Expectativa regional

Después de 50 años entre la guerra y la búsqueda de la paz, estas elecciones serán decisivas para Colombia no sólo a nivel doméstico, sino también en América Latina.

Los negociadores del gobierno durante una ronda de conversaciones de paz en La Habana. / EFE

Este es un año de expectativa regional por la realización de varios procesos electorales importantes: Chile, El Salvador, Panamá, Costa Rica, Colombia, Uruguay, Argentina y Brasil. Después de más de una década de construcción de un nuevo mapa político regional, pareciera que la derecha continental avanza perseverante en la búsqueda de la recuperación del poder, sin cambiar su discurso, pero ajustando sus estrategias. Después de 50 años entre la guerra y la búsqueda de la paz, esas elecciones serán decisivas para Colombia.

¿Cuál es el impacto geopolítico de las elecciones colombianas para América Latina? La Colombia Amazónica, Andina y Caribeña se ha cercado de siete bases militares de Estados Unidos, plenamente “justificadas” por el largo conflicto interno y por el combate al narcotráfico. Con la firma de 13 tratados de libre comercio en los últimos años, Colombia se enorgullece de conceder a los inversionistas extranjeros la seguridad jurídica, la estabilidad macroeconómica y mano de obra barata. Su política exterior se ha diversificado en términos de socios comerciales y aliados políticos y la región está más cerca de su imaginario. Es uno de los líderes de la Alianza Asia-Pacífico y Estados Unidos sigue siendo su aliado incondicional en la guerra y en la paz.

Más allá de la pugna mediática entre el expresidente Álvaro Uribe y el presidente Santos, hackers y cheques de dudosa procedencia, el dilema sigue siendo la guerra y la paz o, mejor, cuánto cuesta la paz y cuál es la rentabilidad de la guerra. ¿En quién creer, en el señor de la Guerra o en la posibilidad de la Paz? con un Congreso elegido por una minoría, dos proyectos de país aparentemente antagónicos, pero absolutamente similares, con excepción del discurso y del método para terminar el conflicto.

Según un estudio del Consejo Noruego de Refugiados, Colombia es el segundo país del mundo con más desplazados internos, después de Siria. La confrontación entre guerrilla, paramilitares y fuerzas armadas ha obligado al 12% de la población al desplazamiento forzado, lo que se suma al abandono del campo. Según las pruebas PISA, el país continúa presentando bajos resultados en educación. Colombia se ubica entre los últimos puestos del ranking de educación de la OCDE. Sin embargo, en el último informe del FMI el país es visto como una economía estable con perspectiva de crecimiento.

No obstante, a la sombra de las elecciones, aún están La Habana y América Latina. El voto por la paz sigue siendo legítimo. Se espera la firma del acuerdo de paz, el cese al fuego bilateral y el inicio del posacuerdo. LA OEA Y la ONU manifestaron su apoyo a ese proceso, sobre todo después del acuerdo en el cuarto punto, referente a la terminación de los cultivos ilícitos. A pesar del respaldo internacional, no se sabe si después de las elecciones habrá condiciones reales para que eso ocurra, o si desde otros frentes se abrirá una era de desestabilización sin fin.

Para América Latina, la victoria del Centro Democrático ratificaría a Colombia como la punta del iceberg de la ofensiva regional de Estados Unidos, mediante acuerdos comerciales y pactos militares y de seguridad no explícitos, como la exportadora de subcontratistas para “ordenar” países considerados inestables o gobiernos “ilegítimos”, y el país con la guerrilla más antigua del mundo. En el ajedrez geopolítico regional, Colombia no sólo se alejaría de la región porque no creería en ella, sino también porque no inspiraría confianza.

En ese sentido, Colombia se distanciaría de América Latina y haría lo que muchos segmentos más conservadores e incrédulos en relación con la integración regional desean: estar en la Celac y en la Unasur sin un sentido de pertenencia, pero política e ideológicamente, en la práctica, pertenecer al círculo “cerrado” de América del Norte. Para el Centro Democrático, América Latina es circunstancial, no aprendieron la lección de México: “Lejos de Dios y cerca de Estados Unidos”…

 

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