Evo Morales ataca a los indígenas

La ministra de Defensa de Bolivia, Cecilia Chacón, renunció a su cargo después de que el presidente tomara la decisión de dispersar por la fuerza una marcha indígena que se dirigía hacia La Paz el pasado domingo.

A la dimisión de la ministra se suman las voces de asociaciones indígenas y organizaciones de derechos humanos en contra de la represión, que deja en entredicho el discurso indigenista con el que fue elegido el presidente boliviano.

La marcha empezó hace poco más de un mes. Los indígenas protestan contra la construcción de una vía de 300 km que atravesaría el parque ecológico de Tipnis, que tiene 1,2 millones de hectáreas y está habitado por unas 15 mil personas de tres etnias.

El domingo, cuando la marcha estaba en las afueras de Yucumo, a 320 km de La Paz, fue dispersada por la policía con gases lacrimógenos y equipos antimotines. Cerca de mil manifestantes fueron detenidos y luego liberados. El ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, negó que haya muertos o desaparecidos.

El jefe policial, general Óscar Muñoz, indicó que el detonante de la represión fue la agresividad de los indígenas, que fueron soprendidos por las autoridades en su campamento. Sin embargo, la activista de derechos humanos y testigo de los hechos, María Amparo Carvajal, afirmó que los policías arremetieron contra los indígenas “con una violencia tremenda”.

Medios televisivos mostraron imágenes en de la policía tirando al suelo a algunos marchistas —incluidas mujeres— y subiéndolos a camionetas con las manos atadas. Algunos indígenas tenían tapada la boca con cinta adhesiva. También aparecían mujeres llorando porque no encontraban a sus hijos.

Morales, que es indígena aymara, que enarboló la bandera indígena para conseguir el apoyo de la mitad de la población durante su candidatura, que declaró oficiales 36 idiomas indígenas en su país, que estableció el derecho de los pueblos indígenas a la autonomía y el autogobierno y a ser consultados cuando el Gobierno decida sobre sus territorios, ahora siembra dudas sobre su idilio con los aborígenes bolivianos.