Escándalos republicanos

No es una semana buena para los representantes del Partido Republicano.

Dos de sus alfiles más fuertes de cara a las elecciones del próximo año son centro de señalamientos a causa de su pasado. El primero, Herman Cain, quien amenaza en las encuestas el favoritismo del exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, en las precandidaturas presidenciales del partido, enfrenta acusaciones de acoso sexual.

Escarbando en la vida de Cain, el portal politico.com encontró que en los años 90 el empresario, dueño de una de las cadenas de pizzas más grandes del país tuvo que llegar a acuerdos extrajudiciales —incluidas indemnizaciones— con dos mujeres que lo demandaron por acoso sexual.

Para entonces, Cain dirigía la Asociación Nacional de Restaurantes en Washington, donde al parecer habría acosado a dos empleadas.

“Fui acusado falsamente cuando estaba en la Asociación y digo falsamente porque, tras la investigación, se demostró que las denuncias eran infundadas”, declaró el precandidato, quien además es pastor cristiano y a quien hoy nombran como el Obama republicano, por su carisma y color de piel.

Sus asesores han apuntado a sucios interese electorales como los culpables de traer a colación un caso archivado hace más de 15 años y en el que nunca fue hallado culpable el aspirante a la Casa Blanca.

Pero los problemas también vinieron para el senador del estado de Florida Marco Rubio, una de las figuras jóvenes del partido, quien se perfila como una fuerte opción a la Vicepresidencia, de la mano del candidato que el próximo 6 de marzo gane las elecciones para enfrentarse a Barack Obama en noviembre. Su fuerte es ser hispano, lo que lo convertiría en una carta para atraer el voto latino a la campaña.

Rubio, un duro crítico de la actual administración, ha repetido su historia varias veces a lo largo de su carrera política: es hijo de inmigrantes cubanos que huyeron de la isla perseguidos por Fidel Castro. No obstante, una reciente publicación del The Washington Post evidenció que el año de llegada de los Rubio a los Estados Unidos se dio en 1956, tres años antes de que Castro llevara a buen término la Revolución Cubana.

De inmediato vivieron señalamientos de oportunismo político, todo esto sin contar conque también Univisión demostró que en 1987 un cuñado suyo fue detenido por tráfico de drogas. El senador no parece prestarles mucha atención a estas versiones, más allá de que el Partido Republicano se encuentre en abierta disputa con Univisión. Rubio sólo dice que conoce su historia familiar por las versiones de sus padres y no por los documentos oficiales.

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