Gobierno turco cede y promete suspender remodelación de parque Gezi

El primer ministro turco ratificó la voluntad de realizar un referendo que establezca si se remodelará el parque, tema que originó las protestas.

Manifestantes protestan por el proyecto de remodelación del parque Gezi de Estambul, que originó la revuelta que sacude desde hace dos semanas al país./ EFE
Manifestantes protestan por el proyecto de remodelación del parque Gezi de Estambul, que originó la revuelta que sacude desde hace dos semanas al país./ EFE

El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan prometió este viernes suspender, hasta que la justicia se pronuncie, el proyecto de remodelación del parque Gezi de Estambul, que originó la protesta que sacude desde hace dos semanas al país, un gesto considerado "positivo" por los manifestantes.

Unas horas después de haber lanzado un "último aviso" a los miles de manifestantes que siguen ocupando el parque Gezi, el jefe del gobierno recibió, por primera vez desde el inicio de la crisis política, una delegación de una decena de artistas y representantes de la sociedad civil, incluidos dos conocidos portavoces de la coordinación de los manifestantes.

Después de cuatro horas de reunión en plena noche, no se adoptó ninguna decisión concreta, sino una serie de promesas y de garantías por parte de las autoridades que permiten contemplar una salida de la crisis.

El gobierno, que repetía hasta entonces su voluntad de seguir con su controvertido proyecto de reconstrucción de una caserna militar de la época otomana en lugar de los 600 plátanos del parque Gezi, aceptó esperar que la justicia dicte sentencia sobre el caso.

"Por supuesto, el gobierno se compromete a respetar la decisión de justicia y aplicarla", declaró tras la reunión el vice primer ministro, Huseyin Celik.

El 31 de mayo, un tribunal administrativo de Estambul, al que recurrieron opositores al proyecto, decidió suspender las obras de acondicionamiento para tener tiempo de pronunciarse sobre el fondo de la cuestión. El gobierno apeló el dictamen.

"El tribunal regional está ahora al cargo y puede que acudamos hasta a un tribunal de Estado. Pero no se hará nada en el parque Gezi mientras esté en curso el procedimiento", añadió Celik, y confirmó la voluntad del gobierno de organizar un referéndum municipal "sea cual sea" la decisión de justicia.

Con ansias de acabar con la protesta, el vice primer ministro presentó su postura como un avance. Pero reclamó de nuevo la evacuación del parque Gezi.

"Los que protestan tiene que parar ya sus manifestaciones", dijo, y se mostró de nuevo amenazante: "El gobierno ha sido hasta ahora extremadamente tolerante".

 

Confrontación


Los dos representantes de Solidaridad Taksim, el colectivo de 116 asociaciones que dirige la ocupación del parque Gezi, dejaron la reunión con una impresión más bien optimista.

"La nota positiva de la noche son las explicaciones del primer ministro diciendo que el proyecto no seguirá adelante hasta que la justicia de su veredicto final", declaró uno de ellos, el urbanista Tayfun Kahraman. "Esperamos que (los manifestantes) evalúen el enfoque positivo que salió de esta reunión", añadió.

El colectivo indicó por otra parte que daría a conocer su postura "oficial" sobre la reunión el viernes a última hora. El primer ministro por su parte debe expresarse ante los barones de su partido. Cientos de militantes, con la misma determinación, pasaron una nueva noche en el parque Gezi, a pesar de la amenaza de una nueva intervención de las fuerzas de seguridad. Miles de personas se unieron a ellos el jueves por la noche en la plaza Taksim, siempre controlada por importantes efectivos de la policía antidisturbios.

Unas horas antes de la reunión convocada en urgencia en Ankara, Erdogan lanzó el jueves un "último aviso" a los manifestantes que siguen desafiando su autoridad, a los que animó a evacuar el lugar. Pero los manifestantes se negaron y dejaron planear la amenaza de una nueva confrontación violenta. "Seguiremos en el parque Gezi con nuestras tiendas de campaña, nuestros sacos de dormir, nuestras canciones, nuestros libros, nuestros poemas y todas nuestras reivindicaciones", lanzó uno de sus portavoces, el abogado Can Atalay.

Seguro del apoyo de la mayoría de los turcos, el primer ministro adoptó, desde el inicio de la crisis, un tono muy firme en contra de los manifestantes, quienes denuncian su actitud autoritaria y le acusan de querer "islamizar" a la sociedad turca.

Su intransigencia le valió numerosas críticas y empañó su imagen en el extranjero, entre otros en la Unión Europea y Estados Unidos. Según el último balance publicado el martes por el sindicato de médicos turcos, las manifestaciones dejaron cuatro muertos, tres manifestantes y un policía, y unos 5.000 heridos, diez de ellos graves. 

 

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