El Uruguay que fue y el que busca nuevo rumbo

Con una población envejecida y jóvenes que salen a buscar la suerte en otros destinos, se nota nostalgia de gobernantes menos audaces. En octubre habrá el país elegirá un nuevo presidente.

El presidente de Uruguay, José Mujica, goza de mayor popularidad fuera de las fronteras que dentro de su propio país. / AFP

El Uruguay de las Pampas, de Punta del Este y de la vieja Montevideo ilustra los contrastes característicos de América Latina. Según un informe presentado por la Universidad de la República, el Uruguay del presidente José Mujica registró en 2013 una inflación de 8,3% y un PIB per cápita de aproximadamente US$18 mil. De acuerdo con la CEPAL, su índice de pobreza fue de 5,9% y de indigencia 1,1%. El sistema de salud y de pensiones uruguayo tiene una cobertura de 99%, ocupando el primer lugar de América Latina en servicios sociales. Estos buenos resultados se anclan en su riqueza acuífera y ganadera, la soya y la celulosa.

Por las calles de Montevideo circula la mayoría de los 3.5 millones de habitantes que tiene el país. Con una población envejecida y jóvenes que salen a buscar la suerte en otros destinos, se nota nostalgia de gobernantes menos audaces y cierta simpatía por el presidente Mujica. Se percibe la memoria de un país que fue y la fuerza de otro que está tratando de buscar un nuevo rumbo.

Hay algo detenido en el tiempo y en la historia, no se ve la presencia del Mercosur en la vida de la gente, lo que recuerda la vieja integración latinoamericana idealizada y construida desde arriba. En las palabras de una joven uruguaya “solamente nos acordamos del Mercosur por el pasaporte porque ya no necesitamos solicitar visa a los países que participan de esta integración”.

Además reiteradamente se oye que los argentinos ya no vienen tanto, ahora el turismo extranjero es sobre todo de origen brasileño, quizás producto de una ventaja cambiaria. Para los argentinos ya no es un turismo económicamente atractivo.

No obstante, el Mercosur mediante el Focem –Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur– aportará US$50 millones para rehabilitar 422 kilómetros de vía férrea de Uruguay. Desde la elección del nuevo presidente de Paraguay –15 de agosto de 2013 cuando ganó Horacio Cartés–, el presidente Mujica ha trabajado en pro del fortalecimiento de la relación con ese país y ha intentado mediar entre Mercosur y ese país.

Con el fin de equilibrar la geopolítica del Mercosur y minimizar el impacto de la mediterraneidad de Paraguay y de Bolivia, Mujica ha propuesto a los presidentes Horacio Cartes y Evo Morales una salida al mar por el territorio uruguayo. La propuesta de la construcción de un puerto de aguas profundas será presentada conjuntamente por Brasil y Uruguay al Focem, debido a su importancia para la integración regional, lo que de cierta forma se convierte en un mensaje subliminal de solidaridad a Chile en la histórica reivindicación de la salida de Bolivia al Pacífico.

La figura de Mujica despierta más interés afuera de Uruguay que adentro. Exintegrante del Movimiento Guerrillero Tupamaros, no quiso vivir en el palacio presidencial, prefirió seguir en su finca en el suburbio de Montevideo, dona la mayor parte de su salario y ha decidido proponer fuertes cambios, entre ellos se destaca la ley aprobada el 10 de diciembre de 2013 cuyo objetivo es “regular el mercado de la marijuana , la producción, la comercialización, el uso y su utilización con fines industriales”, medida que entrará en vigencia en febrero de 2014.

La idea es que las farmacias se encarguen de la venta, solamente a población mayor de 18 años, mediante un registro confidencial de los usuarios. Se permitirá a los consumidores hasta 40 gramos mensuales, se prohíbe la venta a los turistas y no se autoriza sacar la sustancia del país.

Es importante recordar que a pesar del carácter novedoso de la propuesta de Mujica, antes de su gobierno el consumo nunca fue objeto de represión policial en el territorio uruguayo. Ante el fracaso de la política represiva contra las drogas en el continente existen grandes expectativas. Se c ree que a partir del control y regulación de la producción se generen recursos estatales para una política preventiva de control del consumo. Sin embargo, gran parte de la sociedad uruguaya demuestra su descontento, temen por los riesgos derivados de la llibertad de producción y de consumo.

En las carreteras que unen Montevideo a Rocha (una ciudad de 30.000 habitantes), las inmensas plantaciones de eucalipto y pino indican que las grandes productoras de papel se han desplazado al Cono Sur debido a su tierra fértil, riqueza hídrica, mano de obra disponible, bajos niveles de salario y escasa legislación ambiental. A pesar de las protestas de los movimientos sociales y ambientales en contra de las papeleras instaladas en territorio uruguayo, las mayores productoras de papel del mundo Botnia y Ence han sido “bien recibidas” por sus gobernantes independientemente de sus tendencias ideológicas.

Estudios publicados recientemente, evidencian la baja participación de uruguayos en la compra de tierras productivas. Personas jurídicas, en su gran mayoría extranjeras, se están apoderando de la pampa uruguaya, previamente invadida por la soya, que en 2013 presentó un récord histórico de producción.

Frente a este escenario, 2014 será un año de desafíos para Uruguay. Además de ser un año electoral que apunta a una posible reelección del expresidente Tabaré Vázquez, del Frente Amplio, ese país podrá sufrir los impactos del complejo contexto doméstico argentino y del bajo crecimiento de Brasil.

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