El retrato de un hijo terrorista

El padre de Saifedin Rizgui, el joven que mató a 38 personas en un hotel de Susa, sigue llorando la muerte del joven bueno que dice haber criado. “Mi hijo no ha cambiado, es un buen hijo”, dice.

El periódico ABC de España llegó hasta Gafour, un pequeño pueblo en Túnez, cuna del terrorista que el viernes mató a 38 turistas en un hotel de Susa. En un recorrido por el pueblo, de apenas mil habitantes, el periódico revela la conmoción que viven sus habitantes, particularmente su familia.

En este lugar nació Saifedin Rizgui. “No lo puedo creer, no lo puedo creer”, repite una y otra vez apoyado en la pared encalada de su modesta morada. Para este hombre que ya peina canas, el tirador despiadado que sembró el terror en un idílico destino de vacaciones no era su criatura, de la que sigue hablando en presente: “Mi hijo no ha cambiado, mi hijo es un buen hijo”, le dice Hakim al periódico español.

El duelo en la familia de Saifedin es grande, recuerdan que había ido a visitarlos dos días antes de perpetrar la matanza en el hotel Riu. Y le dicen a ABC que no entienden nada. “En realidad, en Gafour, nadie entiende nada. Tampoco Karim Jouini, de 27 años, amigo íntimo del asesino. Ambos practicaron break-dance junto a otros muchachos del lugar durante años. Siempre tuve mucha confianza en él y era como mi hermano pequeño, hasta que se marchó a estudiar fuera”, señala el periódico.

Cuentan que el joven viajó a la “religiosa Kairuán” a completar sus estudios de Tecnología, donde, según creen los que lo conocieron, se le inoculó a Saifedin el virus del odio que lo llevó a acabar de esta forma.

“El padre, Hakim, cuenta que su hijo “iba a la mezquita de vez en cuando, pero no tenía internet en casa”, unas explicaciones que ya tuvo que darle a la Policía en Túnez nada más suceder la masacre. Él y su esposa fueron arrestados el mismo día del atentado y trasladados a dependencias policiales en la capital, junto a un ordenador portátil que se llevaron de casa de los Rizgui. Más dolor que añadir a una herida de la que nunca se recuperarán.

Narra ABC que “el sangriento desenlace de la vida de Saifedin pone bajo la lupa la problemática a la que se enfrentan los jóvenes tunecinos. Aunque de acuerdo con los datos disponibles hasta ahora, no hay constancia de que el asesino de Susa hubiera viajado nunca al extranjero, Túnez es el país que más voluntarios envía a combatir en la guerra que el Estado Islámico libra en Siria e Irak, un dato que cuesta no relacionar con la falta de expectativas laborales y sociales que sufren en su país. En Gafour la mayor parte de los menores de 30 años no tiene trabajo o lo tiene solo en los meses de verano en alguno de los puntos turísticos de la costa”. 

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