Europa, conviviendo con el terrorismo

La sucesión de eventos de las últimas semanas, particularmente en Francia y Alemania, lleva a los europeos a sentir que el terror gana la batalla. El miedo crece, a pesar de que se han evitado varios atentados y de que el Daesh se debilita y pierde terreno.

La policía arresta a un sospechoso en el ataque a la iglesia de Saint Etienne du Rouvray, en la periferia de Ruán (Normandía). El EI se adjudicó la autoría. / AFP
La policía arresta a un sospechoso en el ataque a la iglesia de Saint Etienne du Rouvray, en la periferia de Ruán (Normandía). El EI se adjudicó la autoría. / AFP

“Seamos claros. La amenaza terrorista es una cuestión central, duradera”, dijo el primer ministro francés, Manuel Valls, en una entrevista en el diario Le Journal du Dimanche tres días después de que un ataque en Niza con un camión dejara 84 muertos y más de 200 heridos. Agregó que “el terrorismo formará parte de nuestro día a día durante mucho tiempo, pues la amenaza está cambiando de forma”. Sus palabras lo hicieron blanco de abucheos públicos y críticas en todos los frentes. Voces rabiosas de líderes de la oposición francesa lo señalaron de “inepto e incapaz”, pues afirmaron que “el ataque se habría podido impedir si se hubieran dispuesto más medios”.

Aunque Valls reconoció que el debate sobre si es posible evitar los ataques terroristas es legítimo, respondió que “va a ser necesario acostumbrarse a la amenaza”. Una frase que causa repulsa luego de la sucesión de hechos de las últimas semanas: cuatro ataques en Alemania a punta de hacha, machete y explosivos. O lo que pasó en Normandía (Francia) ayer, que vio cómo un octogenario cura era degollado por dos hombres que irrumpieron armados con cuchillos a la iglesia, tomaron rehenes y gritaron: “Alá es grande”, antes de morir abatidos por la policía.

Entonces, ¿se puede convivir con el terrorismo? Varios analistas dicen que ya lo estamos haciendo, pues el terrorismo llegó al corazón de Occidente hace tiempo. “La realidad nos demuestra que ya estamos aprendiendo. Unos más que otros, es verdad. Los que más, los iraquíes, que sufren atentados desde 2003. Los franceses tuvieron un largo período sin terrorismo precisamente en los años de los grandes atentados de Nueva York (2001), Madrid (2004) y Londres (2005), pero desde el año pasado están sufriendo la mayor ofensiva del Estado Islámico contra un país occidental, con los ataques en París contra Charlie Hebdo y Bataclan y ahora en la Promenade des Anglais, en Niza”, escribió Lluís Bassetts, columnista del diario El País, de España.

Países como Bélgica, blanco de un ataque armado en marzo de este año, decidieron mantener la alerta por riesgo terrorista en el nivel 3, en una escala de 4. El Órgano de Coordinación del Análisis de la Amenaza (OCAM), señaló que “tras los distintos acontecimientos que se han desarrollado recientemente en distintos países, las autoridades y servicios belgas de seguridad han decidido mantener el nivel de alerta que corresponde a un riesgo grave, posible y verosímil”.

Francia, golpeado por tres ataques de gran envergadura en los últimos 18 meses –17 muertos en enero de 2015, 130 muertos el 13 de noviembre de ese año y 84 muertos el pasado 14 de julio–, extendió por seis meses el estado de emergencia. Alemania, por su parte, decidió endurecer sus medidas hacia los migrantes y aumentó los niveles de seguridad.

En entrevista con El Espectador, Philippe-Joseph Salazar, sociólogo francés y autor del libro Palabras armadas –que explica la propaganda terrorista del Estado Islámico– anotó que “después del ataque en Bruselas, Die Tijd, el principal periódico flamenco, reportó algunas de mis palabras: que era tiempo de dejar de llorar y decir que ‘no tenemos miedo’ porque es inútil. Si no tienes miedo y no haces nada, significa que de hecho tienes miedo de actuar. Llamé a la furia. Pedí estar furiosos. La furia (no la ira) es una emoción noble: te ayuda a reconocer cuando existe peligro y cómo ese peligro puede ser superado. La rabia empodera”.

Pero lo que surge después de estos ataques es el miedo. Editoriales de los principales periódicos europeos hablan del temor que empieza a apoderarse de los europeos y piden no ceder ante los terroristas. “Afirmar, sin más, la supremacía de nuestros valores y nuestras políticas no es suficiente. En este cambio de era hay algunas verdades incómodas. El discurso habitual sobre las causas del terrorismo es necesario”, escribió en el diario El Mundo Francisco de Borja Lasheras, director adjunto de la Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. Más aún cuando todo lo que sucede se le adjudica al Estado Islámico (EI).

Pescando en río revuelto

Expertos en terrorismo piden tener cuidado en otorgarle más visibilidad a este grupo terrorista que, sin duda, se convirtió en la mayor amenaza para la seguridad mundial y ha sido el autor de varios de los atentados más mortales de los últimos años. Sin embargo, los investigadores dudan de su participación en algunos de los más recientes ataques.

“La matanza en Niza o el ataque con un hacha contra los pasajeros de un tren en Alemania ayudan a crear un clima de miedo y refuerzan la idea de que el EI sigue estando a la ofensiva, pese a sus pérdidas de territorio en Irak y en Siria”, explicó a la AFP Aymenn al Tamimi, experto en yihadismo del centro de estudios estadounidense Middle East Forum.

Pero la forma en la que el EI ha reivindicado estos ataques sugiere una ausencia de implicación operacional directa, agregó. La agencia Amaq, uno de sus órganos de propaganda, explicó que el ataque en Alemania había sido perpetrado “en respuesta a sus llamados a golpear a los países de la coalición que lucha contra la organización en Irak y en Siria”.

El grupo se refiere a los autores como sus “combatientes”, sin especificar cuál es la naturaleza de los vínculos que los unen al grupo yihadista. “Para el Estado Islámico, esta estrategia ofrece muchos beneficios a un bajo costo, ya que estos ataques no necesitan de una larga planificación y su eficacia es máxima. En cambio, para las autoridades, son más difíciles de evitar, ya que son más imprevisibles”, destacó Tamimi.

El investigador Will McCants, experto en movimientos yihadistas del centro de estudios Brookings Institution, con sede en Washington, explicó que los ataques inspirados en el grupo son muy difíciles de parar por la falta de vínculos operacionales con la organización. “Además, crean más paranoia que los ataques cometidos directamente”, ya que el atacante podría ser cualquiera”.

Golpes al terror

En los últimos años, sólo Francia ha evitado que se cometan más de 16 ataques terroristas, según organismos de inteligencia. En otros países también se han desmantelado decenas de atentados. Mientras tanto, el Estado Islámico está sufriendo severas derrotas en el califato territorial de Siria e Irak.

En dos años, la Coalición liderada por Estados Unidos ha lanzado cerca de 14.000 bombardeos en la zona donde se declaró el Califato. Según Washington, el EI ha perdido un 50 % de su territorio en Irak y entre el 20 y el 30 % de las zonas que controlaba en Siria, con respecto a 2014.

“A pesar de eso, el grupo no ha perdido la capacidad de llevar a cabo ataques oportunistas”, le dijo a AFP Michael Weiss, del centro Atlantic Council. En este contexto la propaganda crea el marco ideal para incitar ataques de individuos con problemas psicológicos o propensos a tener impulsos violentos, sin importar si han tenido durante mucho tiempo vínculos con el extremismo islámico.

“Los medios occidentales están dando una caricatura del Califato y sus seguidores, y esta caricatura nos ciega ante la realidad. Si quiere combatir a un enemigo, comience por conocerlo bien y nunca lo subestime”, señaló Salazar.

La prensa europea ya habla incluso de la “israelización” de Europa, pues Israel convive con el terrorismo desde hace décadas. “A pesar de la presencia del terrorismo, los israelíes siguen sus vidas de forma normal y democrática, no obstante la ola de apuñalamientos que se vive desde octubre”, explica el periódico La Vanguardia. De hecho, revela que desde los atentados en Bruselas, Israel recibe cientos de solicitudes para ayudar a reforzar la seguridad de aeropuertos y otros puntos de varias ciudades.

“Hay que desconfiar de los que definen al ISIS como el mal absoluto y lo comparan con lo que vivieron nuestros antepasados frente al nazismo. Al Baghdadi (líder del Estado Islámico) no es Hitler y tampoco estamos a las puertas de la tercera guerra mundial, porque el EI es un proto-Estado largamente rechazado por más del 99,9 % de la población mundial. Lo que ocurre es que cuando las bombas estallan en las capitales de Occidente, se acciona inconscientemente un uso selectivo de la memoria, efecto directo del terror, y se olvida la cantidad infinita de ataques terroristas de los años setenta y ochenta o los ataques fuera del continente europeo”, explicaba en este periódico Massimo di Ricco, doctor en Estudios Mediterráneos y docente de la Universidad del Norte.

 

 

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