Estados Unidos despide a los policías asesinados en Dallas

En una ceremonia a la que asistieron el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el expresidente George W. Bush, ese país despidió a los cinco uniformados asesinados el pasado 7 de julio, durante una protesta por la violencia racial que se ha suscitado en los últimos meses.

El presidente Barack Obama, durante el evento en homenaje a los policías asesinados en Dallas. AFP

"Estoy aquí para insistir en que no estamos tan divididos como parece. Estoy aquí para decir que debemos rechazar esa desesperación". Con estas palabras el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, despidió a los cinco policías asesinados el pasado 7 de julio, en Dallas, Texas, durante una protesta por la violencia racial que se ha suscitado en Estados Unidos, tras la muerte de tres afroamericanos, a manos de la Fuerza Pública. La masacre, el mayor ataque recibido por la Policía de Estados Unidos en su propio territorio, desde el 11 de septiembre de 2001, unió a demócratas y republicanos: el presidente Obama estuvo acompañado del expresidente de ese país, George W. Bush, quien es, a su vez, residente de Dallas. Bush, por su parte, sostuvo que la valentía de los policías "es nuestra protección (...). Es una poderosa inspiración para el resto del país". Dijo que "la nación está de luto, pero aquellos que consideramos Dallas nuestra casa hemos perdido cinco miembros de nuestra familia". E indicó que "no queremos la unidad del dolor, ni la unidad del miedo. Queremos la unidad de la esperanza". 

Esta masacre ha dividido a Estados Unido y la tiene en alerta, mientras siguen las protestas por las muertes de afroamericanos a manos de la Policía. Este, de hecho, se ha convertido en un tema central en la contienda electoral. El candidato presidencial por el Partido Republicano, Donald Trump, que se ha caracterizado por sus fuertas declaraciones en casos como este, dio un mensaje de unidad tras la masacre. "Nuestra nación se ha vuelto demasiada dividida. Demasiados estadounidenses sienten que han perdido la esperanza. El crimen está perjudicando a muchos ciudadanos. Las tensiones raciales han empeorado. Este no es el sueño americano que todos queremos para nuestros hijos. Este es un tiempo, quizás más que nunca, de un liderazgo fuerte, de amor y de compasión. Vamos a seguir adelante a través de estas tragedias", sostuvo. Por su parte, la candidata demócrata, Hillary Clinton, indicó, en entrevista con CNN, que llamará a los blancos "como yo, a ponerse en los zapatos de las familias afroamericanas que temen cada vez que sus hijos salen a algún lado, que tienen que hablar sobre cómo deben protegerse cuando ellos serían los que deberían esperar protección durante encuentros con la policía. Voy a hablar con la gente blanca. Nosotros somos los que debemos de comenzar a escuchar". 

La ceremonia en homenaje a los muertos en Dallas, coincidió con el anuncio de que el exprecandidato presidencial Bernie Sanders apoyará a Clinton en su camino a la Presidencia. "Hillary Clinton entiende que debemos arreglar una economía que es injusta y favorece al 1% (más rico) de la pirámide. Hillary Clinton entiende que la gente que trabaja 40 horas a la semana no debe vivir en la pobreza", aseveró. Y agregó, en cambio, que su oponente, Donald Trump, "bueno, él tiene una visión muy diferente. Él cree que los estados deberían tener el derecho de bajar el salario mínimo o incluso suprimir el concepto de salario mínimo". Falta ver la incidencia que esta unión tenga en las elecciones de noviembre. Y, a su vez, la influencia que tenga lo sucedido en Dallas, en un país dividido por la cuestión racial, un tema que no ha sido superado.