El rival de Sarkozy

François Hollande, un hombre moderado y silencioso, será el candidato con el que la izquierda intentará reconquistar la presidencia de Francia.

El que debería estar celebrando es Dominique Strauss-Kahn, que antes del 14 de mayo era, según todas las encuestas, el hombre que se enfrentaría a Nicolás Sarkozy el próximo abril para, luego de 17 años de gobiernos de derecha, volver a abrir las puertas del Palacio del Elíseo a la izquierda francesa. François Hollande era en ese momento un hombre que, a pesar de ser el secretario que más años había durado al frente del Partido Socialista, once en total, difícilmente podría hacerle contrapeso a la figura mediática del director del Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, ese perfil bajo y su postura fría y serena pudieron ser la clave en su triunfo de ayer frente a Martine Aubry.

Un tipo del campo

Nacido en Ruan hace 57 años, hijo de una trabajadora social y de un otorrinolaringólogo, Hollande comenzó su carrera política como concejal de Ussel, una localidad de diez mil habitantes en el departamento de la Corrèze. Sin haber cumplido treinta años, con una licenciatura en derecho y varios posgrados en administración pública, Hollande ya era una figura clave en el apoyo de los sindicatos estudiantiles a la campaña que llevó a Miterrand a la presidencia en 1981. A comienzos de los años noventa, Hollande se consolidó como un líder político de la Corrèze y uno de los asesores más cercanos al candidato presidencial socialista, Leonel Jospin.

Una mujer llamada Ségolène

Como presidente del Partido Socialista, y tras la derrota de Jospin, su nominación como candidato a las presidenciales de 2007 parecía una formalidad. Pero Ségolène Royal, su compañera sentimental desde 1978 y con quien tiene cuatro hijos, se le atravesó en el camino. Pragmático y reflexivo, Hollande dio un paso al costado. Royal fue elegida candidata socialista con más del 70% de los votos, pero tal popularidad no le alcanzó para vencer a Nicolás Sarkozy. El 17 de junio de 2007, un mes después de la elección de Sarkozy, Hollande y Royal se separaron.

Comenzó la campaña

“Ojalá el hijo de Sarkozy no nazca mañana. Uno no sabe hasta dónde puede llegar el presidente para hacer que hablen de él”, dice uno de los votantes. La frase representa lo que será en adelante la campaña presidencial como rival de Sarkozy. Pero Hollande ya conoce la estrategia: hablar poco. Tiene el respaldo asegurado de la izquierda: los ecologistas y los partidos más radicales, como el Nuevo Partido Anticapitalista, votarán por él en caso de una segunda vuelta. El reto son los votos de los centristas, la derecha más moderada que, a pesar de haber apoyado a Sarkozy en 2007, puede reconsiderar su voto como consecuencia de los escándalos que lo han rodeado y del hecho de que cinco años de medidas en contra de los extranjeros no se han visto reflejadas ni en una disminución del desempleo ni del costo de vida.

La carrera electoral comenzó en Francia y la derecha ya anunció que la pelea será larga. El primer golpe será mañana, cuando se dará inicio a una convención titulada ‘El proyecto socialista bajo la lupa: el gran malentendido’.