Elecciones España: no se debe descartar la posibilidad de unas terceras elecciones generales

El debate “a cuatro” en plena campaña electoral española- único espacio que tuvieron los cuatro candidatos favoritos antes de darse a elegir el 26 de Junio- le recordó a los españoles lo fragmentados que siguen los partidos.

El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy tras el debate.  / EFE.
El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy tras el debate. / EFE.

Las elecciones del 20 Diciembre representaron una desilusión para los españoles que aspiraban con ansias una renovación en el ambiente político de su país, tras un periodo (2011-2015) protagonizado por importantes escándalos de corrupción y la organización de fuertes movimientos de protesta social.

Después de un sorprendente debilitamiento de los partidos tradicionales: el Partido Popular (PP) de corte conservador, y el Partido Social Obrero Español (PSOE), de centroizquierda, tras la irrupción de dos nuevos partidos políticos: Ciudadanos (C´s), partido liderado por jóvenes liberales, y el izquierdista Podemos, partido fundado como una evolución del movimiento de anti-austeridad de los Indignados, liderado por el controversial candidato Pablo Iglesias.

Las elecciones dejaron un reparto de escaños sin una mayoría suficiente para la investidura de un presidente, y tras varias semanas de discusión, la inhabilidad de los líderes de los partidos para ponerse de acuerdo llevó a la disolución de las cortes en mayo y a la convocatoria de unas nuevas elecciones para este 26 de Junio.

Elecciones Generales diciembre 20, 2015- Porcentaje de escaños obtenidos (según el diario El País de España)

PP: 28.71%

PSOE: 22.01%

Podemos: 12.69%

C´S: 13.94%

Desde el mes de mayo el panorama político español ha cambiado de una forma considerable. El nuevo y más fuerte Unidos Podemos, partido fundado por Iglesias tras llegar a un acuerdo con el partido Izquierda Unida y otros partidos menores ha conseguido un segundo lugar en las encuestas, creando una amenaza real para el puntero PP.

Pese a su reciente éxito en las encuestas, Iglesias es consciente de que su partido no cuenta en este momento con el apoyo necesario para prevenir otra posible disolución de las cortes o para derrotar de una vez por todas a Mariano Rajoy, primer ministro español y candidato por el PP, razón por la cual en numerosas ocasiones, y de forma insistente y repetitiva durante el debate del pasado 13 de junio, el carismático líder de Podemos intentó acercarse al presidente del PSOE Pedro Sánchez, personaje al que ofreció formar coalición el día después de los comicios.

Un pacto sobre el que el socialista se resistió a pronunciarse, porque su estrategia consiste en no tirar la toalla a pesar de que todos los sondeos apuntan a la misma dirección: Unidos Podemos superará al PSOE en votos y escaños. En opinión de Iglesias, el 26-J se optará entre el inmovilismo del PP o el cambio que él propone de la mano del Partido Socialista.

Encuesta de Intención de Voto para las Elecciones Generales 26-J (conducida el 12.05.2016 por Metroscopia)

PP: 28,9 %

Unidos Podemos: 25,4 %

PSOE: 20,8 %

C´s: 15.9 %

Existe una segunda opción sobre la mesa para prevenir el estancamiento parlamentario después de las fragmentadas elecciones que se aproximan. Rajoy ha intentado seducir a los presientes del PSOE y C´s para crear una gran coalición que evitaría unas nuevas elecciones y frenaría el avance “extremista y radical” del partido de Iglesias.

Sin embargo, después de las graves acusaciones por las que fue señalado el presidente en sus funciones de gobierno, especialmente por los escándalos de corrupción en las que él y su partido se ven directamente implicados, junto con las débiles políticas económicas que se han implementado como solución al desempleo, sería imposible para Sánchez unírsele a Rajoy.

El líder del PSOE rechazó de hecho la oferta y dejó claro que nunca apoyará la investidura del líder popular.

En términos generales, el debate fue caracterizado por una serie de señalamientos y cruzadas de corrupción entre Iglesias, Sánchez y Rajoy, ensuciando a los tres candidatos en el proceso.

Rajoy fue criticado por los sospechosos sobrecostos durante su gobierno y el vergonzoso episodio de filtración una serie de mensajes de texto entre él y el extesorero encarcelado Luis Bárcenas. Por su lado, Rajoy devolvió las acusaciones hacia Sánchez por los numerosos miembros del PSOE implicados en el mismo delito.

Iglesias también fue víctima de graves acusaciones, entre ellas su presunta falta de preparación para gobernar, una supuesta financiación por parte del gobierno de Venezuela a la campaña de Podemos, y el señalamiento por parte de Sánchez a la falta de voluntad de negociación en la cuestión catalana, a lo cual el izquierdista interrumpió con la frase que resonó más en la prensa española y que mejor resume la difícil situación política por la que atraviesa España. Pablo Iglesias a Pedro Sánchez: “Pedro, no soy yo. El adversario es Rajoy”.

Después de los ataques multidireccionales por parte de Pedro Sánchez, líder del PSOE- personaje que en sus manos posee la futura estabilidad política de su país al representar la ficha clave para una posible coalición tanto con el PP como con Unidos Podemos- no se debe descartar la posibilidad de unas terceras elecciones generales en una de las economías más débiles de Europa.

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