La enfermera universal

Un grupo de doctores cubanos se alista para ir de misión a Argentina, a las regiones de El Chaco y La Pampa. Mientras se conocen los detalles del acuerdo, la isla reafirma su imagen como potencia médica.

Raúl Castro, presidente de Cuba, relevó en el poder de la isla a su hermano Fidel en 2008. /AFP

Veinte médicos cubanos llegarán pronto a Argentina y prestarán sus servicios en las regiones de El Chaco y La Pampa, en los pueblos y localidades remotas a donde es difícil llegar, donde pocos quieren ir y donde, claro, la gente también se enferma. Las cifras exactas del acuerdo entre los gobiernos no han sido descritas a profundidad, pero de las discusiones que la noticia ha desatado algunos cálculos se pueden hacer a mano alzada: por cada uno de estos médicos el gobierno cubano recibirá US$4.200 al mes y los contratos se efectuarán, al menos en esta fase primaria del plan, por seis meses. Esto acerca la cifra total al medio millón de dólares, que será pagado en trigo, especies, granos y carne para la isla.

En Argentina, la discusión ha tomado rumbo desde el punto de vista salarial. Los sindicatos médicos subrayan que un doctor local gana, en dichas regiones, unos US$1.200 y cuestionan la “importación”. A nivel interno, en la discusión entran a jugar los ingresos, la especialidad médica y una aparente renuencia de parte de algunos doctores argentinos, quienes, apoyados en las dificultades logísticas, se niegan a asistir, tal y como ha argumentado el ministro de salud de La Pampa, Mario González. A nivel internacional, en cambio, Cuba vuelve a ser ese país que siempre tendrá doctores para brindar, una fuerza de asistencia que le deja al año al país más ingresos que el turismo y que supone el 64% de la venta de servicios de la isla en el exterior. Las proyecciones económicas apuntan a que este año será especialmente positivo, pues alrededor de US$8.200 millones derivados de la exportación de servicios sanitarios entrarán al fisco.

De este lado del mundo, Argentina será el cuarto país que reciba la mano curativa de Cuba. Ya lo hace Venezuela con unos 30.000 médicos que conforman las filas sanitarias de los programas sociales y que le cuestan a Caracas entre US$1.500 y US$4.000 por profesional y el suministro diario de 100.000 barriles de petróleo. Ya lo hace en Brasil, que desde el año pasado cuenta con más de 4.000 médicos cubanos que atienden a pacientes allí donde el hambre y la carencia dejan poco espacio para pensar en ir al doctor. Ya lo hace Bolivia, que desde 2006 estableció una brigada médica con Cuba que ya ha atendido más de 58.000 consultas y hasta 2012, según cifras oficiales, salvó 62.225 vidas.

Hace apenas tres meses, mientras las agencias internacionales veían la amenaza latente del ébola en África occidental y las alertas se encendían por la emergencia, un contingente de 165 profesionales de la salud cubanos llegó para tender la mano y casi dar la imagen de ir navegando valientemente hacia un lago de lava. Después llegaron los refuerzos, que totalizaron 461 médicos en total que participaron de misiones en países como Sierra Leona, Liberia y Guinea, y entre los números se destacan también los 256 doctores cubanos que aún permanecen en el terreno. En palabras del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, el trabajo cubano en la crisis fue “impresionante”.

De acuerdo con Pol De Vos, investigador del Instituto de Medicina Tropical del Departamento de Salud Pública en Amberes (Bélgica), en conversación con la BBC, el éxito y lo que ha llevado a Cuba a ser una suerte de enfermera para el mundo es el enfoque que les da a sus médicos, con una “formación específica de atención primaria en zonas con pocos recursos”. Esto, sumado a la capacidad social para trabajar con las comunidades locales sin ser vistos como extraños, lo que marca una diferencia positiva en el terreno.

Los registros corren muy a favor de la isla. En 66 países hay más de 40.000 colabores médicos criados y educados en Cuba y en este año que está por terminar, 35 agencias internacionales han recibido la atención y el apoyo de personal sanitario cubano, en especial en países como Canadá, Rusia, China, Japón, Angola y Costa Rica.

No hay duda de que el sector de la salud resulta rentable para Cuba. La retribución no solamente viene de las naciones que pagan por los servicios, sino por grandes acuerdos que el gobierno de La Habana, por ejemplo, tiene con la Organización Mundial de la Salud, que destina aportes a la conformación de un grupo de fuerzas médicas que estén en capacidad de responder a los desafíos que la realidad traiga. Hacia Haití a Pakistán, África, América, Asia, alguno de los cerca de 80.000 médicos con los que Cuba cuenta, estará listo para empacar y emprender rumbo.

 

 

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