Gobierno egipcio ha desaparecido a cientos de personas: Amnistía Internacional

Miembros de la Agencia de Seguridad Nacional han torturado y desaparecido a opositores, activistas e incluso niños. La justicia permanece en silencio.

Manifestantes protestaron en el centro de Roma por las desapariciones ocurridas en Egipto, entre ellas la de una estudiante italiano: Giulio Regeni. / EFE

Un miembro de la Agencia de Seguridad Nacional de Egipto le dijo a Islam Khalil (26 años), por entonces detenido: “¿Usted cree que tiene un precio? Podemos matarlo, envolverlo en una cobija, tirarlo en cualquier caneca y nadie va a preguntar por usted”. Khalil fue desaparecido por 122 días bajo el cargo de pertenecer a fuerzas de la oposición, que presumiblemente amenazan el gobierno del presidente Abdel Fattah al-Sisi. En su tortura centenaria, el joven perdió la conciencia luego de que fuera vendado, golpeado, electrocutado en los genitales y colgado de sus muñecas por horas.

El caso de Khalil es uno de los 17 que recoge el grupo Amnistía Internacional, una organización dedicada a investigar el estado de los derechos humanos en el mundo. Amnistía encontró que en estos casos hay rasgos comunes de tortura y amenaza psicológica contra activistas y opositores del gobierno de al-Sisi. Los encargados de dichas torturas, en connivencia con los entes de la justicia, son miembros de la Agencia de Seguridad Nacional, una entidad que nació de Investigaciones Estatales de Seguridad, encargada de la inteligencia durante el gobierno de Hosni Mubarak y acusada de múltiples violaciones de derechos humanos.

El gobierno de al-Sisi se ha enfrentado de manera frontal a la Hermandad Musulmana, un grupo religioso y político que gobernó en Egipto tras la caída de Mubarak y al-Sisi expulsó del poder tras un golpe militar. Muchas de las personas que fueron desaparecidas resultaron acusadas de pertenecer a la Hermanda Musulmana o de tener material en contra del Gobierno, lo que califica, para las agencias de seguridad, como un crimen. Según el reporte, jóvenes y niños fueron desaparecidos en un rango de entre algunos días y siete meses. Sus familias no tuvieron acceso a información sobre sus seres queridos desaparecidos, ni los detenidos podían acudir a la defensa de un abogado.

El Gobierno egipcio negó que estén sucediendo estas desapariciones y señaló que el informe es “parcializado”. En caso de que hubiera existido una desaparición, según declaró el gobierno egipcio, se realizó el debido proceso judicial para juzgar a los responsables.

Sin embargo, de acuerdo con Amnistía Internacional, los jueces han hecho un trabajo a medias a la hora de investigar la suerte de estos reos. Los papeles de su detención fueron, en muchas ocasiones, alterados para reducir el tiempo de su detención. En los casos en que fueron abiertas investigaciones, estas se cerraron cuando el juez supo que el reo estaba en poder de la Agencia de Seguridad Nacional. Sin embargo, dicha garantía no permitía reconocer el bienestar de los reos ni tampoco la justificación de su detención. Según Amnistía, cientos de detenidos —quizá en las mismas condiciones— se encuentran en las instalaciones de la agencia, sin la seguridad ni las pruebas precisas para mantenerlos en detención.

La desaparición forzada se ha convertido en un instrumento clave de la política estatal en Egipto —declaró Philip Luther, director regional de Amnistía Internacional—. Cualquiera que desee opinar está en riesgo, mientras el contraterrorismo es utilizado como una excusa para secuestrar, interrogar y torturar a las personas que desafían a las autoridades”.

Entre los casos más “horrorosos” —como los califica el reporte— está el de un niño de 14 años que fue violado, en múltiples ocasiones, con una vara de madera para que confesara un delito que no había cometido. Otro niño de su misma edad fue colgado de las muñecas y suspendido por horas para que diera una falsa confesión. En otro caso, un niño con una discapacidad fue presionado para que acusara a su padre de “serias ofensas”, lo que permitiría su incriminación y su detención.

La Unión Europea y Estados Unidos han servido como apoyo para el gobierno de al-Sisi. Amnistía Internacional pidió el cese de la transferencia de armas y el apoyo en seguridad que se le presta si no existe un avance en derechos humanos. El número de desaparecidos se cuenta en cientos, según diversos testimonios, pero no existe una contabilidad precisa.

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