“Estamos al sur de Roma”: EI

El Estado Islámico aprovechó la anarquía que hay en Libia desde la caída de Muamar Gadafi en 2011. Alerta por avance en la región.

Una mujer llora la muerte de sus familiares egipcios a manos del Estado Islámico, que parece haber encontrado en Trípoli terreno fértil para sus actos. / AFP

“Hoy estamos al sur de Roma, en la tierra musulmana de Libia (...) Este mar en el que habéis escondido el cuerpo del jeque Osama Bin Laden, juramos ante Alá que lo mezclaremos con su sangre”, declaró el grupo terrorista Estado Islámico luego de revelar un video en el que decapita en ese país a 21 egipcios, cristianos coptos, que representan el 10% de la población de Egipto.

A pesar de algunas derrotas, como su expulsión de la ciudad siria de Kobane (Siria), los extremistas avanzan. El Estado Islámico, fundado por una antigua facción de Al Qaeda en Irak, tiene el control de vastos territorios en Irak y Siria y tiene 40.000 o 50.000 combatientes, así como una estructura de poder propia. Según el diario británico The Telegraph, el EI ya estaría en Afganistán y Pakistán y se ha ganado la lealtad de grupos yihadistas en Arabia Saudita, Yemen, Egipto y Argelia. El mayor grupo yihadista de Egipto, Ansar Beit al Maqdess, juró lealtad al EI recientemente y reivindica con frecuencia atentados contra las fuerzas de seguridad, difundiendo videos de sus ataques y sus decapitaciones.

Pero una inscripción al comienzo del video de la ejecución de los 21 egipcios hizo saltar las alarmas: la escena fue grabada en la provincia de Trípoli, la capital de Libia, a orillas del Mediterráneo, muy cerca de las costas italianas. Ante el avance, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, celebrará hoy una cumbre de alto nivel contra el extremismo violento con representantes de la ONU y ministros de varios países para analizar los esfuerzos para combatir a los yihadistas.

La reunión pretende hacer hincapié en los esfuerzos para evitar que los extremistas y sus seguidores “radicalicen, recluten o inspiren a individuos y grupos en EE.UU. y otros países con el objetivo de cometer actos de violencia”. De acuerdo con la agenda adelantada por la Casa Blanca, el vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, participará en una mesa redonda con representantes de ciudades que ya están trabajando para contener la propagación del extremismo.

Libia, tierra de nadie

El problema, según analistas de seguridad, es que el Estado Islámico se apropie de Libia, terreno fértil para convertirse en su bastión. Desde la caída de Muamar Gadafi (2011) el país está sumido en el caos y la inestabilidad. Hay numerosos grupos armados, hasta 1.700 según informes de seguridad europeos, con objetivos muy diferentes. Y aunque hay un gobierno central, la verdad es que es un Estado fallido.

Desde hace varios meses, dos grupos armados se disputan el poder: el primero, dirigido por el general Khalifa Haftar, que dice combatir el “terrorismo”, tiene el apoyo del Parlamento; el segundo, Fajr Libya, formado principalmente por las milicias de la ciudad de Misrata (oeste), se hizo con el control de Trípoli y ha instalado un gobierno paralelo.

Sin dejar de denunciar “el terrorismo” de forma regular, Fajr Libya mantiene turbios lazos con grupos radicales como Ansar Asharia y aún no ha reconocido la presencia del EI en Libia. El grupo acusa a Haftar y a sus partidarios del antiguo régimen de haber orquestado un “complot” para justificar una intervención extranjera y debilitar a sus rivales.

Pero la presencia del Estado Islámico parece no tener discusión. Los extremistas reivindicaron en enero un ataque contra el hotel Corinthia, en el corazón de la capital libia, que dejó nueve muertos, cinco de ellos extranjeros. El sábado publicaron el video, filmado en Trípoli, de la ejecución de 21 egipcios.

“Habrá otras operaciones terroristas contra los libios o los extranjeros residentes en Libia”, aseguró a la AFP el coronel Ahmed al Mesmari, pidiendo el apoyo de la comunidad internacional. Con la ejecución de los cristianos egipcios, el EI “quiere demostrar al público yihadista que su rama en Libia ya está desarrollada y que es la más potente de todas las filiales del grupo fuera del territorio sirio-iraquí”, considera Romain Caillet, experto en movimientos yihadistas.

La expansión del grupo yihadista preocupa a los países vecinos de Libia, como Egipto y Túnez, y a otros estados africanos, como Níger y Chad, que recientemente consideraron “indispensable una intervención militar internacional en Libia”.

La aviación egipcia bombardeó varias posiciones del Estado Islámico (EI) en Libia, pero pide el apoyo internacional ante su rápido avance. El pasado 13 de noviembre, el EI difundió un mensaje en el que aceptó la adhesión de otros grupos extremistas y anunció la expansión del califato.