La esperanza no es una estrategia: Mitt Romney

El candidato republicano, Mitt Romney, habló de política exterior. Dejó clara su búsqueda de liderazgo y más presencia militar de EE.UU. en Oriente Medio.

Paul Ryan, fórmula vicepresidencial del candidato republicano a la Presidencia de EE.UU., Mitt Romney.  / AFP
Paul Ryan, fórmula vicepresidencial del candidato republicano a la Presidencia de EE.UU., Mitt Romney. / AFP

“Es responsabilidad del presidente emplear el poder de América para moldear la historia”, dijo el candidato republicano a la Presidencia de EE.UU., Mitt Romney, en un discurso enfocado en la relación de su país con Oriente Medio. Romney defendió a EE.UU. como exportador de “sociedades libres y economías prósperas” y criticó a su contendor, Barack Obama, por su pasividad y falta de liderazgo fuera de sus fronteras. Así, Romney busca seguir ganando favorabilidad. Ya triunfó en el primer debate presidencial y mañana su fórmula vicepresidencial, Paul Ryan, se medirá ante el vicepresidente Joe Biden en un debate de política exterior.

Obama, recién posesionado en 2009 y galardonado con el Nobel de Paz, despertó muchas esperanzas al prometer una política menos guerrerista que la de su antecesor, el fin de la ocupación norteamericana en Irak y Afganistán, la solución al conflicto israelí-palestino, el cierre de Guantánamo, entre otras. Algunas promesas se cumplieron, pero la mayoría no. Romney criticó a Obama al decir que “la esperanza no es estrategia”, aludiendo a la frase que fue emblema de la primera campaña del demócrata.

Romney dijo que Obama subestimó las amenazas a EE.UU. en Libia, país donde el presidente tuvo su mayor aventura militar al liderar desde atrás la cruzada de la OTAN contra el dictador Muamar Gadafi y donde recientemente fue asesinado el embajador estadounidense. Libia es en efecto uno de los casos más sensibles en la gestión de Obama. El mandatario apoyó a la OTAN para sembrar libertad y democracia, pero hoy Libia está igual o peor que durante la dictadura y lo que se respira allí es antiamericanismo.

Paul Sullivan, experto en asuntos económicos, políticos y militares de Oriente Medio y norte de África, explicó a El Espectador que a “Libia le queda un largo camino para resolver sus diferencias internas, sus tensiones tribales, su debilidad económica y su inestabilidad”. En el país surgen grupos de islamistas radicales vinculados al salafismo y a Al Qaeda, y estos “parecen ser los culpables del atentado al consulado estadounidense”.

Frente a la guerra en Siria, Obama optó por buscar asfixiar a Damasco con sanciones económicas. En vista de la impotencia de la ONU para hacer una intervención significativa, Washington actúa por su parte y provee equipamiento a los rebeldes que luchan contra Bashar al Assad. A Obama, con el Nobel en sus manos, no le luciría incursionar directamente en otra guerra (lo hizo en Libia sin llevar la voz cantante), menos en pleno año electoral y en Siria, donde chocaría con potencias nucleares como Rusia, China e Irán.

Romney criticó la pasividad de Obama y afirmó que EE.UU. debería apoyar, junto con sus aliados internacionales, a los rebeldes para derrocar a Al Assad y quitarles un aliado estratégico a los iraníes en la región: “Trabajaré para organizar a esos miembros de la oposición que comparten nuestros valores y me aseguraré de que reciban las armas que necesiten para derrotar a los tanques, los helicópteros y los cazas de Al Assad”, dijo.

Como presidente, Romney impulsaría un mayor intervencionismo militar no sólo en Siria, sino en toda la región, lo que podría derivar en un incremento del ya creciente antiamericanismo. Obama ha buscado matizar la política guerrerista de George W. Bush. Ignacio Gutiérrez de Terán, experto de la fundación Euroárabe, dijo a este diario que su gestión se ha concentrado en una política militar de menor intensidad a la de su antecesor, “aunque no ha dejado de hacer ataques selectivos y presionar a los aliados para que ataquen a sus enemigos. Aunque sea menos bélica, no puede decirse que su política sea pacifista o haya dejado de lado la vía militar”.

La retirada de tropas de EE.UU. de Irak y Afganistán es una de las promesas que Obama está cumpliendo, aunque estos países viven tras la ocupación un lamentable estado de fragmentación y violencia. Sullivan dice que Irak “se dirige más hacia una dictadura que hacia una democracia. Los problemas de Siria e Irán podrían fácilmente expandirse hacia ese país”. Hay atentados que dejan centenares de muertos y en los cuales están infiltrados grupos como Al Qaeda en Irak.

La situación es similar en Afganistán, aunque se suma el resurgimiento de los talibanes en la frontera con Pakistán. El país “es uno de los que menos parecen querer desarrollar la democracia. En todo caso, no se puede forzar la democracia mediante las armas y no se puede cambiar culturas políticas que llevan décadas”, dice Sullivan.

Romney criticó la salida abrupta de las tropas de Irak y dijo que retrasaría la retirada de las de Afganistán —que según lo planeado tendrían que retirarse en 2014—, para garantizar una mejor transición en el país.

Respecto al escándalo nuclear iraní, el republicano incrementaría las sanciones contra Teherán para impedir el avance de su programa atómico, supuestamente destinado a fabricar armas nucleares, y desplegaría barcos de guerra en la región para aplicar más presión sobre los ayatolás. Obama ya ha hecho lo mismo: llevó a Teherán al colapso económico y mantiene todo un arsenal de guerra y un proyecto para construir un escudo antimisiles con sus aliados del Golfo.

Para ejercer más presión sobre Irán, Romney también incrementaría la asistencia militar y cooperación con Israel. Según el republicano, han sido las tensiones entre Obama y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, las que han dado espacio al avance nuclear iraní. Además, Romney sorprendió al decir que buscaría la prosperidad del Estado palestino y la solución del conflicto palestino-israelí, después de juzgar a los palestinos como culturalmente inferiores por ser pobres y decir que no tienen interés en alcanzar la paz.

La política de Obama hacia el conflicto israelí-palestino ha sido ambigua: ha criticado la construcción de asentamientos judíos en Palestina, pero vetó el reconocimiento de Palestina como Estado miembro de la ONU en septiembre de 2011. Su promesa de lograr la paz entre palestinos e israelíes se ve cada vez más complicada. Sullivan dice que este conflicto “tiene más que ver con la política doméstica en EE.UU. (la búsqueda del voto judío) que con lo que pasa en el terreno. Este asunto tendrá que resolverse, es una de las mayores fuentes de antiamericanismo”.

Con Romney, no obstante, los analistas no esperan una solución a las tensiones entre Palestina e Israel. El candidato y Netanyahu son amigos personales desde que el estadounidense dirigía la empresa de capital de riesgo Bain Capital, en los años 80, y el estadounidense ha prometido un apoyo incondicional a los judíos.

¿Y Latinoamérica?

La región apenas fue mencionada por el republicano: “nuestros vecinos en América Latina quieren resistir la fracasada ideología de Chávez y los hermanos Castro y profundizar sus nexos con EE.UU. en Comercio, Energía y Seguridad”, así criticó la falta de liderazgo de Obama en la región.

Latinoamérica no ha sido una prioridad en la política de EE.UU. y enmarca varias promesas fallidas de Obama. Que Guantánamo siga albergando a presos es quizá la más significativa de ellas . “De Bush a Obama ha habido una notable continuidad en la política hacia la región, aunque con diferencias menores”, afirmó Michael Schifter, presidente de Diálogo Interamericano, a este diario. Respecto a Guantánamo, Schifter dice que “Obama subestimó los obstáculos políticos para cerrarlo y reubicar a los prisioneros. Su promesa tenía buenas intenciones, pero no fue bien pensada”. La política respecto a Cuba sigue siendo en esencia la misma que mantenía Bush: “Hay cierta apertura, los viajes son menos restringidos para los cubano-americanos, pero el bloqueo sigue en pie y cualquier futuro progreso por el lado de EE.UU. es políticamente complicado”.

Un cambio importante sería el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Venezuela, estancadas desde 2010. Ya Obama y Chávez se echaron flores durante sus campañas, faltará ver que sus palabras esperanzadoras vengan acompañadas por hechos reales.

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