Elecciones vecinas y paz en Colombia

Según los pronósticos de la mayoría de las encuestas, Chávez obtendrá de nuevo la victoria en los comicios de hoy en Venezuela.

 Entre tanto en Colombia, el Gobierno y la guerrilla de las Farc se preparan para cerrar en Oslo el 17 de octubre la etapa de contactos y entrar en la de las negociaciones. ¿Se verán favorecidas por el triunfo bolivariano? ¿Tendría Capriles mayores posibilidades de contribuir a un buen resultado de las conversaciones?

En el año 2000, iniciando su trayectoria en el poder, Chávez era ya objeto de una ruidosa campaña en contra por parte de la mayoría de los medios de comunicación colombianos. Se lo acusaba de protección a las guerrillas. Teodoro Petkoff, entonces como ahora opositor radical al líder bolivariano, señaló: “Contribuir a que haya un acuerdo de paz en Colombia me parece una necesidad del Estado venezolano. En eso Chávez no ha hecho otra cosa que continuar una línea de gobiernos anteriores”.

El juicio anterior expresa un hecho cierto: en el interés nacional de Venezuela se arraiga la conveniencia de que en Colombia no exista un conflicto armado interno. Desde ese punto de vista cabe esperar que no haya diferencia entre los dos candidatos. Pero Chávez tiene elementos propios, de los cuales Capriles no dispone, que objetivamente presionan para que las Farc no se levanten de la mesa sin haber llegado a un acuerdo. Tiene la autoridad política y moral para hablar, esperando ser escuchado, a una guerrilla que se remite a una plataforma de cambios sociales y políticos de orientación antiimperialista.

A su turno, para Capriles no es fácil dirigirse persuasivamente a auditorios enterados en Colombia para hablar de distensión, por pertenecer a una familia poderosa en los medios de comunicación que en el pasado constituyó, al lado del padre Pablo Ojer, el núcleo más radical de exasperación de sentimientos anticolombianos en la opinión pública venezolana.

En más de una ocasión, Chávez exhortó ora a Marulanda ora a la dirección de las Farc a pasar de la acción armada a la lucha política de masas. “Creemos —dijo Chávez con ocasión de la culminación de la ‘Operación Jaque’ en julio de 2008— que ya no es la hora de los frentes guerrilleros, es la hora de la oleada de los pueblos (…) el tiempo de los fusiles ya pasó”.

Si se miran las realidades políticas desde el prisma de observación geopolítico parece claro que una solución política al conflicto interno colombiano eliminará un pretexto de intervención externa contra el proceso bolivariano, y eso seguramente es visto como un factor positivo por la dirigencia bolivariana en Venezuela.

Más allá de las negociaciones que se escenificarán en La Habana, para los colombianos debería contribuir a tener una mirada optimista hacia un triunfo chavista el hecho de que en Venezuela vivan cuatro millones de nacionales, quienes como nunca en toda la historia han sido favorecidos por los gobiernos de Chávez con las Misiones y por la política social. El anticolombianismo, que gozó de buena salud en épocas pasadas, no tiene hoy lugar en el espectro político y cultural venezolano.

 

* Historiador, profesor emérito de la Universidad Nacional.