El Acuerdo de Asociación Transpacífico sin Estados Unidos, ¿se acaba?

El TPP fue negociado durante la administración Obama. El Nafta también está en la mira.

El presidente Donald Trump muestra en la Oficina Oval la orden ejecutiva para sacar a EE. UU. del TPP.
El presidente Donald Trump muestra en la Oficina Oval la orden ejecutiva para sacar a EE. UU. del TPP. EFE

El presidente Donald Trump cumplió ayer una de sus promesas de campaña: retiró a Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). El TPP, que fue negociado por seis años durante la administración de Barack Obama, ha sido firmado por 12 países, entre ellos Australia, Brunéi, Nueva Zelanda, México, Chile, Japón, Malasia y Vietnam. El retiro de Estados Unidos, cuyo Congreso aún estaba en el proceso de ratificación, acentuaría la caída general del tratado. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, había dicho que el TPP sin Estados Unidos “no tendría sentido”.

Uno de los primeros afectados fue la bolsa nacional. Incluso antes de que se supiera la decisión gubernamental, Wall Street abrió a la baja y el Dow Jones cedía puntos. Trump había dicho que el tratado “es un desastre potencial”, un punto en el que estaba de acuerdo con su entonces competidora demócrata, Hillary Clinton. El tratado buscaba aumentar el comercio entre los países firmantes, reducir los impuestos de importación y exportación y aumentar las plazas de trabajo. Para Trump, al contrario, el tratado produciría una reducción de la economía y la industria nacionales, con una afectación directa en las plazas de empleo de la clase media, que se trasladarían a otros países.

Tanto el retiro del TPP como las constantes críticas a empresas como Ford y General Motors por sus plantas de fabricación en México anuncian una lógica proteccionista (aunque el mismo Trump se haya declarado partidario del free trade). La mayoría de los votantes de Trump fueron justamente miembros de la clase media que perdieron su trabajo a causa de la fuga de las empresas nacionales. Su enfoque primario, y el único que ha revelado hasta ahora, para producir los más de 20 millones de trabajos que prometió es un renacimiento de las empresas manufactureras, como la automotriz, en el país.

Una de las consecuencias de la salida del TPP, que no afecta de manera directa a Colombia, es la posible renegociación de otros tratados comerciales, como el Nafta, firmado con Canadá y México en 1994. El mandatario prometió que reharía los términos de dicho acuerdo, que considera la causa del éxodo de millones de empleos del país y que es uno de los más importantes para el comercio en Centroamérica. Las alarmas ya están prendidas: el presidente de México, Enrique Peña Nieto, sostuvo el pasado fin de semana una conversación telefónica con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en la que acordaron “continuar impulsando la integración económica de América del Norte”. México sería el principal afectado durante esa negociación, puesto que el 80 % de sus exportaciones van hacia Estados Unidos. De otro lado, el comercio entre México y Canadá superó los US$20.000 millones en 2015, según cifras oficiales. El 31 de enero, Peña Nieto y Trump se reunirán en Washington. (Lea: Trump retira a EE. UU. del tratado de libre comercio Transpacífico)

La renegociación del Nafta, de acuerdo con Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), podría tener consecuencias para Colombia. “El Nafta marcó la línea sobre la cual se negociaron los otros acuerdos bilaterales que hizo Estados Unidos con Chile y Centroamérica. El Nafta fue la base. Hay que ver qué quieren renegociar y creo que Colombia debería mirar escenarios de acuerdo con esa renegociación que se haga con México y Canadá. Eso no se hace de la noche a la mañana, la renegociación no va a ser una cosa rápida”.

La ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Claudia Lacouture, ha contemplado tres escenarios en caso de que el mandatario estadounidense decida renegociar los tratados comerciales con Colombia: “Un escenario pesimista, y que no creemos que se dé, es una política comercial proteccionista en la que podrían usar aranceles, salvaguardias o usar el TLC. Si hay aranceles para su industria pesada (automóviles), no nos afectaría directamente; no exportamos esos productos a ese mercado. Las salvaguardias son mecanismos unilaterales que no tiene necesidad de usar contra Colombia. (...) En un escenario mediano, que no incluya los mecanismos anteriores, podríamos ver que las exportaciones pueden mantenerse estables, y de hecho puede haber oportunidades. Y en un escenario positivo se abren una cantidad de oportunidades para Colombia, porque Estados Unidos dejaría de comprar a los mercados de China y de México, y Colombia podría entrar a participar en las compras que de todas maneras hará ese mercado”.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) también tiene razón para estar preocupada. Salvo Chile y Brasil, la mayoría de países latinoamericanos tienen como principal socio económico a Estados Unidos. “Si va a sacar a patadas a los latinos, si va a trancar las exportaciones, si va a poner restricciones a la inversión que se haga en estos países, todo eso va a ir en contra de nuestros intereses”, aseguró Ernesto Samper, secretario general de Unasur. “Nunca había sido tan enigmática la llegada de un nuevo presidente de Estados Unidos”.

 

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