Estadounidenses se sienten seguros siendo espiados

Un sondeo publica que los ciudadanos consideran que el registro de datos en internet por parte del gobierno de EE.UU. es una conducta aceptable en aras de la prevención del terrorismo.

El presidente de Estados Unidos ha asegurado que todas las operaciones se realizaron con el aval del Congreso. / AFP
El presidente de Estados Unidos ha asegurado que todas las operaciones se realizaron con el aval del Congreso. / AFP

En los cinco años que el presidente Barack Obama completa en la Casa Blanca, quizá ningún otro escándalo haya golpeado tan fuerte su imagen como el de estos días, cuando dejó de ser un secreto que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) espiaba a usuarios de las grandes empresas tecnológicas, como Microsoft, Google y Facebook, entre otras. El Gobierno reaccionó a las denuncias realizadas por diarios como The Guardian y The Washington Post argumentando que toda la operación se había enmarcado en el la legalidad, pero en todo caso la práctica parece acercar la imagen de Obama a la de su antecesor, George W. Bush, con quien tanta distancia había marcado en el discurso de la lucha antiterrorista.

No obstante, desde el punto de vista social la idea del espionaje de ciudadanos no resulta censurable para la mayoría. De hecho, ocurre lo contrario: el Centro de Investigación Pew y The Washington Post adelantaron un sondeo al respecto, que concluyó que el 56% de los estadounidenses considera aceptable que el gobierno federal realice este tipo de monitoreo. Incluso, cuando la pregunta fue más específica y se indagó sobre la posibilidad de que las autoridades de Washington tuvieran acceso a sus correos electrónicos, siguió siendo aceptable para la mayoría (52%), siempre y cuando los fines fueran los de prevenir atentados terroristas. Los porcentajes se mantienen prácticamente idénticos a los de un sondeo llevado a cabo en 2002, cuando estaba vivo el recuerdo de los ataques del 11-S.

El miedo de los ciudadanos a un eventual ataque no es el problema. Anne Jellema, directora de la fundación World Wide Web, considera que “para muchas personas en el mundo, el gobierno estadounidense ha sido un pilar de la democracia y la transparencia. La forma como maneje este caso de las acusaciones sobre la vigilancia secreta va ser muy cuidadosamente observada en todo el planeta”.

Si bien los ciudadanos parecen estar mayormente al margen de la discusión —aunque algunos también hayan anunciado la interposición de recursos legales en contra del Gobierno—, el escenario no es el mismo en la política global. La comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, envió un mensaje al fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, para solicitar información sobre el programa de espionaje en internet y señaló que podría tener “graves consecuencias” para los derechos de los ciudadanos europeos. Esta vez, del lado de Washington apareció el presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien defendió los métodos de espionaje como un arma necesaria en la lucha contra el terrorismo.

El excooperante de la CIA Edward Snowden, quien ha admitido ser el responsable de la filtración del proceder de la NSA en este caso, afirmó en una entrevista concedida al South China Morning Post, que tiene mucha más información por revelar y que Washington “lleva años espiando a China y a Hong Kong”, país en el que presuntamente se encuentra; mientras tanto, Estados Unidos comienza a tejer un proceso en su contra. Hoy Snowden es una suerte de Bradley Manning en su país, el soldado que filtró miles de documentos secretos a Wikileaks y que hoy enfrenta un juicio que podría terminar con su reclusión perpetua.

Hoy, organizaciones de apoyo a la libertad de expresión cierran filas en torno a Snowden. Brett Kaufman, miembro del equipo legal American Civil Liberties Union, dijo en diálogo con El Espectador que “lo que sea que le pase a Snowden, si es extraditado, si es llevado a juicio o acusado por cualquier tipo de crimen, cualquier tipo de tratamiento tendrá que llevarse a cabo según la primera enmienda constitucional, que habla sobre las libertades de asociación y de expresión”

Otro episodio oscuro

El Departamento de  Estado podría estar a las puertas de otro gran escándalo por manipular, ocultar o cerrar en falso investigaciones a algunos de sus empleados en el exterior por escándalos de prostitución o consumo de drogas, según reveló la cadena CBS. El canal cita un informe interno del Departamento de Estado en el que se señala, por ejemplo, que miembros de la seguridad de Hillary Clinton, secretaria de Estado desde 2009 hasta comienzos de este año, solicitaron servicios de prostitutas en viajes oficiales en el extranjero. Otro caso habla de una red de tráfico de drogas cerca de la embajada estadounidense en Bagdad para proveer de estupefacientes a empleados de la legación. Muchas investigaciones sobre estos hechos quedaron inconclusas.