Estallido xenófobo en Sudáfrica

Durban es la ciudad en donde más ataques contra inmigrantes extranjeros se han presentado desde el mes de marzo. El fantasma del racismo regresa.

Miles de personas participan en la "marcha por la paz" en contra de la xenofobia en Durban, Sudáfrica. /AFP

Sudáfrica es uno de los países que conoce bien lo que puede causar el racismo. Durante muchos años el país vivió bajo el apartheid, el régimen de segregación racial, impuesto por la minoría blanca del país y que llevó a la cárcel durante 27 años al expresidente y Premio Nobel de Paz, Nelson Mandela, quien murió en 2013 convencido de haber dejado una Sudáfrica igualitaria, no racial y no sexista. Pero la realidad es otra. Aunque la política se inspire en estos principios, lo cierto es que el país está lejos de haber superado décadas de discriminación.  De hecho todavía se recuerda en el país el año 2008 cuando más de 60 personas murieron en disturbios en Johannesburgo, el peor ataque contra inmigrantes africanos que se recuerda hasta ahora.  (Vea: El calvario de los migrantes africanos)

Lucy Holborn, investigadora del Instituto de Relaciones Raciales de Johannesburgo, aseguró recientemente a la prensa europea que “aunque se han producido algunos avances, siguen existiendo mucha fallas en desarrollo social y económico (…). Los sudafricanos siguen identificándose por razas y clasifican a los ciudadanos por grupos raciales”. Según investigaciones, la pobreza y falta de oportunidades es lo que hace que este fantasma  no se borre por completo y el país vuelva a vivir episodios de violencia por xenofobia cada cierto tiempo.

Todo comenzó en marzo cuando en Durban se desató una ola de ataques contra inmigrantes africanos y asiáticos. Unas palabras del rey de los zulus, Goodwill Zwelithini, en las que pedía a los extranjeros que se fueran del país alborotó el ambiente, pues habitantes de esta ciudad acusan a los extranjeros de quitarles puestos de trabajo y traer inseguridad y delincuencia.  Desde entonces los ataques son más frecuentes. En los últimos días, seis personas han resultado muertas. “Hay tensiones en varias partes del país entre los locales y los extranjeros. “Estas situaciones fuera de la ley no serán toleradas”, dijo en un comunicado el comandante nacional de la policía, Riah Phiyega, en referencia a los incidentes contra comercios tenidos por extranjeros. Por eso el jueves miles de personas salieron a marchar para rechazar estos actos violentos. Cerca de 4.000 personas se reunieron en el estado municipal de Curries Fontein para rechazar el racismo.

“Condenamos la violencia de una forma contundente. Llamamos a la calma y pedimos el fin de los ataques”, dijo ante el Congreso el presidente, Jacob Zuma. El miércoles el ANC, el partido gobernante, criticó los ataques y dijo que sin importar la causa de los incidentes, estos son "actos criminales" contra poblaciones que son vulnerables e indefensas, que buscan "refugio, comodidad y prosperidad"  en Sudáfrica. El Gobierno sudafricano ha sido criticado por colectivos de inmigrantes y activistas de derechos humanos por su incapacidad para proteger a los extranjeros y perseguir a quienes los agreden.

"Estamos intentando hacer la paz con la gente que viene de África", afirmó Eric Machi, un electricista de 34 años, que alquilaba habitaciones para 4 familias de Zimbabue y Malaui, que hace pocos días decidieron irse del lugar. En Durban, más de 1.000 inmigrantes han tenido que buscar refugio en campos resguardados por las autoridades tras haber tenido que abandonar sus hogares por el miedo. El miércoles en la noche varios incidentes xenófobos golpearon un suburbio de Johannesburgo, con saqueos a tiendas que se saldaron con dos heridos. "Los sospechosos entraron en tiendas de extranjeros y dos personas resultaron heridas en estos incidentes", indicó un comunicado de la policía, que añade que seis personas fueron detenidas.

Inmigrantes de países africanos y asiáticos regentan buena parte de los comercios en las zonas pobres de mayoría negra de  Sudáfrica, donde el desempleo alcanza tasas del 50% entre la juventud. Esto explota cada cierto tiempo y en cualquier momento te puede tocar a ti", señala Ali Abdi, un vendedor de ropas somalí que vive en Durban. A Sudáfrica llegan comerciantes de países como Pakistán, Nigeria o Bangladesh. Países como Malaui, Zimbabue y Kenia han anunciado que repatriarán a sus ciudadanos.

 

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