La elección más difícil

Los resultados en las elecciones son claves para el gobierno de la presidenta Cristina Fernández y marcan el inicio del camino hacia la carrera presidencial que se definirá en 2015.

El exjefe de Gabinete argentino Sergio Massa, líder del opositor Frente Renovador, se impuso en el mayor distrito electoral del país. / AFP

Tres años sin Néstor Kirchner, justo ayer, en un domingo opaco para Cristina Fernández. No sólo por el recuerdo de su marido, el líder político de un modelo agotado que falleció el 27 de octubre de 2010; también por una derrota electoral que empieza a marcar el final de su mandato, más allá de que a la presidenta de la República Argentina conducirá los destinos del país hasta 2015.

Aun sin haber cargado con el peso de la campaña por el estricto reposo que le ordenaron sus médicos después de la operación del hematoma craneal a la que fue sometida a principios de mes, Cristina deberá tomar el mensaje que 30 millones de argentinos dejaron en las 90.996 urnas desde Ushuaia a La Quiaca, de sur a norte del territorio nacional. En la renovación de la mitad de las bancas de la Cámara de Diputados y un tercio de la senadores, el gobierno sufrió un duro revés en los cinco grandes distritos: Buenos Aires, Capital Federal, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. A fin de cuentas, se confirmó la tendencia de las elecciones primarias celebradas en agosto, cuando se dirimieron las internas de los diferentes partidos y, en simultáneo, se midió la temperatura popular.

La caída oficialista en la Provincia de Buenos Aires, bastión kirchnerista, volvió a ser estrepitosa. El candidato del Frente para la Victoria, el jefe comunal de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, nuevamente perdió a manos de Sergio Massa, intendente de Tigre y exjefe del gabinete de Fernández de Kirchner. Este triunfo del Frente Renovador refuerza la imagen de Massa, un peronista disidente, de cara a las elecciones de 2015, casi al mismo tiempo que se debilita la del gobernador Daniel Scioli, alineado al cristinismo, cara visible de la campaña, el más presidenciable —o el único, descartada la reelección de Cristina— del gobierno.

Al cierre de esta edición, depurado el 70% del padrón, los resultados en boca de urna afirmaban que Massa le había sacado 10 puntos a Insaurralde, el 50% más que en las elecciones de agosto, lo que haría más contundente la derrota del gobierno. En la Capital Federal, en tanto, volvió a imponerse el PRO. Gabriela Michetti ganó cómodamente la banca de senadora, mientras había una pelea más pareja entre Pino Solanas, del UNEN, y Daniel Filmus, del Frente a la Victoria, quienes luchaban voto a voto por el segundo lugar. Al margen de esta disputa no causó ninguna sorpresa que se impusiera el partido político que lidera el alcalde Mauricio Macri, otro de los principales referentes de la oposición.

En Córdoba, Juan Schiaretti, hombre del gobernador José de la Sota, otro de los más fervientes opositores, se impuso con claridad. En Mendoza, el exvicepresidente de Cristina, Julio Cobos, y en Santa Fe el socialista Hermes Binner y el candidato del PRO, Miguel del Sel, vapulearon a sus competidores oficialistas. Bajo esta coyuntura, Cristina deberá afrontar la realidad: ya perdió la mitad del 54% con el que ganó las elecciones en 2011.