Ferguson sigue gritando

Diez días después de la muerte del joven afroamericano a manos de un policía, la protesta continúa.

Cada noche, Ferguson es escenario de protestas por la muerte de un afroamericano de 18 años. / AFP

La avenida West Florissant de la pequeña ciudad de Ferguson (Misuri), epicentro de las protestas por la muerte de Michael Brown en un incidente policial hace diez días, se llena cada noche de miles de mujeres, ancianos y jóvenes enfurecidos —la mayoría afroamericanos (el 75% de la población de Ferguson es negra)— que claman justicia. Y cada noche, la policía —la mayoría blanca (sólo hay 3 policías negros)— trata de disolver las manifestaciones con desastrosos resultados: desde el día en que murió Brown se han denunciado excesos de la fuerza pública, abusos y detenciones arbitrarias.

La última noche no fue diferente. Según el vocero de la Patrulla de Carreteras de Misuri (la policía fue relevada por los excesos), en la protesta fueron detenidas 47 personas. No hubo heridos ni tampoco gases lacrimógenos para dispersar a la población.

West Florissant, de un kilómetro de longitud, está rodeada por tiendas de descuento, una cooperativa de crédito y un local de comidas rápidas. Tablas de madera contrachapada llenas de grafitis cubren las ventanas de tiendas destrozadas por saqueadores, como la de un local de licores del que la policía afirma que Brown robó unos cigarrillos media hora antes de que fuera abatido.

Agentes estatales vigilan a los transeúntes desde camionetas estacionadas frente a una casa de empeño. En un cercano centro comercial, guardias armados custodian las puertas principales y miembros de la Guardia Nacional, con vehículos Humvee, mantienen una actitud discreta pero alerta. Durante el día Ferguson es una, y en la noche los ánimos parecen alterarse.

Varios periodistas que cubren las protestas en Ferguson aseguran en las redes sociales que algunos de sus compañeros han sido arrestados y muestran con videos la situación que parece salirse de control con el paso de los días. Cadenas como Al Jazeera han registrado escenas de brutalidad policial, algo que ha servido para que países como Egipto, Irán e incluso Siria les pidan a las autoridades estadounideneses “contención”, un discurso que suele dar EE.UU. cuando las protestas son más allá de sus fronteras.

La organización Amnistía Internacional envió un equipo de observadores a Ferguson. La alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Navi Pillay, originaria de Sudáfrica, aseguró en una entrevista que las escenas de Ferguson le recuerdan a la violencia racial del apartheid y le pidió al gobierno del presidente Barack Obama investigar las acusaciones de brutalidad policial y examinar la “raíz de las causas” de la discriminación.

Para eso llegó el enviado especial de Obama a esta pequeña ciudad del Medio Oeste de EE.UU., el fiscal, Eric Holder, quien pidió el fin de la violencia y prometió una investigación “completa, justa e independiente” sobre la muerte del joven negro. “Entendemos la necesidad de una investigación independiente y esperamos que la independencia y la minuciosidad de nuestra investigación traigan calma a las tensiones de Ferguson. Pero para empezar el proceso de reconciliación necesitamos ver primero el fin de los actos de violencia en las calles”, consideró Holder en un editorial publicado en el St. Louis Post-Dispatch.

Los medios de comunicación de Estados Unidos dicen que la muerte del joven revivió los problemas raciales que permanecían bajo un manto de oscuridad y temen que el efecto se extienda a otras ciudades como Nueva York, que el sábado será epicentro de una marcha en Staten Island por la muerte de Eric Garner, un afroamericano de 43 años que se resistió a ser arrestado y fue reducido por la policía con una llave de estrangulamiento prohibida. Hasta ahora las protestas han sido pacíficas, pero el temor crece por el efecto que pueda tener Ferguson.