Francia aprobó el matrimonio homosexual pero sigue dividida

El sí a la nueva legislación deja a una nación ultrapolarizada. Se esperan más manifestaciones de una oposición que intenta debilitar la imagen del presidente Francois Hollande.

Activistas celebran la aprobación del matrimonio igualitario en Francia/ AFP
Activistas celebran la aprobación del matrimonio igualitario en Francia/ AFP

Igualdad, una de las palabras que en medio de libertad y fraternidad conforma el lema de la republica de Francia, se oyó el martes por las calles del país. Acababa de ser aprobada la ley que permite a las personas del mismo sexo casarse y adoptar hijos. (Ver inforgrafía)

Sin embargo, en el país del liberalismo y los derechos humanos, la legalización del matrimonio homosexual tuvo que pasar por tortuosos debates y manifestaciones antes de ser aprobada en la Asamblea Legislativa. La reforma impulsada por el presidente Francois Hollande –considerada la más importante en el país después de la abolición de la pena de muerte- siembra esperanzas en la comunidad gay y en quienes apoyaron la candidatura del mandatario socialista, pero al mismo tiempo deja una sociedad polarizada y ante el riesgo de nuevos ataques homofóbicos como los que sirvieron de preludio al aval de la nueva normatividad.

La aprobación ya estaba cantada, debido a la mayoría con la que cuenta el partido socialista en la Asamblea Legislativa. Después de 136 horas y 46 minutos de debate, el Parlamento adoptó el proyecto de ley por 331 votos a favor y 225 en contra. Además del matrimonio y de la adopción, el texto prevé que las parejas ya casadas en países donde se autorizó las bodas gay anteriormente, podrán pedir en Francia el beneficio de la equivalencia del derecho.

El texto es tan específico que añade una particular disposición para luchar contra la discriminación extrema, al prohibir también cualquier medida de sanción o de despido en contra de un empleado que, debido a su orientación sexual, sea expatriado a un país que reprima la homosexualidad. Es decir, no está obligado a aceptar un trabajo en una nación donde no lo protejan normas similares.

En la Asamblea se escucharon aplausos y gritos de rechazo. El presidente de la Asamblea, Claude Bartolone, a quien en la víspera le había sido enviada una misiva cargada con pólvora y amenazas contra su familia si permitía la votación, se mostró congratulado. La portavoz y símbolo del movimiento en contra de la ley, Frigide Barjot, una humorista cercana a los católicos integristas que usa un pseudónomio que parodia el nombre de Brigitte Bardot, fue abucheada por activistas homosexuales al salir del recinto de la Asamblea.

Como en las calle de Colombia, en las calles de Francia se respira polarización. En los últimos meses hubo un recrudecimiento de ataques homofóbicos. Las multitudes –que en todo caso resultan ser una minoría- que salieron a manifestarse en contra de la reforma, fueron impulsadas por el partido político conservador Unión por un Movimiento Popular (UMP), que presentó un recurso ante el Consejo Constitucional contra esta ley y seguirá impulsando las manifestaciones para debilitar la imagen de Hollande, ya deteriorada por la crisis económica y social que vive el país. También se sumaron movimientos católicos, de ultraderecha y hasta neonazis. La oposición amenazó con seguir protestando aún después de aprobado el matrimonio gay. Convocó a una concentración ayer mismo y a otra el 26 de mayo.

El gobierno, que jamás anticipó una movilización de esas dimensiones, ahora espera que con la aprobación se disipen las tensiones y que Francia acepte paulatinamente esa legislación. “Sabemos que no hemos retirado nada a nadie, al contrario hemos reconocido los derechos a nuestros conciudadanos cuya ciudadanía estaba falsamente cuestionada y hemos abierto derechos a todas las demás parejas”, indicó ante los diputados la ministra de Justicia, Christiane Taubira, tras darse a conocer el resultado de la votación. “Es por lo tanto sin duda alguna un texto generoso el que ustedes han votado hoy”, concluyó.

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