Las fronteras del poder

Chavismo y antichavismo parecen estar de acuerdo en la defensa de sus límites territoriales en disputa, con un ojo puesto en el espacio marítimo y la soberanía nacional y el otro en la campaña electoral de este año.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, junto a su esposa, Cilia Flores. / EFE
Con unas líneas en diagonal. Así se dibuja desde hace décadas en los colegios de Venezuela la “pata trasera” del mapa del país, llamada “Zona en Reclamación” por niños y especialistas. Según el acuerdo de Ginebra de 1966, ese territorio es parte de una disputa reconocida por Gran Bretaña, la República Cooperativa de Guyana y Venezuela, aunque en muchos casos los venezolanos han visto desaparecer poco a poco no sólo las líneas, sino toda el área, a partir del desconocimiento o la mala memoria.
 
Que lo diga la geopolítica: todo tiene sus límites. Este mes la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel) prohibió la difusión de una cuña publicitaria de la empresa de ropa Traki porque en la pieza aparecía el mapa venezolano sin la Zona en Reclamación. No fue una medida que causó revuelo, ni siquiera en las redes sociales, que suelen agitarse con facilidad. En un tibio debate, decenas de usuarios aplaudieron la sanción y otros tantos la calificaron de exagerada. El anunciante corrigió la edición y el comercial volvió al aire.
 
Ese desliz sería el colofón de una controversia. Mientras Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) promovían desde febrero una campaña contra el decreto del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que señalaba a Venezuela como una amenaza, dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) les achacaban una postura débil frente a las intenciones de Guyana de extender su plataforma continental.
 
En marzo de este año un barco de la empresa petrolera estadounidense Exxon Mobil realizó una exploración en las aguas del Esequibo, aún en disputa, y esto originó un nuevo conflicto entre Venezuela y Guyana. El coronel venezolano Pompeyo Torrealba, exjefe de la Unidad Especial para el Esequibo, dio con una clave en la televisora estatal al referirse a la poca importancia que el venezolano suele darle a este tema, de precedentes históricos: “Somos incoherentes, tenemos que enseñar a la población para que entendamos que el Esequibo es venezolano. Es un problema de información, de educación... Conseguimos hasta en sitios públicos mapas de Venezuela sin el Esequibo. Esas rayas del mapa provenían de una posición timorata de nuestro Estado”, dijo entonces.
 
Pese a estar en la orilla opuesta, el diputado de Acción Democrática William Dávila, quien pertenece a la comisión de política exterior de la Asamblea Nacional de Venezuela, coincide en alguna medida con Torrealba: “Lo importante y grave es la inacción y el silencio que ha mantenido este régimen por años en un tema tan delicado como es la soberanía y los derechos de Venezuela sobre ese territorio, sobre la Zona en Reclamación y sobre la fachada atlántica del delta del Orinoco. ¿Dónde están las notas diplomáticas de protestas en resguardo de los derechos soberanos?”, escribió en una nota de prensa.
 
“Rechazamos por completo la presencia de empresas transnacionales, en este caso la de Exxon Mobil, que está realizando labores de exploración petrolera en un área que es de Venezuela...”. Pese a que Dávila buscaba azuzar a la canciller Delcy Rodríguez, era la primera vez en mucho tiempo que chavismo y oposición se ponían de acuerdo.
 
De Guyana a Colombia
 
A finales de 2011, cuando era diputada, María Corina Machado criticó la actuación del Gobierno frente a la delimitación de sus áreas marítimas, en el programa bandera del antichavismo Aló Ciudadano. Esa tarde Machado dirigió un dardo a quien es hoy uno de sus principales aliados internacionales: “El presidente Pastrana dijo: ‘Bueno, ¿y por qué no aprovechamos este momento para discutir el tema del golfo?’. Está muy equivocado. Pero uno de los acuerdos de hoy, y esto es realmente preocupante, se refiere a un acuerdo de exploración conjunta de campos maduros en el bloque 16 del lago de Maracaibo. ¿Cómo es eso? ¿En este momento?... ¿Con este Gobierno, que ha demostrado que no es capaz de defender nuestra soberanía en el Esequibo o en la frontera con los grupos guerrilleros? ¿Pretender aprovecharse de esta situación para introducir el tema del golfo? ¡En absoluto!”.
 
Por la actual diferencia con Guyana, el gobierno de Maduro ordenó el pasado 26 de mayo la creación y activación de las Zodimain: Zonas Operativas de Defensa Integral Marítima e Insular, una delimitación para el uso de las aguas marinas y submarinas con presencia de los componentes que dependen del Ministerio de Defensa venezolano. Unos límites territoriales: fronteras invisibles que flotan y se sumergen en el oleaje del mar Caribe y el océano Atlántico. Algo que tocó los intereses de Colombia.
 
En las demarcaciones establecidas mediante decreto presidencial, la Zodimain Occidental entra en aguas del golfo y toma parte de la zona aún en disputa entre Colombia y Venezuela, lo que encendió las alarmas en Cancillería. “Persisten diferencias entre Venezuela y Colombia que han impedido lograr un acuerdo en torno a los temas pendientes en la delimitación de áreas marinas y submarinas...”, respondió el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.
 
Desde 1990 esas negociaciones han estado estancadas. Después del incidente de la corbeta colombiana Caldas (1987), que fue interceptada en el golfo por fragatas de la Armada venezolana, las aspiraciones territoriales sobre esas aguas quedaron sometidas a una comisión binacional de conciliación que hasta la fecha no ha generado resultados.
Por el golfo salen exportaciones petroleras de Pdvsa, y Venezuela mantiene labores de patrullaje. Así lo dijo el exembajador venezolano en Colombia Gustavo Márquez, quien opina que deben retomarse las conversaciones y llama a no caer en la trampa de sectores que anhelan un conflicto.
 
En una declaración al portal Contrapunto, Márquez recordó que en los acuerdos que existen no se impide ejercer soberanía sobre esos espacios: “Quizás lo que llama la atención en Colombia es que la creación de esta Zodimain Occidental ocurre al mismo tiempo que la de la fachada atlántica que limita con Guyana, y eso ha alertado a sectores de Colombia que sostienen que parte del golfo de Venezuela corresponde al mar territorial de Colombia”, dijo Márquez, para quien las negociaciones establecidas desde 1989 sí han funcionado, y prueba de ello es que hasta ahora no se ha producido ningún impasse en esas fronteras.
 
En Colombia disgustó la forma. La canciller Holguín sostuvo que mantendrá a nivel “bilateral” y “diplomático” su protesta ante Venezuela, ya que el decreto afecta aguas aún por delimitar y se realizó de forma unilateral. “Las decisiones unilaterales van contra el derecho internacional... Estamos convencidos de que Venezuela debe responder”, dijo cuando requirió una “rectificación” del decreto firmado por Nicolás Maduro.
 
“La República Bolivariana de Venezuela llama la atención sobre el tenor de las declaraciones del gobierno de Colombia, en donde se escandaliza y exagera los chantajes y mentiras mediáticas en sustitución de válidos canales diplomáticos y de diálogo debido entre países de buena vecindad”, respondió la Cancillería venezolana.
 
Esta última semana internacionalistas y exfuncionarios venezolanos han navegado frente a los micrófonos para coincidir, independientemente de su postura política partidista, en su defensa territorial: “Cada país tiene potestad de decretar lo que quiera y cada país puede protestar”, dijo el exembajador Julio César Pineda a BBC. “Los estados pueden tomar posiciones unilaterales que, si no son protestadas, quedan firmes. Y si son protestadas te obligan a una negociación”, declaró a Patricia Marcano el capitán Luis Guillermo Inciarte, presidente de la ONG Organización Nacional de Salvamento y Seguridad Marítima.
 
El doctor en ciencias políticas Rafael Sureda, autor de varios libros, entre ellos La delimitación con Colombia, líneas y conflictos, piensa que “deberíamos aplacarnos, despolitizar y despartidizar el tema, pues el asunto es de todos, con uniforme militar o civil, y sin diferencias político-ideológicas, y más ahora que se necesita la unidad nacional”.
 
Esta semana el Consejo Nacional Electoral de Venezuela anunció la fecha de sus próximas elecciones legislativas: el 6 de diciembre. Un punto de honor para la Mesa de Unidad Democrática, que reúne a los partidos opositores. Según encuestas, la aprobación de la gestión de Maduro apenas supera el 25%, pese a que después de la campaña nacionalista contra el decreto de Obama había subido diez puntos. Podría ahora, gracias a una nueva batalla submarina que apele a la identidad y la soberanía, estar buscando un mínimo respiro que le ayude a sacar la cabeza del agua y garantizar su mayoría en la Asamblea Nacional. Es desde allí que ha logrado limitar a la oposición y ampliar las fronteras de su poder.
 
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Maduro espera explicar el tema ante la AN
 
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, tiene pendiente acudir a  la Asamblea Nacional (AN) para exponer su posición acerca del conflicto con Guyana, por el derecho sobre aguas del océano Atlántico en las que Exxon Mobil anunció un importante hallazgo de petróleo. Sin embargo, el presidente pospuso su visita planeada inicialmente para el jueves y luego para el viernes.  El mandatario no explicó los motivos del aplazamiento de la visita pero agregó que convocará a una “unión cívico-militar” para enfrentar “la provocación de la Exxon Mobil” y denunciará una “maniobra internacional de la derecha para provocar a Venezuela con problemas limítrofes”. Más de la mitad del territorio en disputa con Guyana está ubicado frente a Venezuela, cuyo gobierno respondió el 8 de junio que resistirá “vigorosamente” los intentos de Caracas de imponerse, a lo que Maduro respondió diciendo que la Exxon Mobil estaba detrás del conflicto. Maduro  invitó a Guyana a no dejarse influenciar por la petrolera estadounidense.
 
La reciente polémica electoral 
 
El Consejo Nacional Electoral  anunció este jueves que los partidos o coaliciones partidistas deben presentar un listado de candidatos para los comicios legislativos del 6 de diciembre donde la mitad de los postulantes deben ser mujeres o al menos 40 %, en casos especiales.  “Es ilegal, inconstitucional e ilegítimo cambiar las reglas del juego” después de que la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) hiciera hace un mes sus primarias y anunciara sus candidatos; “es una maniobra chavista”, protestó el secretario de la Mesa de Unidad Democrática, Jesús Torrealba.Según las encuestas, el chavismo enfrenta las elecciones más difíciles desde 1999, pues apenas obtendrían un 25% de los votos.