrero de 2014, cuando fue detenido Joaquín el “Chapo” Guzmán, líder del cartel de Sinaloa, el narcotraficante más buscado del mundo. Desde cuando Enrique Peña Nieto asumió la Presidencia en diciembre de 2012, han sido varios los cabecillas que han caído ante la justicia. En julio de 2013 fue apresado Miguel Ángel Treviño, alias “Z-40”, uno de los líderes de Los Zetas; en marzo del año pasado fue dado de baja Nazario Moreno, el “Chayo”, fundador de la Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios. Del mismo modo, en octubre pasado fueron detenidos Héctor Beltrán Leyva, del cartel de los Hermanos Beltrán Leyva, y Vicente Carrillo Fuentes, líder del cartel de Juárez.

 

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