Erdogan pierde la mayoría absoluta y malogra su sueño presidencialista

La cadena de tres mayorías absolutas consecutivas con las que, desde hace 13 años, Recep Tayyip Erdogan ha conducido al islamismo turco al poder se ha roto en las urnas.

AFP

La cadena de tres mayorías absolutas consecutivas con las que, desde hace 13 años, Recep Tayyip Erdogan ha conducido al islamismo turco al poder se ha roto en las urnas. Su sucesor al frente del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y como jefe de Gobierno, Ahmet Davutoglu, ganó con claridad las elecciones legislativas celebradas ayer en Turquía, pero con todos los votos escrutados solo alcanzaba anoche el 40,8% de los sufragios, que le adjudicaban 255 escaños, 21 menos de los necesarios para el control del Parlamento. Responsables del AKP hablaban ya de configurar un Gobierno en minoría.

El relativo peso político de Davutoglu frente al contrastado carisma de Erdogan, elegido presidente de Turquía el pasado agosto con el 52% de los votos, y la pérdida de fuelle de la economía turca, cuyo PIB crecerá por debajo del 3% este año, según la previsión oficial, están detrás del retroceso electoral del AKP, que hace cuatro años rozó el 50% de los sufragios. 'Las decisiones que toma la nación no son jamás decisiones equivocadas', se limitó a admitir el actual primer ministro turco ante la prensa.

Pero la pérdida de la mayoría absoluta del islamismo político turco no obedece a una recuperación de sus tradicionales rivales parlamentarios. El Partido Republicano del Pueblo (CHP, laico y socialdemócrata), se colocó en segundo puesto con un 25,1% de los votos y 133 escaños, y el Partido del Movimiento Nacionalista (MHP, ultraderecha religiosa), se situó el 16,4% de los sufragios y 82 escaños. Mientras el primero ha descartado un pacto de coalición, el segundo podría estar más cercano a un acuerdo con el AKP.

La caída de nueve puntos porcentuales del AKP y de 71 escaños respecto a sus resultados de 2011 se ha debido sobre todo a la emergencia del voto de protesta de las clases medias urbanas contra la deriva autoritaria de Erdogan, una corriente que ha sido capitalizada por el nacionalismo kurdo. El Partido Democrático de los Pueblos (HDP) ha sumado los sufragios de los ciudadanos descontentos con la gestión del AKP, muchos de los cuales se echaron a las calles hace dos años en la ola de protestas nacionales que tuvo su origen en el parque Gezi de Estambul. Los indignados turcos no han sabido crear sus propios movimientos políticos, pero los nacionalistas kurdos les han ofrecido una vía de expresión política al asumir como propias sus reivindicaciones.

Con el 12,9% de los votos nacionales (el doble de la representación habitual del nacionalismo kurdo en el Gran Asamblea de Ankara) y 80 diputados en sus filas, el líder del HDP, Selahattin Demirtas, ha roto el listón del 10% impuesto tras el golpe de Estado militar de 1980 para cerrar el paso a las minorías y excluirlas de la Cámara.

Fin de etapa

Los 78 escaños que ha acumulado su formación le permitirán negociar con mayor fuerza la aplicación de políticas descentralizadoras y fórmulas de autogobierno en el sureste de Anatolia, donde se concentran los kurdos, que representan un 15% de la población de Turquía. Demirtas, descartó anoche en Estambul una alianza de Gobierno con el AKP y defendió anoche una negociación política para elaborar una nueva Constitución. 'Turquía ha cerrado con estas elecciones del debate sobre la dictadura y la presidencia ejecutiva', afirmó el líder del HDP.

El auge del nacionalismo kurdo también ha malogrado el sueño presidencialista de Erdogan. El AKP esperaba alcanzar al menos 330 diputados para poder reformar la vigente Constitución, que establece un sistema netamente parlamentario, para poder adjudicar mediante un referéndum nacional al actual presidente de la República plenos poderes ejecutivos, frente a sus actuales funciones limitadas a tareas de mediación y representación.

Erdogan tendrá que conformarse, por ahora con reinar sin poder gobernar. Como precisaba anoche el profesor Ahmet Insel en el canal CNN Türk: 'Se ha terminado el periodo de Erdogan para el AKP, ahora estará obligado a respetar los límites que le marca la Constitución como presidente y el partido islamista deberá renovar sus estructuras'.

Los resultados de los comicios marcarán previsiblemente una etapa de lucha por el poder en el principal partido turco.

Estos comicios, cruciales para Turquía, marcan un hito en la política del país. La polarización causada por el creciente autoritarismo de Erdogan ha enfrentado a los sectores laicos y religiosos de la sociedad. Su intervención en la campaña, a pesar de no ser candidato y de la aparente neutralidad de la Presidencia, contribuyó a elevar la tensión.

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