Estudian aplicar pena de muerte a agresiones por brujería

El fiscal general de Papúa Nueva Guinea, aseguró que la opinión pública respalda "medidas radicales".

El Gobierno de Papúa Nueva Guinea planea introducir la pena de muerte para castigar actos de violencia contra mujeres como violaciones o agresiones por brujería, informó la prensa local.

El fiscal general y ministro de Justicia, Kerenga Kua, aseguró que la opinión pública respalda la adopción de "medidas radicales" después de la muerte de al menos ocho mujeres acusadas de brujería y de las violaciones de una australiana y una investigadora norteamericana.

"Hace ya tiempo que se debate. La mayoría de gente está preparada y quiere que la pena de muerte se apruebe ya porque están hartos de los problemas de ley y orden en este país", dijo Kua, según el periódico Post Courier.

Durante la pasada Semana Santa seis mujeres acusadas de brujería fueron atadas de manos, desnudadas ante la muchedumbre y torturadas con hierros calientes colocados en sus genitales, antes de ser quemadas vivas.

Otras dos ancianas murieron decapitadas a principios de abril tras sufrir tres días de torturas por sus vecinos que las acusaron de practicar actos de brujería.

Kua aseguró que su departamento ha recibido más de un centenar de peticiones de la sociedad civil y grupos pro derechos humanos de todo el mundo urgiendo al gobierno "a tomar medidas contra los implicados en estos crímenes horribles de los últimos meses contra mujeres".

"Mi trabajo es hacer lo que el pueblo quiere que haga. No puedo cerrar los ojos ante las peticiones de la gente. No soy sordo, escucho. Si es lo que quieren, se lo daremos", añadió Kua.

La Iglesia Católica, a través de una carta a la prensa del Arzobispo de St. Hagen, Douglas Young, rechazó la propuesta de Kua por considerar que esta "perpetúa la violencia y refuerza la práctica tradicional de venganza".

Según AI, solo el 2008 hubo más de 50 muertes relacionadas con brujería, aunque las autoridades locales creen que muchos otros asesinatos podrían no haber sido denunciados.