El talón de Aquiles de Mitt Romney

Los demócratas impulsan una ley para que esto se convierta en una obligación para los aspirantes a elección popular.

La campaña electoral en Estados Unidos aumenta en intensidad a medida que el 6 de noviembre, el día de los comicios presidenciales, se acerca en el calendario. La batalla ya está centrada en el presidente Barack Obama, que aspira a su reelección, y el republicano Mitt Romney, quien está muy cerca de ganar la nominación de su partido y es por descontado el aspirante de su facción política.

Algo fuera de lo común tendría que ocurrir para que Romney no se erija como abanderado del partido y la certeza es tan amplia, que en los últimos días Obama no ha perdido la oportunidad de enviarle indirectas, de proyectarlo como un rival cuestionable, ridiculizándolo en sus anuncios. No obstante, en lo que va corrido de la campaña, nada parece tocar tan hondo en la aspiración del candidato republicano que la exigencia de publicar su Declaración del IRPF, en la que cualquier ciudadano evidencia sus ingresos, patrimonio y pago de impuestos.

Es difícil imaginar las razones por las que la respuesta hasta ahora ha sido negativa de parte de Mitt Romney. El propio Obama ha pedido que su adversario muestre las declaraciones, al punto que el asunto ya no parece una cuestión de imaginación sino de sospecha. Romney continúa con su campaña, con sus giras, con su discurso de los últimos días enfocado en el electorado latino, pero el IRPF cada día luce más como su talón de Aquiles.

Perder la oportunidad de obtener réditos a costa de las debilidades del contrario es una alternativa que los demócratas no están dispuestos a adaptar. No sólo los demócratas sino todo aquel que esté compitiendo pensando sólo en la victoria, más en cuestiones políticas. La bancada de Obama en el Senado presentó un proyecto para crear una ley que obligue a los aspirantes a la presidencia a exhibir sus declaraciones de impuestos. "No deberíamos tener un sistema político en el que un candidato diga que defiende las clases trabajadoras mientras esta misma persona está jugando en secreto contra Estados Unidos a través de la evasión de impuestos y paraísos fiscales", declaró el senador Dick Durbin.

Romney no ha logrado una respuesta convincente a su negativa. Después de mucho insistir, los demócratas consiguieron que su rival publicara una declaración IRPF. Fue la correspondiente al año 2010 y no se apreció ninguna irregularidad. Sin embargo, la negativa ha vuelto a ser constante cuando la exigencia abarca toda la década, pues en este momento todos los estadounidenses que desean conocer la declaración de impuestos de Barack Obama, tienen acceso al documento desde el año 2000 hasta 2011. En cambio sobre el nombre de Romney caben muchos signos de interrogación.

Sobre la negativa del candidato se ciernen muchas teorías. Especulan que Romney, quien además es un exitosos empresario con una fortuna que supera los US$ 300 millones, podría tener más de 20 sociedades en paraísos fiscales, no haber pagado impuestos en varios de los años recientes o incluso haber participado de burbujas especulativas. Sólo rumores, acusaciones anónimas que podrían ser desmentidas con la publicación de estos documentos, pero eso no ocurre.

Lo paradójico de la historia, es que fue el padre de Mitt Romney, Geroge Romney, el primer candidato en mostrar sus documentos IRPF, el de los 12 años anteriores a su aspiración. Lo hizo como un ejercicio de transparencia cuando, siendo gobernador de Michigan en 1968, se postuló a las primarias republicanas en las que sería derrotado por Richard Nixon. Sentó un precedente vigente hasta hoy, ¿para desgracia de su hijo? Quién sabe.
 

 

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