La estrategia del Estado Islámico para atraer mujeres

Mujeres jóvenes que pasan mucho tiempo en las redes sociales serían el blanco. Musulmanas de occidente a quienes se busca atraer con métodos similares a los que utilizan las redes de pedófilos.

AFP

Las víctimas son mujeres jóvenes, preferentemente adolescentes, que pasan mucho tiempo en las redes sociales: Twitter, Instagram, Facebook, YouTube. Musulmanas de occidente a quienes se busca atraer con métodos similares a los que utilizan las redes de pedófilos en Internet. Y quienes las reclutan son también otras mujeres que conocen a la perfección la psicología femenina musulmana porque la comparten. El objetivo es convencerlas para que abandonen el “consumismo y la cultura occidental y se embarquen en una aventura patriótica junto a un guerrero, o mejor dicho, junto a un héroe”. Se trata de la estrategia que está utilizando el Estado Islámico en su proyecto de construir una nación, el Califato, y que obliga a que sus militantes hombres tengan que casarse y procrear.

Pero como las mujeres escasean, se ha visto en la necesidad de implementar una campaña de reclutamiento “rica en ideales nacionalistas y repleta de anuncios matrimoniales Su objetivo principal son las musulmanas occidentales. Y lo cierto es que resulta más fácil reclutar a mujeres criadas en Occidente que a las de los países árabes o en vías de desarrollo. Las primeras son más activas en las redes sociales, la palestra ideológica más frecuentada por las futuras ‘heroínas’ yihadistas —y en la que se produce también buena parte de la radicalización de los hombres—, y, en consecuencia, más fáciles de rastrear y engatusar”.

Así lo consigna una investigación de Loretta Napoleoni publicada por el diario El País de España, titulada ‘Las reclutadoras del Estado Islámico’, en la que además se revela que el hecho de que se centre la atención en las mujeres occidentales musulmanas es porque son más cultas e independientes, “características que las hacen especialmente sensibles al proyecto nacionalista así como propensas a abandonar a sus padres, parientes y amigos para entrar a formar parte de la nueva nación”.

La nota periodística cuenta, entre otras, la historia de Asaq Mahmood, exestudiante de Medicina de Glasgow, pde raíces paquistaníes y encargada de reclutar en Inglaterra. Fue una de las primeras en abandonar a su familia y en unirse a las filas del Estado Islámico. Es muy hábil en el uso de las redes sociales como herramienta de persuasión y seducción; dependiendo de la psicología de su presa, compone poemas nacionalistas o divulga recetas de cocina de Oriente Medio mejoradas con ingredientes occidentales.

“Los primeros pasos de todos los seguidores occidentales del Estado Islámico, mujeres y hombres, tienen lugar casi siempre en el universo cibernético y están motivados por la búsqueda de una nueva identidad, por la necesidad de dar un sentido significativo a sus vidas. La seducción del Estado Islámico, en el caso de Asaq, se produjo a nivel intelectual, la militancia la ha transformado en la heroína de una aventura patriótica, el Califato, la primera auténtica expresión concreta de la utopía política musulmana, un sueño idealista que lleva siglos serpenteando entre las familias musulmanas y con el que todas las generaciones acaban tropezando”, dice la investigación.

Asimismo, señala que es difícil establecer con exactitud cuántas son las mujeres occidentales engatusadas y seducidas por las reclutadoras del Estado Islámico; los ingleses sostienen que son unas 550, pero estas estadísticas solo tienen en cuenta aquellos casos de desapariciones divulgados por las familias. Por ejemplo, en Reino Unido las chicas desaparecidas oficialmente son 20, pero se sospecha que las familias de otras 40 no han denunciado su desaparición.

En Alemania se estima que son 100 las mujeres que se han marchado con destino al Califato, algunas con maridos e hijos, pero la gran mayoría solas. La franja de edad más común es la que oscila entre los 16 y los 27 años, y entre ellas se cuenta Fatma, desaparecida en diciembre de 2013, con solo 17 años y milagrosamente hallada por sus padres en Siria.

Vea en El País: Las reclutadoras del Estado Islámico

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