La extrema derecha afianza su posición en Francia tras los atentados

El Frente Nacional no se ha visto desgastado por su indefinición tras los atentados yihadistas, que dejaron 17 muertos el mes pasado

EFE

La llegada del Frente Nacional en cabeza en las primeras elecciones tras los atentados yihadistas de París confirma la fuerza de la extrema derecha en Francia, en detrimento de los conservadores de la UMP de Nicolas Sarkozy, quien debe decidir ahora la estrategia a seguir.

"Aquellos que pensaban que el Frente Nacional sería seguramente el gran perdedor tras las sangrientas tragedias de enero nunca se lo habrían imaginado", resumía el lunes el diario conservador Le Figaro. El FN no se ha visto desgastado por su indefinición tras los atentados yihadistas, que dejaron 17 muertos el mes pasado.

Entonces, la presidenta de la formación ultraderechista, Marine Le Pen, decidió manifestarse contra la "amenaza islamista" en una protesta alternativa a la gran manifestación de unidad nacional del 11 de enero en París. Así, la candidata de la extrema derecha, Sophie Montel, parte en primera posición de cara a la segunda vuelta de la elección legislativa parcial de Doubs (este) para remplazar a Pierre Moscovici, exministro de Economía nombrado comisario europeo.

Con un 35% de los votos en la primera vuelta, Montel se enfrentará el 8 de febrero al candidato del gobernante Partido Socialista (PS), quien terminó en segunda posición en esta región industrial con un elevado nivel de desempleo. Por su parte, la UMP, dirigida desde finales de 2014 por el expresidente francés Nicolas Sarkozy (2007-2012), debe fijar el martes su posición, si bien ya desde el lunes sus dirigentes se dividían entre los defensores de una línea "ni PS, ni FN" y los partidarios de un frente republicano, que deje fuera al FN.

"El Frente Nacional desfigura Francia", dijo la vicepresidenta y número dos de la UMP, Nathalie Kosciuzko-Morizet, partidaria del segundo escenario, mientras que el secretario general de la formación, Laurent Wauquiez, descartó "hacer un llamamiento a votar a la izquierda" y defendió el "voto en blanco".

Sarkozy, entre la espada y la pared

Estos dos responsables simbolizan la difícil elección a la que se enfrenta Sarkozy: hacer un llamamiento contra la extrema derecha y arriesgarse a ofender a una base cada vez más próxima del FN; o no escoger y exponerse a los reproches por enterrar los últimos vestigios de la unión nacional nacida tras los atentados.El ex jefe de Estado busca vencer en la elección presidencial de 2017, pero ya tuvo dificultados para imponerse en su propia formación en noviembre.

Su vuelta "no detuvo el avance del FN" y "lo más grave es que no consigue que su partido hable con una sola voz", señala uno de sus ex ministros.Alain Juppé, fundador de la UMP y candidato en las primarias de la derecha para las presidenciales de 2017, se expresó con claridad a favor de "impedir el paso al FN" y añadió que esta formación es hoy el "principal adversario político" de la UMP.

"Su llegada a las responsabilidades nacionales ya no es más una hipótesis escolar. En mi opinión, sería una catástrofe para nuestro país", añadió.En la izquierda, el primer secretario del PS, Jean-Christophe Cambadélis, hizo un llamamiento oficial el lunes a la UMP para que apoye al candidato socialista en una movilización de "todos los partidos republicanos", a la que ya se unieron centristas, ecologistas y extrema izquierda.

"Frente a un partido xenófobo que juega la baza del miedo, cada uno debe asumir sus responsabilidades", dijo el presidente de la Asamblea Nacional, el socialista Claude Bartolone.El Frente Nacional se mostraba el lunes seguro de alzarse con este escaño, que elevaría a tres diputados su presencia en el Parlamento. "Una gran parte de los electores de la UMP votarán a la candidata del FN", predijo Louis Aliot, pareja de Le Pen y vicepresidente del partido.La elección legislativa parcial de Doubs cuenta con un carácter simbólico en varios aspectos.

Por un lado, el paso del candidato socialista a la segunda vuelta parece confirmar el aumento de la popularidad del presidente François Hollande y su primer ministro Manuel Valls tras los atentados.No obstante, también refuerza el resultado de un sondeo publicado la semana pasada, que sitúa a Marine Le Pen en primera posición de cara a una primera vuelta de la próxima elección presidencial.Y afianza, además, las esperanzas de la extrema derecha de continuar su anclaje en el país en las elecciones departamentales de marzo, tras obtener 11 localidades en las municipales, 25 escaños en las europeas y representación en el Senado.

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