Encarcelada, recibió premio mundial a libertad de expresión

El coraje de la periodista africana es otra muestra de las dificultades para el ejercicio de la profesión.

Ana María Busquets de Cano hace entrega simbólica del premio Guillermo Cano a la libertad de expresión a la fotografía de la periodista etiope Reeyot Alemu, quien no pudo asistir a la ceremoniaporque lleva dos años presa en su país./ Catalina Ruiz
Ana María Busquets de Cano hace entrega simbólica del premio Guillermo Cano a la libertad de expresión a la fotografía de la periodista etiope Reeyot Alemu, quien no pudo asistir a la ceremoniaporque lleva dos años presa en su país./ Catalina Ruiz Navarro

El 3 de mayo, día mundial de la libertad de prensa, se entregó el premio Guillermo Cano a Reeyot Alemu, una periodista etíope que lleva 2 años encarcelada por hacer periodismo independiente en su país. Alemu no pudo venir a recibir su premio, Ana María Busquets de Cano entregó la medalla a una foto, inmóvil en medio de la tarima; el más crudo testimonio de la represión al ejercicio del periodismo que se vive en Etiopía.

El premio fue recibido en su nombre por Alana Barton, directora de programas para la International Women’s Media Foundation (IWMF) que en el 2012 le otorgó a la periodista el reconocimiento anual que esta fundación hace a mujeres periodistas por su valentía. “Creo en dos cosas: en que debo contribuir en algo para que mi país tenga un mejor futuro, y en defender la verdad sin importar los riesgos. He encontrado que puedo hacer ambas cosas desde el periodismo” dijo Alemu hace un año, al recibir este premio.

Etiopía es el segundo país con más periodistas presos en África, según el Comité para la Protección de Periodistas. Alemu trabajo para múltiples medios independientes, todos tuvieron una vida muy corta. En el 2010 fundó la revista Change, que también fue cerrada prontamente. Paralelamente trabajaba dando clases de inglés en bachillerato y donaba parte de su salario a familias pobres. Estaba en el colegio dando clases cuando fue arrestada en junio de 2011.

“En Etiopía muchos medios son clausurados por el gobierno. Antes de ser de ser encarcelada estaba trabajando para un diario, Feteh. Después de ser detenida también encarcelaron al editor general de este medio”. cuenta Barton, que ha mantenido comunicación con Alemu a través de cartas.

“Alemu venía recibiendo amenazas desde hace mucho tiempo, por teléfono y por correo electrónico, así que ella sabía que estaba en peligro, no por un artículo en específico sino por su trabajo general que era muy crítico con el gobierno etíope. Muchos de sus artículos criticaban a EPRDF (Frente Democrático Revolucionario Etíope ), el partido del gobierno, y le daban una voz a la oposición, que no tiene representación en medios. También reportaba sobre la inequidad de género, la situación de pobreza, y el desplazamiento forzado.” Explica Barton.

“Etiopía tiene un par de leyes que son supuestamente anti-terrorismo que yo me atrevería a decir que se hicieron con el propósito expreso de encarcelar periodistas. Pueden encarcelar a alguien por comunicar actos terroristas, y bajo la definición de actos terroristas cabe la política de oposición.” Añade la directora de programas de la IWMF. La supuesta ley anti terrorismo entró en vigencia en el 2009 y condena a cualquiera que “anime” o le de “apoyo moral” a los grupos o causas que el gobierno haya clasificado como amenazas.

Alemu fue sentenciada en principio a 14 años de prisión, que su abogado logró reducir a 5. Le quedan 3 años de sentencia. “Varios grupos estamos intentando lograr su libertad. Mi organización, lleva un año trabajando en esto. Creemos que es muy importante contar su historia para alertar a la comunidad internacional. Sin embargo, el gobierno etíope no parece responder a las presiones internacionales. Si algo, se han vuelto más herméticos desde que todo esto comenzó.”

Desde que se ganó el premio, el contacto de Alemu con el mundo exterior se ha visto más restringido. Antes algunos de sus amigos lograban enviarle notas, pero las medidas de seguridad se han hecho más fuertes. “Alemu sabe que se ganó el premio Guillermo Cano y está extremadamente orgullosa. Creo que si no fuera por todo el reconocimiento internacional que ha recibido estaría en un lugar muy oscuro, mentalmente. Ella sigue recibiendo mucha presión incluso al interior de la penitenciaría, que ya de entrada es algo sumamente agobiante. En este momento se encuentra enferma. Lo ha estado por largo tiempo.” dice Barton. En abril Alemu fue intervenida en un hospital cercano por un tumor en un seno. Fue enviada de vuelta a la penitenciaría sin tiempo para su recuperación. “El gobierno le ha negado atención médica. Recientemente la amenazaron con dos meses de encarcelamiento aislado por querer reportar abusos a los derechos humanos al interior de la prisión. Este premio bien puede salvarle la vida, porque así ella sabe que afuera hay gente que apoya su trabajo y se preocupa por su bienestar y defienden su causa.” continúa Barton. Todas las esperanzas de Alemu están puestas en la comunidad internacional. “Se que tiene muchos seguidores en Etiopia que la apoyan, pero apoyarla es una cuestión de vida o muerte, o de arriesgar la libertad. Quien diga que hay que liberar a Reeyat se va a la cárcel también.”

Alemu es un gran ejemplo para las mujeres periodistas en todo el mundo. Al respecto, Barton comenta: “Las mujeres en el periodismo tienen una presión agregada, no solo tienen que lidiar con la represión de la libertad de prensa, también con la discriminación por ser mujeres. En muchos lugares aún no es aceptable que las mujeres trabajen, y menos en una profesión como el periodismo en la que tiene que viajar y hablar con todo tipo de personas. Alemu es un gran ejemplo de una mujer fuerte, que sale a hacer su trabajo diligentemente, arriesgando valientemente su vida y su libertad.”

Cuando fue detenida a Alemu le ofrecieron clemencia si testificaba contra sus colegas periodistas. Al negarse fue castigada con 13 días de confinamiento en solitario. Su resistencia a la autocensura en un país en donde esta es la práctica estándar y su negativa a pedir disculpas por decir la verdad incluso si esto significaba perder su libertad hacen de ella una mujer y periodista excepcional.

Barton leyó en la ceremonia un corto comunicado de Alemu en el que acepta el premio. En él comienza por felicitar a todos los periodistas que viven en países con una democracia real, donde las leyes sirven para defender a la ciudadanía y no para oprimida. En el auditorio, los que podían darse por aludidos eran muy pocos. “Los periodistas en Etiopía tenemos dos opciones: o servir a los dictadores o servir a la verdad. Los que elegimos la segunda estamos pagando el precio.” Las palabras quedaron en el aire, flotando sobre su imagen, bidimensional y contundente, silenciosa hasta los gritos.
 

 

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