¿Por qué estudiar Oriente Medio es importante?

Reducir esta región a guerras y terrorismo es un error. Sus aportes al mundo han sido inmensos.

Soldados de EE.UU. en ejercicios de entrenamiento en Irak.  / AFP
Soldados de EE.UU. en ejercicios de entrenamiento en Irak. / AFP

A menudo se escucha hablar de Oriente Medio con desdén por su lejanía y con desinterés por la complejidad de sus realidades. Sin embargo hay muchas cosas afines entre las creencias colombianas y lo que la historia se ha encargado de que suceda por esos lares donde habitan árabes y musulmanes.

Empecemos por la religión. Los villancicos que se cantan todos los diciembres sobre un tal sitio en Belén y al Jesús que le reza todas las noches son en/de Palestina. El cristianismo (así como el islam y el judaísmo) nació allá y sus lugares más sagrados también; así que entender un poco de Oriente Próximo, le podría explicar a usted, por qué nació católico, adora al Papa y le darán los esclarecimientos detrás de las historias de la biblia.

En reiteradas ocasiones se escuchan cosas como: “todos los árabes son musulmanes y todos los musulmanes son árabes”; sabiendo que hay árabes que se identifican como cristianos -como la mayoría de colombianos- y hasta judíos. Además, la mayor parte de musulmanes ni siquiera están concentrados en Oriente Medio, sino en el resto de Asia (Indonesia es el país con la mayor cantidad de seguidores del islam).

La ignorancia parece inmensa y el interés lo contrario, tanto así que en la mayoría (sino en todas) de las universidades prestigiosas en Colombia, las materias sobre Oriente Medio son electivas, como si fuera más un hobby, que una obligación para entender la política internacional.

Pero quien haga un análisis meticuloso sabrá que desde un par de décadas, la atención internacional se ha volcado sobre Oriente Medio. Es más, la Asamblea General de la ONU donde asisten todos los jefes de Estado del mundo, en su gran mayoría dedican su discurso a sucesos como el conflicto sirio, el tal ISIS (Estado Islámico) y el mal llamado terrorismo islámico. Si los líderes del planeta hablan tanto sobre el tema y los periódicos internacionales (hasta los colombianos) en sus portadas tienen algo concerniente a la región, será porque allá está pasando algo importante, ¿no?

Reducir la importancia de Oriente Medio en un par de párrafos es casi imposible, porque desarrollar y nombrar los aportes de dicha región al mundo (como las matemáticas, aportes en medicina, palabras que adoptamos del árabe en el español) sería propio de un libro. No obstante, no hace más falta que abrir un periódico para entender que estos acontecimientos afectan hasta la economía internacional, si no, vea el precio de los barriles de petróleo y a cuántos pesos está el dólar.

Pensándolo bien, la ola migratoria de sirios a Europa, los atentados terroristas recurrentes en Francia, la supuesta “Tercera Guerra Mundial” en Siria, hasta el ataque a las torres gemelas, se hubiese podido ‘suavizar’ y hasta prevenir si los líderes mundiales hubieran pensado lo que esta columna intenta defender, y hubiesen estudiado Oriente Medio a conciencia. Y por ejemplo, no reducirlo a un desierto lleno de petróleo donde hay barbados que se hacen llamar musulmanes.

Si usted sabe relativamente del tema, imagínese si el estadounidense Paul Bremer, quien se encargó de Irak en la postguerra, se hubiera dedicado a estudiar sus fenómenos, su cultura y su religión. Tal vez y solo tal vez (imposible de saber) no se hubiese creado el desorden que propició una guerra civil; ni un gobierno chií-kurdo revanchista que avivó la confrontación sectaria excluyendo a los suníes a nivel político y social; y cuestiones como el Estado Islámico, diez años después no hubiese sucedido jamás.

Hablar de Oriente Medio y solo pensar en terrorismo es un grave error, pero desconocer que gran parte de lo que se discute sobre el tema viene de allá es igualmente desacertado. Si entendiéramos, al estudiar, por qué suceden y sucedieron miles de acontecimientos en la región, puede ser que no le temeríamos tanto al llamado terrorismo, ya que lógica detrás del miedo siempre está en lo desconocido y pues así, sin miedo no habría ‘terror’ ismo.

Analista de temas de Oriente Medio