En Ferguson, voto o bala

En 1964, en pleno apogeo del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos, Malcolm X dio su famoso discurso “El voto o la bala”.

Protestas en Ferguson, Misuri. / AFP

Además de una invitación a que la comunidad negra asumiera por medios propios la tarea de combatir las fuentes de su opresión política, económica y social, el discurso ofreció una aguda lectura de la realidad estadounidense que sigue teniendo resonancia hoy.

Aunque la muerte de un adolescente afroamericano desarmado a manos de un policía blanco fue el detonante que lanzó el tema racial al centro del debate nacional, es síntoma de un problema generalizado y no tan lejano al retrato ofrecido por el polémico líder negro hace medio siglo.

Ferguson, Misuri, ha sido presentado por algunos medios como un caso atípico de desigualdad: siendo el 67% de la población, en su mayoría pobre, tan solo uno de seis miembros del consejo municipal y tres de 53 policías son afroamericanos. Sin embargo, un sinnúmero de estudios oficiales y no oficiales evidencia un continuo de prácticas discriminatorias que incluyen (pero no se limitan a) la brutalidad policial y el fichaje (profiling) racial. En lo que va de agosto, Michael Brown es al menos el quinto hombre negro desarmado dado de baja por la policía. Pese a que no existen estadísticas nacionales, el conteo del FBI de “homicidios justificables” indica que entre 2005 y 2012 han muerto casi dos afroamericanos por semana de forma similar.

Según un estudio del Sentencing Project de 2013, uno de tres hombres negros irá a prisión en algún momento de su vida, en contraste con uno de seis hispanos y uno de 17 blancos. Por su parte, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) afirma que desde 2002, tan solo en Nueva York, 5 millones de personas han sido requisadas como parte de la popular política de “pare y requise” (stop and frisk), que fue declarada inconstitucional y discriminatoria en 2013 por una jueza federal. De éstas, un 90% no tenía antecedentes judiciales, 50% eran negros, 30% hispanos y solo entre 10 y 12% blancos.

En contraposición de estas evidencias empíricas, varias encuestas realizadas en Estados Unidos después de Ferguson sugieren que blancos y negros ven el incidente de forma muy distinta. Mientras que un 80% de los afroamericanos encuestados considera que forma parte de un patrón general de violencia policial hacia dicho grupo, tan solo 40% de los blancos coincide.

A su vez, casi la mitad de los blancos encuestados consideran que el tema racial está recibiendo más atención de lo que merece. En parte, esta brecha se explica por la separación racial que aún caracteriza a Estados Unidos: 75% de los blancos no tienen amistades negras ni hispanas, con lo cual no están posicionados socialmente para entender y simpatizar con las vivencias de las comunidades no blancas.

Malcolm X advirtió en su momento que el desencanto, la frustración y la rabia de ser ciudadanos de segunda clase —una especie de esclavitud del siglo 20— era una combinación explosiva. Más allá de la reivindicación del “poder negro”, la suya es una condena al racismo y la marginación social, junto con una advertencia de que el Estados Unidos blanco y privilegiado tiene que cambiar, so riesgo de protestas y el uso de la violencia. Los hechos de estos días parecen darle la razón.