La escasez venezolana, a los ojos de la BBC

Este medio internacional envió a su corresponsal Ian Pannell, quien ha sido reportero en Siria, Afganistán o Egipto, para experimentar “el arte surrealista de hacer filas extremas en Caracas”.

Ian Pannell es un periodista internacional de la cadena BBC. Hoy figura como corresponsal para Norteamérica, después de haber hecho coberturas en el sur de Asia, el Reino Unido, Egipto, Afganistán y Siria. Y hoy, en la revista de la BBC, Pannell publica su último reto periodístico: entender lo que hace la gente en Venezuela para poder comprar en los supermercados.

“Lo menos que uno puede esperar de un corresponsal extranjero respetable es que haga un esfuerzo decente de contar que el mundo tenga sentido. En Venezuela, este reto va más allá de lo usual”, es la frase de apertura de Pannell en su texto.

El periodista cuenta que a la gente le dan tiempo de trabajo para que vaya a hacer filas. Que se levantan temprano para hacer filas. Que se mandan mensajes de texto sobre las filas. “No es sorpresa que se hayan vuelto tan buenos para hacer filas”, expresa Pannell, dejando ver algo de su humor británico.

Precisamente, teniendo en cuenta su nacionalidad, Pannell dice que “como buen británico” le gusta hacer fila, en orden, sin preocuparse por quién está adelante o atrás. Sólo que mientras en Inglaterra la fila se hace para coger el bus, en Venezuela es para comprar leche, azúcar, harina, aceite y hasta papel higiénico. Todos estos elementos, en escasez severa.

A los comerciantes el gobierno venezolano les ha indicado que muevan las filas a sótanos y parqueaderos subterráneos con el motivo de protegerlos de quemaduras del sol. Y a los compradores, que los bienes en escasez se pueden comprar sólo en ciertos días y según el número en que termine su documento de identidad. Algo así como un pico y placa para mercar. Sólo que salir a adquirir bienes en los días designados, señala Pannell, no garantiza que los bienes vayan a estar disponibles.

No siempre los estantes se encuentran vacíos, aclara Pannell: sólo aplica para los bienes escasos. Quien va a comprar algo que no presenta escasez se puede saltar la fila. Y, a veces, los compradores se unen a la fila sin saber qué es lo que están vendiendo: se meten a la línea y luego le preguntan a su vecino.

“Es un símbolo surrealista de un sistema que está dañado y, francamente, que no tiene mucho sentido. No es de sorprender que la gente esté frustrada y enojada, lo que en ocasiones ha hecho que de las filas se pase a los disturbios. O a veces a los compradores los roban camino a sus casas”, finaliza Pannell, diciendo que aunque el gobierno de Maduro se esfuerce en culpar a sus enemigos políticos, son cada vez menos venezolanos los que se ‘comen’ ese cuento.

(Lea aquí la versión original de la cadena BBC)