El puño de hierro de la oposición

Campeón mundial de boxeo y doctor en Ciencias del Deporte, es uno de los líderes más prominentes en el panorama político de Ucrania.

Vitali Klitschko durante las violentas protestas en Kiev, capital ucraniana. / AFP

En agosto de 2011 la exprimera ministra de Ucrania Yulia V. Tymoshenko fue arrestada durante un juicio que se realizaba en su contra por “exceso de poder” cuando aún se encontraba en su cargo. Para muchos, el arresto de Tymoshenko fue el principio de una purga política de la oposición ucraniana, orquestada por el presidente Viktor F. Yanukovich. Los problemas de unos son la oportunidad de otros.

Para ese momento, 2011, Vitali Klitschko ya había sido candidato dos veces a la alcaldía de Kiev, capital de Ucrania. Aunque en ambas oportunidades perdió, su vida política continuó activa dentro de las riendas del partido Alianza Democrática Ucraniana para la Reforma, que comenzó a dirigir desde 2010. El acrónimo del movimiento político, en ucraniano, es UDAR, palabra que en este idioma significa puño.

Al poco tiempo de la detención de la exprimera ministra Tymoshenko, Klitschko llegó a las calles de Kiev para expresar su rechazo ante una medida que, claro, parecía arbitraria y excesiva, pero que en últimas sacaba del ring a una de sus principales competidoras. La figura del ring es más que apropiada para un político que, además, es boxeador profesional: un campeón mundial de peso pesado que nunca fue noqueado, ganó 45 de sus 47 peleas profesionales y en 39 ocasiones lo hizo por knockout; es el único boxeador profesional en tener un título de doctorado (Ciencias del Deporte) y popularmente se le conoce como Doctor Puño de Hierro.

En 2012 fue elegido parlamentario, en una elección en la que UDAR recibió el 14% de la votación, pero su momento político más importante llegó con las protestas que desde noviembre del año pasado han sumido a Ucrania en la peor crisis desde que adquirió su independencia luego de la caída de la Unión Soviética.

Desde un primer momento, Klitschko ha liderado una parte de la oposición ucraniana y se ha sumado a las demandas que inspiraron el movimiento de protesta luego de que el presidente Yanukovich diera reversa a la firma de acuerdos para sumar a Ucrania a la Unión Europea; algunas de éstas incluían la salida del gobierno, el cese de la violencia por parte de la Policía y el adelanto de las elecciones presidenciales y parlamentarias.

El camino hacia el liderazgo no es sencillo, y lo es menos con manifestantes que permanecen firmes durante días en temperaturas bajo cero. En enero de este año, un protestante se enfrentó al campeón mundial (de 1,98 de estatura) y le soltó la carga completa de un extintor.

“Quien da los golpes no gana: gana quien los evita”, ha dicho el boxeador, quien habla cuatro idiomas. En una rueda de prensa le preguntaron qué podía aportar un boxeador al país y respondió, citando las palabras de un director de cine: “El boxeo es el deporte más cruel, pero es el que más se parece a la vida”.

Esta retórica casi conciliadora no termina de cuadrar con ciertas posturas políticas de Klitschko, quien afirma que todas las facciones de la oposición deben unirse para derrocar al gobierno de Yanukovich mediante el ejercicio de la protesta y el uso de las vías constitucionales; no importa que una de estas sea el partido de extrema derecha Svoboda, que maneja un discurso ultranacionalista y antisemita.

Con todo, la oposición ucraniana ha logrado importantes victorias en medio de las duras protestas, que esta semana tuvieron su punto más álgido hasta el momento con la muerte de casi 30 personas, entre manifestantes y policías. El 24 de enero fue destituido el alcalde de Kiev y cuatro días después dimitió el primer ministro, Nikolái Azarov. Además de derogar algunas leyes pasadas por el gobierno para controlar las protestas, el Parlamento aprobó una amnistía general para los detenidos en las manifestaciones.

La figura de Klitschko continúa en ascenso y desde el año pasado dejó claro que será uno de los candidatos para las elecciones presidenciales, que están oficialmente programadas para 2015. El año pasado, el gobierno ucraniano realizó reformas al código electoral que le impedirían al boxeador ser candidato presidencial. Pero el mayor de sus problemas no es éste. El problema para Ucrania, en general, es la encrucijada en la que se encuentra: acercarse más a Rusia o a Europa, una división que incluso se vive dentro del país, que en el Este es pro Rusia y en el Oeste es pro Europa.

Klitschko ha sido un firme defensor de la entrada del país a la Unión Europea, pero tampoco ha dejado muy en claro cómo sustituirá el paquete de ayuda lanzado por el gobierno ruso el año pasado (por orden de US$15 mil millones) o de dónde sacará los fondos para cubrir la factura de gas, que hoy recibe un descuento otorgado por los rusos que les ahorra a los ucranianos US$2 mil millones anuales.

 

 

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