“El tiempo de soñar ha llegado”

Ocuppy Wall Street, el movimiento que comenzó hace justo un mes en Nueva York, se está extendiendo por todo el mundo: este fin de semana las manifestaciones se replicaron en varias ciudades.

Si el sábado 15 de octubre no fue un día cualquiera para el movimiento de indignados a nivel mundial, mucho menos lo fue para Nueva York. Multitudinarias marchas, entre júbilo y consignas de victoria, se confundieron con arrestos masivos y pasajes de extremo miedo cuando más de 20 mil personas se tomaron Times Square con el fin de elevar un sentido de protesta contra la dramática situación que vive EE.UU.

Fueron más de mil policías con tanquetas y varios comandos de caballería los que recibieron a la multitud de indignados en esta icónica vitrina de la ciudad, a escasos minutos de las seis de la tarde. La diversidad del encuentro pacífico fue sin duda la más grande vista desde que inició la ocupación de un mes atrás. Sin embargo, las barricadas policiales y los comandos a lomo rápidamente se vieron envueltos en una pequeña batalla campal con los manifestantes que pedían se les permitiera continuar marchando al centro de la plaza. “Lo que queremos es tomar un minuto para decirle al mundo entero que el momento de la gente ha llegado”, dice Willye Folkes, quien viajó por más de quince horas desde Atlanta para este encuentro.

A pesar de todo, el cometido nunca se alcanzó. Los ánimos explotaron cuando los caballos comenzaron a embestir a la multitud de forma peligrosa. Mujeres y niños pedían tranquilidad en las barbas de los briosos animales, pero en la algarabía y tensión del momento la policía hacía sentir su presencia a toda marcha. “No sé por qué hacen esto con nosotros. Mientras Estados Unidos dicta clases de democracia por fuera de casa y promueve levantamientos populares, como lo hizo en Libia, nos reprime de la forma más soberbia”, dice Roman Feliciano, un indignado de 62 años, quien por primera vez se une a las protestas en sentido de solidaridad.

Mientras consignas como “Todos somos el 99%”, “Obama, nos engañaste”, “Cárcel para los de cuello blanco” se elevaban en el aire en las distintas partes de la plaza, la incredulidad de lo que allí ocurría crecía rápidamente por sus cuatro puntos cardinales. La esquina de la calle 47 fue la que peor parte llevó, pues fue por esta boca de la plaza por donde los manifestantes provenientes de Zuccotti Park, en el bajo Manhattan, entraron a Times Square. “Hicimos todo apegados a las normas: no tomamos ninguna calle, ni detuvimos el tráfico, fuimos respetuosos de la policía y mire, es evidente que no se trata de eso. ¿A quién es que protege realmente la policía? ¿Al 99% o aquellos que dirigen el país?”, pregunta un comerciante en medio de la nube de ruido que se apodera del lugar.

No sería menos, cuando la autoridad comenzó a ganarles terreno a los manifestantes con las barricadas. Las personas eran sacadas del tumulto por los policías que intentaban arrestarlas. Sin embargo, las manos se aferraban a los cuerpos y los traían de nuevo al grupo. “Nunca en mi vida había visto algo semejante. Me duele que en el país que amo no se pueda disentir”, agrega una mujer cercana a los cincuenta años.

El movimiento crece

A pesar de todo, de los 88 arrestos y de una que otra persona con heridas menores, la jornada fue todo un éxito, según Jamie Polan, una de las facilitadoras de la marcha. “Hace un mes nos tachaban de hippies y desubicados. Hoy demostramos que somos tan sólo la punta del iceberg de una sociedad completamente desencantada de la clase política y económica que nos rige”.

Por primera vez las asambleas generales, en las que se debate y se toman decisiones colectivas, congregaron a miles personas en el Bronx, al norte de la ciudad, así como en Washington Square Park, otra legendaria plaza en la ciudad de Nueva York, en donde más de tres mil estudiantes se sentaron a debatir a través del micrófono del pueblo sobre la actual crisis que vive la educación en ese país, en donde el promedio de endeudamiento de cada estudiante que se gradúa de la universidad es de 33 mil dólares.

Por su parte, los ambientalistas que luchan contra la administración de Obama para que bloquee la construcción de un oleoducto desde Canadá a Texas hicieron lo propio en una asamblea general en la cual se discutió una agenda de acción, como respuesta a los arrestos masivos que han sufrido por protestar.

“Es más que claro que gente de todos los rincones de la sociedad está entendiendo, justo como ocurrió en España, el concepto de la democracia directa, en la que tomar decisiones colectivas es una realidad, una certeza”, dice Marco, miembro de la ocupación, al referirse a la importancia del 15 octubre en la naciente historia del movimiento. “Por eso vemos cómo estas Asambleas se comienzan a reproducir a lo largo y ancho de país. Estamos recobrando nuestra capacidad de acción. Esto es histórico”.

Hoy, los ánimos están más altos que nunca, aún más luego de que los propietarios del terreno donde descansa la ocupación, en el bajo Manhattan, desistieran de realizar un desalojo para limpiar el parque cuando más de cuatro mil personas taponaran la Plaza de la Libertad en la mañana del viernes. Con la solidaridad de gran parte de los sindicatos de Estados Unidos, más de 170 mil dólares en donaciones, un periódico, un grupo de más de 45 abogados y más de 35 eventos académicos, de acción y concientización en toda la ciudad, tan sólo en la próxima semana, incluidas asambleas generales en distintos lugares de Nueva York, ‘Occupy’ da muestra de que es un movimiento que crece exponencialmente dentro y fuera la capital del mundo.

Este fin de semana, decenas de miles de personas marcharon en 951 ciudades de 82 países. En España, Australia y Alemania tuvieron lugar las manifestaciones más concurridas. En América Latina, con excepción de Chile, que desde hace varias semanas está en medio de un paro estudiantil, pocas personas respondieron a la convocatoria. Buenos Aires reunió a 800, Lima a 300 y Brasil casi ninguna. En Bogotá, sólo 70 personas acudieron a la cita el sábado en el Parque Nacional.

“Lo que ha quedado claro, después de hoy, es que la gente entendió que este movimiento no es de nadie ni de ninguna organización, es de todos nosotros, por eso podríamos tomarnos la ciudad entera de ser necesario”, explica Clement Aibi al hablar de la posibilidad, que se baraja al interior de la ocupación, de tomarse un segundo lugar en la ciudad. “La hora de soñar ha llegado”.

Indignados toman hotel en Madrid

Después de la histórica jornada del sábado, un grupo de indignados españoles se tomó el Hotel Madrid de la calle Carretas. La ocupación de espacios abandonados fue uno de los temas más escuchados en la asamblea post-15 de octubre. “La idea es liberar espacios para el uso común”, explicaba una joven, mientras otro añadía que la idea era “hacer pública la propiedad privada”. Al parecer este es un acto espontáneo de un grupo de indignados, pues el Movimiento 15M, que los agrupa, no se ha pronunciado. “Es que el 15M no es una autoridad, sino somos todos los que salimos a protestar”, agregó un joven. La policía está en alerta para ver si desaloja en lugar en las próximas 72 horas. Para tratar de evitar la intervención policial, cerca de 50 personas hacen guardia al frente del edificio.