Estudiantes chilenos logran masiva convocatoria en la primera marcha del año

La movilización congregó a más de 150.000 personas en las calles de la capital.

Miles de personas participaron este jueves en Santiago de Chile en una multitudinaria manifestación estudiantil, la primera de este año, para exigir una mayor participación del alumnado en la reforma educativa que impulsa el Gobierno de la presidenta, Michelle Bachelet.

La movilización fue convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), que reúne a federaciones universitarias, y contó con el apoyo y participación de los alumnos de secundaria, profesores y sindicatos de trabajadores.

Los estudiantes lamentan la poca incidencia que, en su opinión, han tenido hasta ahora en la elaboración de la reforma educativa, uno de los proyectos emblemáticos del segundo mandato de Bachelet.

El objetivo final de la reforma es conseguir mejorar la calidad de la enseñanza y que sea gratuita en todos los niveles, ya que con el modelo actual, diseñado durante la dictadura de Augusto Pinochet, los estudiantes se ven obligados a endeudarse para pagar sus estudios.

En una primera etapa de la reforma, el Gobierno ha buscado poner fin al lucro, a la selección de alumnos y al copago por parte de los padres en los colegios subvencionados, ejes que fueron aprobados por el Congreso chileno en enero pasado.

Según los organizadores, la marcha congregó a más de 150.000 personas en las calles de la capital, mientras que Carabineros estimó la participación de unos 40.000 manifestantes.

Valentina Saavedra, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), consideró que el año pasado en el ámbito educativo prevalecieron los "titulares" sobre las propuestas.

"Esperamos un espacio de participación vinculante con el Ministerio de Educación y con todos los actores sociales", dijo a Efe la dirigente, quien añadió que la reforma debe contemplar un cambio radical al modelo actual.

Todas las federaciones de estudiantes universitarios respaldaron la primera manifestación del año pese a que la directiva de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), una de las más relevantes, era partidaria de no adherirse a la movilización.

Desde fines del año pasado la FEUC está presidida por el derechista Movimiento Gremial y mantiene discrepancias políticas e ideológicas con el resto de organizaciones de la Confech, dirigidas por movimientos de izquierda.

Ricardo Sande, presidente de la FEUC, explicó a Efe que la mesa directiva era partidaria de no participar en la marcha aunque las bases votaron a favor de manifestarse, por lo que él encabezó la movilización junto al resto de dirigentes estudiantiles.

En su opinión, el problema de la reforma educativa del Gobierno es que "se plantea bajo las mismas consignas del año 2011", cuando las manifestaciones masivas convocadas por los estudiantes pusieron en jaque al Ejecutivo del entonces presidente Sebastián Piñera.

"Se habla de educación pública, gratuita y de calidad, pero son conceptos amplios y cuando se empiezan a poner en concreto las interpretaciones son muchísimas", sostuvo Sande.

"El proyecto no está bien delimitado y no sabemos qué podemos discutir. Nuestro principal llamado es que se transparente cuáles son las intenciones de este Gobierno, si busca acoger las demandas que se han hecho históricamente u otras demandas", añadió el líder de la FEUC.

Donde coincide con sus compañeros de la Confech es en la "falta de espacios de participación" que ha impedido al movimiento estudiantil contribuir a diseñar la reforma.

"El año 2015 se viene una reforma fundamental e independientemente de la visión política o la educación que uno quiera, lo importante es que exista participación", dijo Sande, quien agregó que "una verdadera reforma se tiene que hacer con diálogo y todas las posturas".

La manifestación tuvo el lema "Que Chile decida su educación" y sirvió también para que los jóvenes expresaran su indignación por los casos de corrupción que se han destapado en el último tiempo y que involucran a políticos y empresarios.

Los manifestantes portaban pancartas en las que se podía leer "Que los corruptos no decidan nuestra educación" y con alusiones al caso Caval, una investigación judicial de un millonario negocio inmobiliario en el que participaron el hijo y la nuera de Bachelet.

Los manifestantes se congregaron en la céntrica Plaza Italia y avanzaron por la Alameda, la principal avenida de Santiago.

La movilización transcurrió pacíficamente hasta el tramo final, cuando grupos aislados de encapuchados se enfrentaron con la policía, que trató de dispersarlos con gas lacrimógenos y carros lanzagua.